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Esquejes ¿teoría? ¿práctica?

Teoría y práctica del esquejado, por JJMA

Por: Webmaster | Publicado: 22/09/2010 11:46 | |




Muy buenas.

Aunque no la parezca, de vez en cuando pienso. O reflexiono. Pero generalmente no lo hago por iniciativa propia, sino que lo hago inducido por algún agente externo. En este caso lo que me ha hecho “pensar” y escribir este post, han sido una parejita de esquejes. Tenía yo un profesor de E.G.B (si, más o menos por el jurásico), que cuando hacías algo mal, o que le desagradaba, y dabas la típica excusa de “yo pensaba qué” o “ yo creía qué”, siempre contestaba con la misma frase: “Entre pensé qué y creí qué, estaba Don Tonteque”. Esa frase se me quedó grabada, y como no me agrada ser Don Tonteque, o al menos parecerlo (a veces consigo disimularlo), es una de las cosas que aplico en mi vida diaria. ¿A cuento de que viene esta historia del abuelo Cebolleta?. A cuento de teorías, que hay muchas, práctica, que no hay tanta y ciertas cosas, dimes y diretes y bibliografía, etcétera, etcétera, que se pueden ver por doquier.

Sobre esquejes se ha escrito mucho, y como digo, hay una teoría más o menos aceptada por casi todos y sobre la cual no discrepo en exceso, pero el motivo de este post es crear un punto de discrepancia. “Teóricamente” cuando se esqueja hay que aplicar una serie de normas de “obligado” cumplimiento para “casi” todas las especies. Las podríamos resumir en hacer cortes limpios en la rama a esquejar, reducir el numero de hojas y/o brotes a la mínima expresión, colocarlos inclinados en el sustrato y mantener los esquejes con la cabeza húmeda y los pies calientes, es decir, humedad en el entorno de la rama esquejada, y calor en el sustrato. Sin olvidarnos de mantener húmedo el sustrato para que el esqueje enraíce, y colocarlo a la sombra.

Voy a analizar esos puntos y lo que yo entiendo que es el motivo de seguir esas pautas. 

Cortes limpios. Aquí tenemos varias modalidades de corte, pero para no liarnos, los resumiremos en corte a bisel o a doble bisel. La teoría nos dice que no debemos de hacer cortes rectos perpendiculares a la rama, sino en bisel, es decir, sacando punta al extremo de la rama a enraizar. ¿Cuál es el motivo de estos cortes?. Exponer a la humedad la máxima superficie de cambium posible, para que el esqueje tenga la posibilidad de absorber humedad a través del cambium y no quedarse seco. La verdad es que debe de ser ese el motivo, porque por mi experiencia, el numero de raíces producidas después de esquejar y que salen del borde de los cortes es mínimo, comparado con las que salen del tronco de la rama, la cual mantiene su corteza y por lo tanto no tiene expuesto el cambium. La posición del corte ha de ser lo más cercano posible a una yema o nudo o axila de rama, pues esto favorece el enraizamiento. Pues si, esa es otra teoría. Mantener el esqueje inclinado, dejando el corte paralelo al suelo. Esto supongo que será en previsión de que las raíces salgan del borde del corte y el futuro nebari sea horizontal. Como digo, el numero de raíces que salen del tronco comparadas con las que salen del borde del corte, es muy superior, y generalmente se aprovechan unas cuantas raíces que han salido al mismo nivel, descartando todas las demás. Así que poner el esqueje inclinado o no, para mí es irrelevante.

Eliminar las hojas del esqueje, y en el caso de que no las tenga, dejar muy pocas yemas del mismo. La “teórica” razón de este apartado, es evitar al máximo la posible evaporación de humedad a través de las hojas, para evitar que el esqueje quede seco, y utilice toda la energía acumulada en generar raíces. Recordemos que no las tiene, y que se supone que el proceso de síntesis de savia y todas esas cosa que hace una planta, de un modo u otro ha de quedar interrumpido puesto que no hay raíces que lo realicen. Esto es lo que se suele decir, pero yo que soy un pelin ignorante no lo tengo muy claro, puesto que las cosas no son tan simples, y sabemos que una planta puede absorber humedad a través de tallo y hojas, no solo de las raíces, y a saber la de cosas que puede hacer una planta por su cuenta y riesgo sin que nosotros nos enteremos.

Mantener la cabeza del esqueje húmeda, para evitar al máximo la evaporación y favorecer que el esqueje se mantenga lo más fresco y saludable posible hasta el momento en que genere unas mínimas raíces que le permitan comportarse como una planta en toda su expresión, ya que de momento solo es un palo sin raíces ni hojas. Mantener los pies húmedos y también calientes. El calor del sustrato estimula la aparición de raíces. Quien disponga de una “cama caliente” sabe lo beneficioso que es aplicar calor en el sustrato, sea para esquejar o para germinar semillas. O incluso para estimular plantas con problemas de raíces o yamadorizadas recientemente.

Después de esto, ya nos quedaría la aplicación de hormonas, sean para esquejes leñosos o herbáceos, sean en polvo o liquidas. No son el agua bendita que obre el milagro, pero hay que reconocer que ayudan a conseguir un mayor porcentaje de éxito.

Se me olvidaba un tema también muy importante, la fecha en que se realiza el esqueje, finales de invierno, comienzo de primavera en el caso de esquejes leñosos, y finales de primavera, comienzos de verano en el caso de los herbáceos.

Bueno, así a grandes rasgos, lo que he expuesto es algo que sabe cualquiera que haya esquejado o lo vaya a hacer, y que básicamente es el proceso lógico a seguir. Puede haber discrepancias, como en todo, pero bueno, ya he dicho al principio que en este caso el post iba de discrepante, así que no me sorprendería nada que las hubiera.

Ahora voy al meollo de lo que me ha hecho escribir este post. La gente que me conoce, sabe que cuando yo esquejo, lo hago de una forma bastante peculiar. A pesar de conocerme las teorías, y aplicarlas más o menos, suelo hacer las cosas más bien como me parecen, me apetecen o me dan la gana, depende de mi estado de ánimo. Cuando esquejo, la verdad es que lo hago no pensando en el pedazo de árbol que voy a conseguir de aquí a veinte años, sino más bien por una cuestión de “leches que pena tirar esto con la buena pinta que tiene”. Es decir, cuando toca cortar, generalmente en la terraza suele haber alguna maceta con sustrato pero sin plantas, en las que pincho cualquier cosa que por algún motivo piense que merecen la pena no ser tiradas a la basura. También generalmente, en cuanto las he pinchado, se me olvida el motivo por lo que lo he hecho, y no les presto mayor atención. Si que corto en bisel, si que lo hago bajo un nudo o yema, si que aplico hormonas para ayudar, y si que intento que el sustrato esté constantemente húmedo. No les pongo una cubierta para mantener la humedad, y no los pongo a la sombra para que no se sequen, ni les quito hojas ni yemas. El Sol me calienta el sustrato a falta de cama caliente, y el que quiera tirar que tire, y el que no, ya lo tiro yo.

Este invierno, estaba podando el exceso de brotación de un arce, y como en la terraza hacia un frío del copetín, metí el árbol en la cocina, y realice la poda calentito dentro de casa. Una vez que terminé, había un par de ramas de un calibre aceptable, me vino a la mente el pensamiento “leches que pena tirar esto con la buena pinta que tiene” y como la carne es débil, pues los metí en agua para que no se secara el corte. “En cuanto acabe de recoger, los pincho en una maceta” pensé. Pues nada, que recogí, que no había maceta en la terraza, que mañana preparo una, que mañana no tuve tiempo, que paquí, que payá, que les den por saco y hagan lo que quieran, vamos, que no hice nada con ellos.

Los esquejes han estado en la cocina cosa de quince días, metidos en agua, al calorcito, lo que les ha hecho brotar, cosa que no ha hecho todavía su “padre” en la terraza, sin hormonas, sin cortes en bisel ni doble bisel, sin reducir la evaporación al máximo, sin eliminar yemas, sin tener los pies calientes, sin hacerles caso (eso no debería de sorprenderles) y creando raíces de la nada para suplir la carencia de afecto que yo les proporciono. En fin, que están enraizando por la brava.

Muchos dirán que es normal, que determinadas especies son fáciles, que otras no enraizarían así ni de coña, que será suerte, que a saber si este está contando realmente lo que ha hecho, que si, que no, que caiga un chaparrón, Pero el objeto de este post realmente no era escribir sobre esquejado así, esquejado asa, sino liberar de mi interior una reflexión que me atenaza y no me deja dormir (mentira, duermo como un bebe) y es que teorías hay tantas como queramos conocer, que todos podemos tener las nuestras o alinearnos con las de cualquier otra persona, pero al final, que es lo que cuenta y es la que vale, al final decía, es la experiencia, el probar, experimentar, hacer, deshacer lo que nos lleva a resultados. Conociendo el porque de las cosas seremos capaces de saber el porque las aplicamos o no, pero por mucha teoría que conozcamos, como no practiquemos, lo mismo da que esos conocimientos estén en un libro o en nuestra cabeza, porque desde luego donde no estarán, será en nuestros árboles.

Ya siento el rollito, pero por lo visto hoy estaba en uno de esos “días”.

Un saludo, y gracias por leer hasta aquí. 

Las ramas esquejadas motivo de este rollo. 




El uno. 



El otro. 



Un detalle del uno. Como se puede apreciar, el corte es el que se realizo en la poda con la kuikiri, sin tener en cuenta recortar de nuevo cerca de la axila superior. En prácticamente todo el tallo sumergido en agua, es donde están apareciendo las futuras raíces, aunque van más adelantadas un par de ellas de la zona del corte. 



En el caso del otro, el corte si que esta cerca de una axila, pero no recuerdo si podé así directamente, o recorte después. Lo que tengo claro es que simplemente corte con la kuikiri, sin ningún objetivo determinado.
 


Un detallazo. 


Y otro más. 



Esquejes realizados este año de un Arce Palmatum Kijohime. Como veis, el sustrato son los sobrantes de la mezcla utilizada para trasplantar el árbol padre o madre, según se mire. Aclarar que todos los esquejes de las fotos que vienen a continuación, están realizados con el sistema tradicional versión JJMA. 



Esquejes de Arce Nioi Kaede realizados el año pasado. Están a puntito de brotar. 



Esquejes de Cotoneaster y Zelkova Nire. Los de Zelkova, algunos son del año pasado, ya enraizados, y otros proceden de la poda de este año. Sorprendentemente, más fáciles de enraizar los de Zelkova que los de Cotoneaster. Al menos, tuve menos bajas con la nire. Digo sorprendentemente, porque yo también tengo mis propias teorías, y una de ellas es que cualquier arbusto es un superviviente nato, que esqueja, acoda, enraíza, rebrota etcétera con gran facilidad, pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. 



Esquejes de Malus Halliana y Ginkgo del año pasado. Ambos enraízan con facilidad, mejor el Ginkgo que el manzano, pero tampoco es para ponerle pegas, hay un buen porcentaje de éxito con el manzano. 




Y esto esto esto es todo amigos. Como veis, casi cuanto menos caso les hagas, mejor funcionan. O igual es que cuantas menos ilusiones pongas en ellos, menos desilusiones te llevas después. A saber.

Un saludo. 


Tags: esquejes  bonsai 
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