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Abonado

Cuando el diablo se aburre - Abonado (por JJMA)

Por: Webmaster | Publicado: 09/09/2010 14:34 | |




Buenas a todos.


Como abonar, con que abonar, y cuando abonar. Buena pregunta. En esto como en todo cada quien es cada quien, y cada cual es cada cual.

Esta es la forma en que lo hace quien esto escribe:

 

En primer lugar parto de la base de que los árboles están sanos y bien abonados la temporada anterior. Como ya he comentado otras veces, mis mezclas debido a mis métodos de cultivo están formadas exclusivamente de akadama y grava o volcánica, sin ningún aporte de otros tipos de materia. También explicar que los tengo situados a la intemperie casi todo el año por lo que están expuestos a las lluvias sean muchas o pocas, y os aseguro que acostumbran a ser frecuentes y abundantes. Solo los protejo de mediados de Noviembre a finales de Febrero en un invernadero frío, más por organización que por verdadera necesidad, y por la época y la protección del invernadero casi no requieren riego. 

A cuento de que viene esto, pues me explico. Durante todo el tiempo en que me he dedicado al cultivo de árboles, siempre he regado con el agua del grifo. El agua que sale de mi grifo no es agua de glaciares nórdicos ni mucho menos, tiene su cloro, sus sales, su cal en la proporción en que toca, vamos, que no es agua de osmosis ni mucho menos. Pero la verdad sea dicha, es que excepto en verano, y no todos los veranos (por algo vivo en Siberia-Gasteiz), con el agua del grifo riego bastante poco. La mayor parte de los riegos a mis árboles los hace una coleguita muy apañada llamada Madre Naturaleza. Así que el aporte de elementos extraños o perjudiciales para el sustrato y la planta, es muy pequeño, y además, al llover tanto, el efecto de lavado del sustrato es muy frecuente, por lo que la acumulación de sales es mínima.

Al tío este se le va la pinza, empieza con el abono y habla de riegos. Pozi.

Pues todo va relacionado. Tengo una colección tanto de árboles como de plantones en distintas fases de formación bastante amplia. Regando con regadera, y teniendo en cuenta que acostumbro a regar en dos o tres pasadas, doy más viajes al deposito de agua de lluvia (también tengo uno) para llenar la regadera que para regar como tal. ¿Porque no utilizo “casi” abonos químicos solubles en el agua?. Por varias razones fundamentales.

Una, que debido a las lluvias es prácticamente imposible mantener un plan de abonado que se pueda llevar a cabo con un mínimo rigor. Si decido abonar cada diez, o cada quince días, y el abono he de aportarlo mediante el agua de riego, se da el caso de que cuando toca abonar, está lloviendo, por lo que no riego, con lo cual no abono, y he de esperar al momento propicio para hacerlo. Mal rollo, demasiado aleatorio.

Dos, si he de preparar la mezcla en la regaderita, de cuatro litros, utilizo decenas de litros de mezcla, con lo que supone de trabajo y de desperdicio de abono. Mal rollo, laborioso y caro a la larga.

Tres, si para aprovechar la mezcla lo hago por inmersión, o colocando bandejas de recogida de agua para reaprovecharla, tengo dos cosas en su contra. La panzada a mover árboles que he de pegarme, cosa a la que no estoy dispuesto y la posibilidad de transmitir posibles enfermedades de un árbol a otro mediante el agua, cosa que prefiero también evitar.

Cuatro, y esto también es muy personal. Al abonar mediante el riego con estos abonos, teniendo en cuenta que mis mezclas no poseen nutrientes por si mismas y he de confiar este aporte de nutrientes al abonado, que la acción de lavado (lixiviación) es muy alta, y que en mi opinión es mejor un abonado constante y controlado que uno puntual y aleatorio, me hace desestimar este método.

Esto respecto a por que no utilizo “casi” los abonos solubles. Y digo “casi” por que hay dos épocas concretas en que si que lo hago, así que sé de lo que hablo cuando me refiero a panzadas y a gastos. Utilizo abonos químicos solubles en dos épocas muy concretas. Una es Otoño. En Otoño retiro el abono orgánico de todos los árboles, y durante aproximadamente mes y medio o dos meses, abono con químico con una composición de N=0, P=10 y K=10. Utilizo un abono químico soluble en agua, y la razón de esta proporción de macro elementos es el no aportar ni gota de Nitrógeno, ya que la prioridad de los árboles en esta época, no es la producción de hojas, sino lignificar y acumular reservas para la brotación de la nueva temporada. Este abonado favorece mucho la producción de yemas tanto de flor como de brotación, así como la lignificación. Teóricamente, si el abonado ha sido correcto y equilibrado durante toda la temporada, tampoco es algo necesario el realizar este tipo de abonados, pero es que algunos somos muy raritos, y lo llevamos haciendo así desde hace tiempo, y nos cuesta cambiar. Simplemente es lo que yo hago, cada cual que estime si le es conveniente o no.

La otra época en que utilizo este abono es primavera, pero en este caso es menos laborioso puesto que solo lo aplico en una especie con una fase de formación concreta. Los pinos en fase de refinado, o “acabados”. Utilizo un abono sin nitrógeno durante toda el periodo de brotación de las yemas. Una vez que he seleccionado yemas, he pinzado y las acículas están abiertas y maduras, dejo de abonar con N=0, P=10 y K=10, y comienzo a abonar con orgánico. En el caso de los pinos, utilizo abono orgánico Hanagokoro. El motivo de utilizar un abono sin nitrógeno es que no me interesa en estos árboles un gran crecimiento con velas y agujas largas, sino compacto y cortito. El abono junto a la selección de yemas y pinzado corto es una buena combinación para lograr dicho objetivo. Como referencia decir que Hanagokoro tiene una composición de macro nutrientes de N=4, P=5.5 y K=1.

Esto respecto a los abonos químicos solubles. Vamos a ver que es lo que hago con el resto de especies y fases de formación.

Como ya he comentado el porque no utilizo los abonos solubles, explico también porque utilizo los orgánicos. En primer lugar y no menos importante, por comodidad. El colocar el abono sobre el sustrato y olvidarme de él durante un mes me resulta práctico y cómodo. Al menos más practico y cómodo que andar preparando la disolución de químicos para regar. Por otra parte, el aporte de nutrientes es continuado, independientemente de mi memoria o de que tenga que regar o me riegue los árboles la Madre Naturaleza. Si llueve mucho tengo la seguridad de que por mucho que la lluvia lave de nutrientes el sustrato, siempre hay abono que va aportando los nutrientes necesarios, y si el que riego soy yo, también tengo la seguridad de que aporto los nutrientes necesarios en cada riego, ya que las necesidades hídricas y de nutrientes del árbol van estrechamente relacionados a su vigor, masa foliar, etc.

Siguiendo con las coníferas, por regla general utilizo Hanagokoro también en árboles ya formados, y Biogold (N=5.5, P=6.5 y K=3.5) en árboles en formación. Son cosas mías.

Hablando de estas dos marcas una serie de apuntes. Además de las diferencias en la composición en el campo de macro nutrientes, desconozco la composición exacta de ambos en micro nutrientes, y tampoco me preocupa mucho. Que los tienen, seguro que si, y utilizando cualquiera de los dos no he detectado carencias en los árboles que me demuestren una falta de los mismos. Decir también que los requisitos en micro nutrientes de un árbol son muy importantes pero en muy pequeña cantidad, y según parece, casi cualquier medio de cultivo de los utilizados para nuestros árboles posee los micro nutrientes necesarios para una planta. Aplicando esta teoría, y a sabiendas que en los abonos orgánicos los hay, pues eso, que ni me preocupo. Si que se me ha dado el caso de árboles mal abonados en la temporada anterior, o débiles por cualquier motivo en los que he tenido que aportar algún elemento extra al abono orgánico, sobre todo en primavera, nada que no se solucione con unos quelatos o un chute de químico con buena cantidad de micro elementos. La “ventaja” del abono químico es que en cuanto lo aplicas la planta lo asimila. Su “desventaja”, que en cuanto dejas de aplicarlo, (es decir, riegas con agua sin nutrientes) has de fiarte de que el sustrato haya sido capaz de fijarlo para después cedérselo a las raíces, y eso depende mucho de las capacidades del sustrato y de la frecuencia de riegos.

Biogold es un abono orgánico ya fermentado o prefermentado, mientras que Hanagokoro al parecer no. ¿Porque digo esta tonterida?, Por las pituitarias sensibles. Mientras que Biogold no acostumbra a crear hongos ni a producir olores desagradables en el proceso de degradación-disolución, Hanagokoro si que lo hace. Es habitual que Hanagokoro se cubra de hongos si la humedad es elevada, nada peligroso, ya que ayudan al aporte de los nutrientes, pero si algo antiestético. Lo que sí que encontrareis es un olor bastante desagradable los días posteriores a su aplicación, debido a la fermentación.


Tanto el uno como el otro suelen acoger bajo ellos unos bichitos blancos diminutos, que cuando levantas el abono para cambiarlo se menean como el rabo de una lagartija. Tampoco son malos, al contrario, la micro fauna en los sustratos es altamente beneficiosa siempre que no supongan enfermedades o plagas y en este caso no lo son. Esto me hace recordar otro motivo por el que no utilizo los abonos químicos, y es que con esos abonos es más fácil cargarse esa micro fauna, así como las micorrizas.

Otra cosita a tener en cuenta con los abonos orgánicos es su facilidad para quemar el musgo. Vamos que son como el caballo de Atila, allí donde está puesto el abono, el musgo se quema. Tampoco es preocupante, una vez que lo retiras, el musgo vuelve a colonizar la zona. Bueno, esto me pasa a mí porque coloco el abono directamente sobre el sustrato o el musgo, si utilizáis esas cestitas que se pinchan en la tierra y quedan elevadas, no pasa.


 

Otra cosa más, las raíces que tontas no son van a lo más fácil. Así que en muchas ocasiones os podéis encontrar bajo las pastillas de abono las puntas de las raíces que han tirado hacia arriba en busca de nutrientes. Otro tema que se soluciona con las cestitas. Es un motivo este también por lo que se recomienda colocar el abono alejado del tronco, una forma más de obligar a las raíces a ir hacia el exterior del tronco, y no que se queden zanganeando cerca de él.

Respecto a la degradación de estos abonos y su duración. Puestos a degradarse, Biogold tiende a deshacerse, sobre todo en periodos de mucho riego o lluvia y poco Sol. Si la pastilla se mantiene húmeda durante muchos días y el Sol no la seca manteniéndola más o menos sólida, tiende a deshacerse, haciendo más dificultosa su retirada. No me gusta dejarlas que se deshagan por completo para evitar problemas de drenaje en el sustrato, así que si cuando toca retirarlas están blandengues, y se deshacen al cogerlas, mejor utilizar algo a modo de cuchara para retirarlas. Hanagokoro en este aspecto es más consistente, difícilmente se deshace, quedando como huecas y porosas una vez que están consumidas. Respecto a la duración útil de ambas podemos considerar que aportarán nutrientes durante un periodo de un mes aproximadamente, dependiendo esto de la frecuencia de riego, a mayor riego, antes perderán los nutrientes.

Respecto a cuando comienzan a aportar los nutrientes, pues aquí me tengo que fiar de lo que siempre se ha dicho y que no tengo modo alguno de corroborarlo. Vamos, que se dice, se habla, se comenta, que aproximadamente quince días después de su aplicación es cuando comienzan a aportar nutrientes, y que su duración es de aproximadamente un mes como ya he dicho antes. ¿Un mes después de su aplicación o un mes después de que comienzan a aportar nutrientes, es decir, en total seis semanas?. Pues como no lo sé, y no tengo medios para comprobarlo “científicamente” lo que yo hago es lo siguiente: Solapo las aplicaciones de abono. Es decir, que sobre la maceta hay pastillas viejas y nuevas a la vez. Les doy por regla general una vida de 6 semanas, a no ser que vea que por el riego se degradan mucho, entonces la vida que les doy es menor. Me explico. Si coloco hoy las primeras pastillas, pasadas tres semanas coloco nuevas sin retirar las viejas, y pasadas 3 semanas, retiro las primeras colocando nuevas. Y así hasta que dejo de abonar. De esta forma me cubro, y como tampoco hay miedo a sobredosis, aseguro que las pastillas que hay sobre el sustrato son útiles, o las unas o las otras.

Caspitas, pues menos mal que iban a ser solo una serie de apuntes sobre estas dos marcas de abono. Si se me ocurre alguna tonterida más, ya la añadiré, pero ahora no, que me he cansado. Como voy escribiendo según se me ocurre, pues la cosa resulta un poco liante, pero bueno, seguimos con el resto de especies.

 

Bien, para el resto de especies, estén en formación o en fase de refinado o mantenimiento, utilizo Biogold. Me da muy buenos resultados.

Este año debido a una locura senil en la que me he encontrado con 80 macetas de plantines de pino Tumberghi, Acer Buergerianum, Nioi Kaede, Acer Palmatum, Malus Halliana, Ulmus Pumila y Parvifolia y alguno más (en que momento me he puesto a plantar semillas y esquejar, a la vejez viruelas), voy a hacer una prueba con Osmocote, abono químico de liberación lenta y controlada, al menos eso pone en la caja. Como las pruebas sin comparar no son pruebas, pues abonaré una tanda con Osmocote y otra con Biogold para ver que pasa. La verdad es que la utilización del Osmocote es una incógnita para mí, pero lo voy a hacer por varios motivos. Uno, la pasta. Son muchas macetas para abonar con “pata negra”, y hay que mirar la economía. Dos, ahora lo que quiero es que crezcan rápido, ya les llegara el momento de crecer de manera más controlada y que se merezcan comer como los mayores. Y tres, hay que estar abierto a cosas nuevas, y el Osmocote parece tener buena prensa.

¿Cuándo abono?. Bien, ya he explicado lo que hago en Otoño con todos los árboles, y lo que hago en Primavera con algunos pinos. ¿Que hago el resto del año?. Pues veamos, aquí diferencio entre árboles en fase de formación y árboles en fase de refinado, y árboles trasplantados y no.


Arboles no trasplantados esta temporada.

A los árboles en periodo de formación, que me interesan que crezcan mucho, los comienzo a abonar en cuanto comienzan a dar los primeros síntomas de brotación. Entre que el abono comienza a pasar al sustrato, que tiran de reservas y tal, pues para cuando ya están bastante brotados el abono comienza a hacer sus efectos. Si las instrucciones del abono indican una pastilla por centímetro de maceta, pues no hago ni caso y coloco pastillas como por un tubo. No hay riesgo de sobredosis, y la verdad coloco el número de pastillas mas a huevo que otra cosa, pero os puedo asegurar que son muchas.

En árboles en fase de refinado, no abono hasta que no he realizado la primera tanda de pinzados. No me interesa que broten con hojas grandes y entrenudos largos, así que les hago brotar de reservas, por eso la importancia de un correcto abonado la temporada anterior. Una vez que dejo de pinzar, y tienen ese periodo tonto en que reaccionan al pinzado, producen nuevas yemas o activan las latentes que no han brotado, es cuando les aplico el abono. En este caso la cantidad es menor, aquí si que me ajusto más a la dosis de pastilla dimensiones de maceta, pero también lo hago mas o menos a voleo. Mediante el abono, también se puede controlar el crecimiento y tamaño de las hojas.


Arboles trasplantados esta temporada. 

Aquí si que aplico la máxima de no abonar un árbol hasta pasado un periodo prudencial después del trasplante, aunque como ya he dicho que no tengo claro cuando comienza el abono a aportar realmente los nutrientes, por sistema coloco las pastillas tres semanas después del trasplante en árboles en formación, ni para ti ni para mí. Nunca he tenido problemas.

Respecto a árboles en fase de refinado, continuo aplicando el no abonar hasta que no entran en la fase tonta. Tiran de reservas estos también.

¿Cuándo dejo de abonar?. Pues depende de cómo se porten los árboles. Se supone que en periodos de mucho calor, pleno verano, la actividad de la planta se reduce en lo que a brotación y crecimiento se refiere. Esto por regla general sucede, pero siempre hay excepciones. Si veo que el árbol va a su bola y sigue brotando mantengo el abonado, y si veo que realmente se para, entonces lo retiro o dejo de sustituirlo, más por una cuestión económica que funcional, ya que pienso que daño tampoco les va a hacer. Recordad que abono de forma solapada, así que generalmente dejo la última tanda de abono hasta que veo que esta “seco”, y simplemente durante las semanas de parón, no aplico abono nuevo.

Esto de dejar de abonar en verano y volver a abonar en Otoño o cuando ellos reinicien la actividad, reconozco que depende del año me da sus problemillas. La climatología es variable, y los árboles caprichosos, y no todos los años su Otoño llega cuando a mí me viene bien. Quiero decir con esto que se han dado años en que he abonado después del parón veraniego, nuevamente con orgánico para después pasar al 0-10-10, otros que directamente he pasado al 0-10-10 y otros en que he abonado con los dos a la vez porque me estaba pillando el otoño y ya había colocado el orgánico. Esto lo podéis solucionar si no os complicáis la vida tanto como lo hago yo.

 

Joooooooobá, lo que en un principio iba a ser una simple respuesta a un post, se ha convertido en un tostón de los habituales. Espero al menos que a alguien le sirva de algo.

 

Un saludo.

Texto y fotos realizadas por JJMA para Portal Bonsái.

Tags: abonado  bonsai