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Acodos y Bonsai, Parte 2

Separación de un acodo en bonsai. Por JJMA

Por: Webmaster | Publicado: 28/09/2010 13:43 | |




Muy buenas.

Si habéis leído el post de este enlace conoceréis el porque de esta continuación: Acodos y bonsai, Parte 1

El acodo se hizo en Junio con el árbol bien brotado y en plena actividad. Por lo tanto, han transcurrido nueve meses desde el acodo hasta la separación. Durante este tiempo, lo único que ha hecho ha sido regar y abonar. Comencé a abonar el árbol cuando empezaron a aparecer raíces a través de la rejilla, y realicé un abonado intenso para que acumulara reservas y estuviera lo suficientemente fuerte cuando fuese separado de la base.

Como se puede apreciar, las raíces asomaban con profusión, y tenían ramificación secundaria.



Aprovechando esta foto de una raíz ramificada y lignificada, quisiera hacer un comentario sobre otras formas de hacer acodos. Mas que sobre acodos en si, sobre otros métodos de mantener el acodo húmedo. La forma más habitual de contener musgos, fibra de coco, turba o lo que sea, acostumbra a ser la bolsa de plástico, con sus variantes de colocar aluminio, bolsa oscura, o algo opaco que evite la luz, etc. Se recomienda en muchas publicaciones, y se practica con asiduidad. Soy el primero que lo ha utilizado, pero sinceramente, el resultado es, en mi opinión, malo hasta decir basta. No sé si a vosotros os habrá ocurrido, pero al menos en mi caso, he conseguido raíces gruesas, frágiles y largas enrolladas siguiendo el contorno de la bolsa. No hay tampoco mucha diferencia si lo que se utiliza es una maceta de plástico o cualquier contenedor “estanco”. Personalmente, ese tipo de raíces no me resultan demasiado válidas. Sirven para mantener el árbol vivo, pero poco más.



El “misterio” para conseguir las raíces que vamos a ver a continuación, es el contenedor de rejilla. Independientemente del sistema que utilicemos para provocar el nacimiento de raíces, el objetivo ha de ser conseguir raíces cortas, ramificadas, y a ser posible lignificadas, o lo suficientemente flexibles para poder posicionarlas correctamente en el primer trasplante. Esto solo lo he conseguido utilizando la rejilla, y os puedo asegurar que llevo mucho tiempo utilizándola tanto en acodos como para la creación de cepellones.

Retirando las horquillas de anclaje.


La rejilla tiene sus ventajas, y como no, sus inconvenientes. Centrándonos en la producción de raíces, conseguimos una perfecta ventilación del sustrato, y cuando se riega, el drenaje y eliminación de gases nocivos, así como la renovación del aire es rápida, constante y eficaz. Además de esto, las raíces no crecen largas y enrolladas, sino que en el momento en que asoman al exterior, frenan su crecimiento, provocando la aparición de más raíces en el interior del sustrato. Esto genera una mayor cantidad de raíces, más equilibradas, y fuertes y sanas. Como inconveniente principal, se ha de estar muy pendiente del riego, sobre todo las primeras semanas o meses, puesto que un acodo que se quede seco, puede malograrse. En el momento en que se ven aparecer raíces, se pueden disminuir los riegos como si de una planta normal se tratara, y ese paso continuado de sustrato seco a húmedo, favorecerá también nuestros objetivos.

Cortando la unión de la rejilla.



El sustrato estaba muy húmedo, pues esta semana ha llovido mucho. Lo ideal hubiera sido que estuviese seco para facilitar el deshacer el cepellón, pero bueno tampoco es un problema excesivo.



Como se puede apreciar, el sustrato se mantiene con la forma de la rejilla, sin desmoronarse. En parte por la humedad, y en parte por las raíces que lo sujetan. En esta fase, realmente no se puede llegar a intuir que habría en el interior. Como comentaba antes, no hay raíces enrolladas y no se ve prácticamente ninguna. Podría parecer que no hay muchas raíces.



Comenzamos a deshacer el sustrato con el palillo, pero en estas condiciones de humedad, lo único que consigues es deshacer la akadama y formar una masa de barro. Como no estamos para guarreridas y hay más cosas que hacer, echo mano de la manguera.


En esta foto podemos apreciar el resultado del primer manguerazo (el tronco está empapado) y como van apareciéndolas raíces escondidas. Se le va cambiando a uno la cara, parece que los resultados son prometedores. Si os fijáis en las puntas de las raíces, aparecen de color negro. No están podridas, simplemente es el efecto del contacto con el aire, y el frenazo que han pegado en el crecimiento.



Seguimos deshaciendo el cepellón, y desenredando raíces. Esos alambres verdes eran los encargados de mantener el musgo apretado contra el tronco. Los voy cortando poco a poco intentando no dañar nada.



La cantidad de raíces es apreciable, sus ramificaciones también, y se puede volver a apreciar la diferencia de tonalidad entre las puntas y el interior.



Como resultaba bastante incómodo trabajar con la maceta y ordenar el cepellón, decidí separar el árbol, y seguir trabajando las raíces sin el incordio de la maceta. Aquí comenzando a cortar.



La base después del corte. No se si llegáis a apreciar el dentado de la sierra de doble diente. Se trata de una sierra de diente grande, que corta tanto a la ida como a la volvida (vuelta). Muy buena en caso de cortes de ramas, puesto que evita que se embocen los dientes, se caliente la sierra y quemes el cambium. Es de las pocas herramientas que tengo que no son especificas para “bonsai”, en cualquier centro de jardinería las venden.



Detalle del corte en el tronco.


Aplicación del mastic. En este caso Lac Balsam. Para trabajos subterráneos, lo mejor que he probado. Se queda adherido como una segunda corteza, y aguanta años la humedad, tiempo más que suficiente para que el árbol cierre por si mismo. Como ya me lo habéis preguntado, dejé secar aproximadamente quince minutos, tiempo insuficiente para que solidifique. El árbol se plantó con el mastic aún fresco. Si no pones demasiado, y tienes un poco de cuidado al posicionar el árbol, lo único que ocurre es que los granos de sustrato se quedan pegados. 

Lo siguiente, lo típico, plantar amarrar bien el árbol, en este caso desde las ramas a la maceta y regar en abundancia. La mezcla, akadama y volcánica de grano medio, y la maceta amplia pero muy baja puesto que me interesa que las raíces engorden, pero no que crezcan hacia abajo.

Agradecer la colaboración de mi hija Oihane en el apartado fotográfico.

Un saludo.



Tags: acodo  bonsai