El jardin es un elemento tradicional vinculado a la cultura japonesa. No únicamente relacionado con parques, zonas verdes, templos, o palacios, el jardín se encuentra presente en el hogar tradicional aunque sea de reducidas dimensiones.
En general se trata de jardines cerrados, aislados del exterior, para una mejor contemplación. Cercas de madera, brezos, o arbustos se convierten en elementos imprescindibles. Se pueden distinguir dos grandes grupos de jardines: los jardines de paseo, diseñados para caminar por ellos a lo largo de sus senderos, y los jardines de aposento, pensados para ser contemplados desde un lugar concreto. Sea como sea, una técnica muy utilizada siempre que sea posible para lograr sensación de amplitud en espacios pequeños es la inteligente distribución de árboles, arbustos, rocas, y plantas en general, para que dirijan la vista hacia zonas lejanas de especial interés como por ejemplo montañas o bosques, se integran así estos elementos lejanos en el jardín.
Senderos, pequeños estanques o lagunas, puentes, linternas de piedra, etc. son algunos de los elementos que típicamente forman el jardín japonés. En cualquier caso se debe tener ser cuidados al incluir elementos que no se encontrarían en la naturaleza como por ejemplo fuentes de agua o estanques con formas geométricas. Una fuente puede ser sustituida eficazmente por una pequeña cascada.
Según algunas clasificaciones encontramos tres tipos de jardines: Jardines de colina y laguna, un tipo de jardín típicamente de paseo, que combina el uso del agua y las elevaciones del terreno. Jardines planos, con espacios abiertos invitando a la contemplación. Jardines de té, con plantaciones escasas y dispersas.