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ABONADO

Por: SAMORTOPublicado: 26/04/2004 03:58 | | | #Cont:1




Artículo 32. Citas y reseñas.
Es lícita la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras ajenas de naturaleza escrita, sonora o audiovisual, así como la de obras aisladas de carácter plástico, fotográfico figurativo o análogo, siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico. Tal utilización sólo podrá realizarse con fines docentes o de investigación, en la medida justificada por el fin de esa incorporación e indicando la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada.


EL ABONADO

Articulo copiado de la revista “Bonsái Actual” Nº 13 del año 1990. Autor: Jorge Penalba.

Todos los aficionados al Bonsái coinciden en que los árboles necesitan luz, aire, tierra y agua para crecer, desarrollarse y florecer. Pero ahí se acaba la unanimidad, pues larga y clásica es la discusión sobre la correcta composición de la mezcla de tierras para Bonsái, sobre el riego, así como acerca del sombraje adecuado.
Relacionado con todo esto, el abono es importantísimo y, por ello, objeto también de discusión. Existe unanimidad en que los Bonsái, al igual que todos los árboles precisan de carbono, hidrógeno y oxigeno, así como de ciertos minerales para mantenerse sanos (ver Bonsái Actual núm. 1 y 2), pero cómo, cuándo y en qué proporciones debemos aportarlos al árbol es el motivo central de la polémica.
En este artículo (que continuará en próximos números) intentaré aclarar un poco las funciones del abonado así como los distintos tipos de abono y métodos de abonado.

NUTRICION

La fotosíntesis es el proceso por el cual las plantas trasforman el carbono, hidrógeno y oxigeno en glucosa, que será a su vez trasformada, en la respiración en azucares y almidón, que se utilizarán en energía para crecer. Estos elementos se obtienen principalmente del aire y del agua. Pero al igual que las personas necesitamos algo más que grasa y proteínas para mantenernos sanos, un árbol precisa de otros más de 20 elementos para crecer. La mayoría de estos elementos se necesitan en tan pequeñas cantidades que casi cualquier suelo provee al árbol de ellos.
Pero existen algunos de estos, precisamente los más necesarios, que o bien existen en poca cantidad en el suelo, o bien son los que antes se agotan.
Entre estos minerales imprescindibles se encuentran el nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, azufre, hierro, cobre, zinc, manganeso, magnesio y boro. Todos ellos se encuentran en el suelo, pero solamente son asimilables por la planta en forma de sales solubles, de tal modo que el árbol los absorbe junto con el agua de riego, disueltos en ella.
El abonado está entonces directamente relacionado con el riego y condicionado por la cantidad de éste.
La frecuencia de lluvias en una zona determinada es uno de los elementos que determina la alcalinidad o acidez del suelo, el grado de PH. Generalmente las zonas con abundantes lluvias poseen un suelo ácido, mientras que las de escasas lluvias tienen un suelo alcalino. El grado de PH del suelo condiciona qué nutrientes se encuentran asimilables en él en mayor proporción, favoreciendo o impidiendo las transformaciones químicas que los hacen asimilables.
La acidez se determina por una mayor concentración de iones de hidrógeno y la alcalinidad por la mayor concentración de hidroxilo. El PH se mide en grados, que varían de 1 a 14, siendo el 7 el punto neutro; de 1 a 6,9 sería ácido y de 7,1 a 14, alcalino.
Para que la transformación y absorción de los nutrientes se realice, el suelo debe ser moderadamente ácido, neutro o moderadamente alcalino, dependiendo esto de las preferencias de cada especie.
El PH adecuado para la mayoría de las especies varia del 4,5 al 6,8, esto es, moderadamente ácido, aunque las azaleas prefieren un PH del 4,5 al 5,5, mientras que los pinos prefieren un 5,7 a 6,8.
El abonado, el riego y el PH están más interrelacionados de lo que pueda parecer: un sobre abonado puede convertir en ácida la tierra de un Bonsái; demasiado riego lavará los nutrientes del suelo, aportar demasiados nutrientes producirá un crecimiento demasiado rápido y un suelo encharcado o demasiado compacto hará inútil la aportación de abono.
Si espolvoreamos un poco de cal sobre la superficie de la maceta, poco a poco lo haremos menos ácido y si espolvoreamos azufre, iremos acidificándolo.

NUTRIENTES

Como ya he comentado, la mayoría de nutrientes se encuentran en cualquier suelo. Pero existen tres que se requieren en tal cantidad que rápidamente se agotan: nitrógeno, fósforo y potasio.
El principal propósito del abonado es aportar estos macroelementos, en las proporciones correctas, en el momento y forma adecuada para un desarrollo optimo del Bonsái.
Los abonos comerciales tienen en su etiqueta tres números que indican las cantidades por peso de nitrógeno, fósforo y potasio que contienen. Estos tres números aparecen siempre en el mismo orden para referirse el primero al nitrógeno (N), el segundo al fósforo (P) y el tercero al potasio (K).
El nitrógeno es el más valioso de todos: es el más rápidamente agotable del suelo. Es usado por las plantas para producir las proteínas que forman las paredes celulares (como los ladrillos de una casa). En la naturaleza, el nitrógeno es devuelto al suelo con las hojas caídas en otoño que luego se descomponen. Existen, sin embargo, algunas plantas que poseen la habilidad de obtener el nitrógeno del aire, transformándolo en una sal soluble y depositándolo en el suelo. Esta propiedad se llama “fijación del nitrógeno” y se utiliza por los agricultores plantando alfalfa u otras leguminosas y enterrándolas luego Algunas especies utilizadas en Bonsái, como las mimosas y el algarrobo, son leguminosas, por lo que no precisan de aportes de nitrógeno.
El nitrógeno se utiliza para producir la elongación de los tallos y la producción de hojas. Un exceso de nitrógeno, sin embargo, puede producir árboles altos pero muy débiles y sin consistencia ni resistencia a las enfermedades. Demasiado nitrógeno puede matar un árbol.
El fósforo se encuentra en la tierra en forma de fosfatos, que son solubles en agua. Se usa para producir flores y fruto. Un exceso de fósforo puede “bloqu
Comentarios
April Ryan
April Ryan
TOP BONSAI
Nº 13

EL ABONO:

Abonar es proporcionar los elementos minerales que necesita la planta para su correcto desarrollo. En realidad los abonos no son "comida" para la planta. Los abonos son como los jugos gástricos que permiten asimilar el CO2 y la energía del sol, que son el verdadero alimento de las plantas que hacen función clorofílica. En las hojas es donde se produce esta función clorofílica o fotosíntesis. Los elementos imprescindibles para tal función son:

Luz: Se compone de energía solar.

Aire: Se compone de nitrógeno, oxígeno, gas carbónico, etc.

Agua: Las raíces absorben las sales minerales del suelo disueltas en agua, que las bacterias del suelo se encargan de descomponer. Esta disolución constituye la savia bruta que asciende por los vasos liberoleñosos y suministra los minerales que precisan las hojas para la fabricación posterior de la savia elaborada, que desciende por el lado del cambium y se reparte por toda la planta.

Clorofila: Sustancia orgánica de color verde.

Interacción raíces-hojas:
Las raíces proporcionan agua y los minerales que en las hojas se transforman en las sustancias que alimentan la planta. por consiguiente las raíces sólo son vigorosas cuando hay hojas que las puedan alimentar.

Hay que abonar:
Cuando las raíces están activas y fuertes, o sea en el período de crecimiento.
En primavera hay que empezar a abonar cuando las hojas ya han empezado a madurar y continuar hasta pleno verano, ya que en el período de máximo calor es mejor dejar de abonar.
Reanudar el abonado en el mes de septiembre y seguir haciéndolo hasta la caida de las hojas en los caducifolios y hasta noviembre en las coníferas. El abonado de otoño es muy importante porque en esa época los árboles se dedican a acumular alimento, energía, en el tronco, ramas, raíces, para hacer frente a la brotación primaveral.
Si durante el otoño no se abona bien el árbol tiene que acudir a reservas de años anteriores para brotar, con lo cual se iría debilitando.

Recordar:
Abonar en primavera y otoño.
No abonar: durante el invierno, en el período de máximo calor, después del trasplante, cuando la planta está débil por alguna enfermedad (distinguir si está débil por falta de abono), durante la floración y principio de la fructificación, después del alambrado y después de la defoliación.

Recomendaciones:
Utilizar un abono orgánico porque es más lento en ser asimilado por el árbol, lo que hace que se aproveche mejor y no se corren riesgos de intoxicaciones. Cuando se utiliza cualquier tipo de abono es importante seguir las indicaciones del fabricante en cuanto se refiere a dosis y forma de aplicación.