La palabra "Topiary", o poda topiaria, hace referencia a un estilo de jardín que estuvo de moda en europa entre los siglos XVI y XVIII. El principio básico de estos jardines es crear esculturas vivientes mediante la poda de arbustos. La palabra deriva del vocablo latino "topiarius", el jardinero en la antigua Roma.
No todos los árboles o arbustos se adaptan a este estilo. Es imprescindible que su crecimiento sea extremadamente compacto y sus hojas de tamaño pequeño. Evidentemente deben ser de hoja perenne pues el efecto escultural desaparecería al tirar la hoja. Las especies utilizadas variaron un poco según la zona. Los tejos, taxus baccata, fueron muy utilizados en Inglaterra formando espectaculares jardines perfectamente recortados. El boj, buxus sempervirens, es otra de las elecciones mas comunes, tanto por lo compacto de su follaje, como por la lentitud de su crecimiento, algo que facilita el mantenimiento. Ligustrum, juníperos, mirtos, cipreses, o incluso ficus son también opciones interesantes. En realidad podremos utilizar cualquier especie de arbusto que cumpla las caracteristicas de ser perenne, tener una brotación compacta, y una hoja no demasiado grande.
Una vez elegida la especie, se procede a "esculpirla". De forma muy somera este esculpido consiste en cultivar adecuadamente la planta durante un cierto tiempo para conseguir las masas de verde necesarias, para pasar a recortar seguidamente (poda topiaria) creando todo tipo de formas fantásticas. Diseños geométricos como por ejemplo esferas, conos, pirámides, formas espirales, o rectangulares, son relativamente comunes. Pero también las formas de animales tienen cabida en el topiary: elefantes, caballos, leones, aves, incluso personas, pueden ser representadas en este tipo de jardines. Y si el diseño resulta especialmente complejo incluso es posible recurrir a estructuras de soporte convenientemente disimuladas a modo de esqueleto. Obtener un aspecto natural, como podemos ver, es algo secundario en el diseño topiary. En cualquier caso, una obra de calidad no es algo que siempre pueda hacerse de la noche a la mañana. Las formas más sencillas quizá puedan formarse en poco tiempo, pero conforme aumenta la complejidad del proyecto nos encontramos ante un proceso lento en el que nos deberemos adaptar a los ritmos marcados por la planta y que puede llevarnos varios años. Deberemos crear al tiempo que la planta crece.
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Una vez formados, se trata de jardines que requieren de un cierto mantenimiento más allá del simple cultivo, pues si nos descuidamos las "esculturas vivientes" que hemos creado perderán su forma rápidamente durante la etapa de crecimiento. A pesar de todo es relativamente común encontrarnos actualmente con este tipo de obras en nuestros jardines, aunque en ocasiones sólo sea en forma de esos setos milimétricamente recortados rodeando el jardín, o incluso creando laberintos.