Webs Personales Globered
Consigue tu propia página web
logo de portal bonsai histórico
0 0 0

Mejora de sustratos

Cuando el diablo se aburre - Mejora de sustratos (por JJMA)

Por: Webmaster | Publicado: 09/09/2010 14:09 | |




Hola a todos.

Hoy si que si termino por contar lo que quería contar.


¿Cómo mejorar sin trasplantar los sustratos de nuestro árbol comercial?.

Si habéis tenido la paciencia de leer el post número V, y sobre todo el VI, sabemos el porque son tan malos los sustratos en los que vienen plantados la mayoría de los árboles de venta en floristerías y centros comerciales. La idea de esos dos post era dar unas pequeñas indicaciones con el objeto de mantener en las mejores condiciones posibles nuestro árbol e intentar posponer un cambio de sustrato de forma precipitada, a la espera de la época propicia. En un principio con dichas indicaciones, no deberíamos de tener excesivos problemas con nuestro árbol, pero puede que los tengamos a pesar de todo.

Una opción que nos queda para no trasplantar hasta llegada la fecha adecuada, seria la manipulación del sustrato. Conocemos las “características” que nos dificultan un correcto riego, vamos a ver como podríamos modificarlas ligeramente en nuestro beneficio.

Uno de los consejos que con más frecuencia se leen o escuchan ante un mal sustrato o un cepellón abarrotado de raíces, es pasar el árbol a una maceta de mayor tamaño, rellenando los huecos con sustrato nuevo. Me parece bien, siempre que tengamos una serie de factores en cuenta. Leches, al escribir esta última frase me da la impresión de que siempre estoy llevando la contraria a los consejos habituales, pero os aseguro que no lo hago por llevar la contraria, simplemente, que en esto del cultivo hay tantos factores y variaciones que un consejo general puede ser correcto en un caso y totalmente desacertado en otro. Mi objetivo es explicar el porque de las cosas y que cada cual actúe en consecuencia. Si no sabemos la razón de lo que hacemos, difícilmente llegaremos a una conclusión acertada. 




Vamos a suponer que tenemos un cepellón abarrotado de raíces o un sustrato pésimo y decidimos pasar el árbol a una maceta más grande. Nos hacemos con la maceta, el nuevo sustrato, sacamos nuestro árbol del antiguo contenedor, lo metemos en el nuevo, y rellenamos. Problema solucionado, a disfrutar de una temporada de tranquilidad, ya no hay que preocuparse de la tierra. Vamos a ir por partes, que el asunto se nos puede complicar.

Pensemos primero en las raíces. Si las raíces daban síntomas de asfixia y dificultaban el drenaje por falta de espacio, el problema sigue estando, solo que ahora no lo vemos, y además nos confiamos. Que las raíces tenderán a colonizar el nuevo sustrato es evidente. Se encuentran nuevo espacio, aporte de agua y de nutrientes así que su tendencia será a crecer. Pero cuidado.

No olvidemos que no hemos tocado el cepellón, que las raíces estaban apelotonadas, y lo más grave, que el sustrato problemático sigue estando allí. Ese sustrato no ha mejorado nada, los problemas de retención de humedad o de falta de ella, de drenaje, etc., los sigue manteniendo, lo único que hemos hecho ha sido camuflarlos.




Si el árbol después de esta operación tiene el tiempo suficiente para generar nuevas raíces que aporten nutrientes y agua a la parte aérea del árbol, conseguiremos tener el árbol aparentemente sano, pero seguimos teniendo un problema. Las raíces ciliares más cercanas al tronco, las que todos buscamos para conseguir un árbol sano y que pueda vivir en una maceta pequeña, es casi seguro que morirán. Como opción de emergencia para salvar el árbol puede ser correcta, pero como opción para posponer un trasplante correcto varias temporadas, puede ser un desastre.

Los árboles son duros. Muchos de vosotros habréis visto en viveros, comercios o transportados en camiones, árboles a raíz desnuda, con cuatro pelos, y que se venden así tradicionalmente sobre todo en Primavera para plantar en jardines etc. Ese tipo de práctica, comparado con lo que nosotros hacemos con las raíces parecería una aberración, una salvajada, pero curiosamente los árboles (bastantes) sobreviven a ese trato. ¿Porque digo esto?. Pues simplemente para que sirva de ejemplo para mitigar en algo los temores que a mucha gente les entra al tener que tocar las raíces. Que las raíces son delicadas es cierto, que hay que mimarlas también, pero toquetearlas un poquito sabiendo lo que hacemos, les va a venir mejor que no hacerlo.

Si hemos decidido pasar nuestro árbol a un contenedor mayor, vamos a hacerlo con unos criterios que minimicen el riesgo. No vamos a realizar un trasplante ortodoxo, pero en primer lugar, deberíamos desenredar lo mejor posible todas esas raíces que están en el exterior del cepellón. Y además de esto, vamos a intentar eliminar la mayor cantidad posible de sustrato viejo y malo, insistiendo en la eliminación en la zona inferior del cepellón, que es la más problemática respecto a riego y drenaje. No vamos a cortar raíces, excepto aquellas que tengan síntomas claros de estar secas o podridas, para eliminar en lo posible focos de infecciones.

Con un palillo de madera (no un mondadientes, sino los que utilizan en oriente como cubiertos) iremos desenredando con cuidado las raíces, ayudados también por los dedos. No utilicéis objetos metálicos si vuestra intención es conservar las raíces, el metal y las raíces no se llevan muy bien. Recordad que debemos de tratar con mimo las raíces ciliares, que son las que alimentan al árbol, procurad no romperlas.

En el caso de un sustrato orgánico, la labor será bastante sencilla, pues se deshace con facilidad. Con este tipo de sustratos, dejarlos secar mucho antes de intentar deshacerlos, facilita bastante la operación.

En el caso de un sustrato arcilloso, la cosa se complica. Intentar deshacer estas tierras con un palillo es tarea ardua, complicada, peligrosa, por no decir frustrante. Para estos casos, justo lo contrario que con los sustratos orgánicos. Dejar unas horas el cepellón sumergido en agua lo ablandará, facilitando la tarea. En mi caso, desde que descubrí el poder erosivo del agua a presión, solo utilizo los palillos para peinar raíces e introducir el nuevo sustrato entre ellas. Para quitar la tierra vieja, los palillos en el cajón. Si disponéis de terraza o jardín y una manguera, leña al mono. Utilizad el chorro de agua para ir erosionando el cepellón desde el exterior hacia el interior y por la parte inferior, que ya he dicho que es la más importante, puesto que las puntas de las raíces tienden casi todas a estar apelotonadas en esa zona. Si no disponéis de manguera, una opción guarra, aparatosa pero apañada es la manguera de la ducha. Desenroscamos la alcachofa de la ducha, y el chorro de agua que sale por la manguera es bastante efectivo. Atención a madres, padres, esposos y esposas, novios y novias o compañeros y compañeras, que además de mirarnos pensando cualquier cosa de nosotros nos obligaran a dejar de nuevo la bañera como los chorros del oro. Si es que este tio o tia esta mas golpeado que la cama de un loco, las tontadas que puede llegar a hacer. Además del consejo de convivencia/supervivencia, colocad en el desagüe una rejilla o algo que retenga la tierra que caerá para evitar obstruirlo.




Ya hemos deshecho parcialmente el cepellón, puesto que la idea es no molestar en exceso a las raíces ya que las estamos manipulando fuera de la época más idónea, lo que debemos de hacer ahora es peinarlas. Las desenredaremos con cuidado, sin tirar de ellas si están enganchadas entre sí, utilizando tanto los palillos como los dedos, y procurando que no se rompan las ciliares, aunque esto muchas veces es inevitable, alguna caerá en el fragor de la batalla. Una vez desenredadas las extenderemos radialmente dejándolas lo mejor repartidas posible. Algunas raíces gruesas estarán dobladas y tenderán a recuperar su posición, no hay problema, ya vamos a ver como hacer que se coloquen donde queremos.

Si hemos utilizado agua para deshacer el cepellón, las raíces y nosotros estaremos como una sopa, pero si no lo hemos hecho, un pulverizador con agua a mano para humedecerlas de vez en cuando mientras realizamos todo el proceso es conveniente, para evitar que se sequen al estar al aire. Ni que decir tiene, que el resto de materiales han de estar preparados de antemano, no sea que nos encontremos con las raíces al aire y no hallamos preparado ni maceta, ni drenaje, ni mezcla, ni nada. Primero tenerlo todo preparado, y después deshacemos el cepellón.

Vamos a volverlo a meter en tierra. Tenemos la nueva maceta con la rejilla colocada en los agujeros de drenaje, los alambres para sujetar el árbol, la capa de drenaje dispuesta, y una primera capa de sustrato. Esa primera capa la pondremos con forma de volcán. Colocaremos el árbol sobre la cima del volcán, y con ligeros movimientos de giro, presionaremos hacia abajo. Retiramos el árbol, y parte del sustrato quedara pegado a la tierra vieja del cepellón y otra parte quedará en su sitio. ¿Porque hacemos esta tontería?. Un riesgo que corremos es que en las zonas centrales del cepellón, y sobre todo bajo el nuevo sustrato nos queden bolsas de aire. A esas zonas difícilmente podremos acceder con los palillos e introducir sustrato, y esas bolsas de aire si son grandes, pueden producir encharcamiento y podredumbre. Si no lo evitamos desde el principio, después es imposible. Así que si vemos que en alguna zona nos falta tierra, rellenaremos, y si nos sobra la retiraremos.



Una vez colocado en su sitio el árbol, lo sujetaremos mediante los alambres dispuestos a ese fin para que no se mueva, dispondremos las raíces de forma radial al tronco e iremos aportando tierra que introduciremos bajo las raíces de tal forma que queden lo más horizontal posibles. Si para sujetar el árbol es necesario atravesar el sustrato viejo con el alambre, lo atravesamos sin contemplaciones, mala leche seria acertar a cortar una raíz con el alambre, no creo que pase. Como comentaba antes, algunas raíces gruesas estarán dobladas, dificultando su correcto posicionamiento. Con unos trozos de alambre en forma de “U”, las iremos fijando al sustrato. Estos alambres mantendrán las raíces mas o menos en el sitio que queremos. Que el alambre sea lo suficientemente largo para penetrar en el sustrato, pero no tanto como para llegar al fondo de la maceta. No lo clavéis perpendicular, sino inclinado y además, siempre en el mismo sentido que la tendencia de la raíz a recuperar su posición. Si tiende a volverse hacia la derecha, entonces el alambre lo pincháis de izquierda a derecha. Si lo hacéis al revés, seguro que la raíz saca el alambre.



Iremos aportando sustrato, y a medida que lo hacemos, lo iremos “compactando” mediante los palillos, realizando movimientos verticales (pinchando) y de giro simultáneamente. Os quedareis sorprendidos de la cantidad de sustrato que puede llegar a usarse en una maceta. Si el sustrato tiene una granulometría correcta, al echarlo en la maceta ocupa un volumen determinado, pues a medida que lo vamos introduciendo entre las raíces con los palillos, ese volumen disminuye muchísimo. El objetivo de este proceso es evitar bolsas de aire entre las raíces, y conseguir un reparto homogéneo del sustrato en todas las zonas de la maceta. Puede parecer que lo que estoy diciendo es justo lo contrario de lo que aconsejo cuando hablo de sustratos drenantes, pues hablo de compactar, pero estoy dando por hecho de que vamos a rellenar con un sustrato con granulometrías superiores a 3-4 Mm., no con turbas ni tierras comerciales “especiales para bonsai”, y cuando digo compactar, me refiero a eliminar bolsas de aire, no a apisonar.

Por ultimo, completamos de sustrato la maceta hasta la altura deseada, y regamos el árbol.

La adición de vitaminas, hormonas enraizantes tanto en polvo como liquidas, superthrive y cualquier cosa que vendan como tratamiento antishock puede resultar beneficiosa. Desde luego daño no hará. Con esto de los productos uno nunca sabe a que atenerse. Si no los utilizas y el árbol responde, pues piensas que no hacen falta. Si no los utilizas y el árbol no responde, piensas que deberías de haberlos usado. Si los utilizas y el árbol no responde, menudo timo. Y si los utilizas y el árbol responde, has dado con el producto milagro. Si estuviésemos hablando de matemáticas en que dos más dos son cuatro, pues todo meridianamente claro, pero como hablamos de seres vivos, de diferentes estados de salud, distintos problemas, sustratos, patatín y patatan, cada uno cuenta la película según le va. Repito lo anterior, daño no les va a hacer. Si os sirve de algo, yo en los trasplantes, y por sistema, espolvoreo hormonas enraizantes en el cepellón, siempre. Si a un árbol lo someto a una poda severa de raíces, o veo que no está muy poblado de ciliares, o lo he tenido que trasplantar fuera de época por problemas, además de las hormonas le pego un chute de superthrive en alta concentración. No sé si sirve de algo, tendría que decidir entre ponerlo y no ponerlo, y todas las plantas no son iguales, pero que demonios, pudiendo hacerlo, que disfrute un poquito de la química. Nota para los buscadores convulsivos. El superthrive es más difícil de encontrar que un trabajo bien pagado, cerca de casa y con buen horario, además de caro. A veces puede costar casi tanto como el árbol, y milagros lo que se dice milagros, pues que va a ser que no.

A partir de ahora hemos de tener en cuenta una cosa a mi parecer bastante importante. Hayamos deshecho parte del cepellón o lo hayamos mantenido intacto, no deberíamos de olvidar que tenemos dos sustratos diferentes en la maceta, con unas características de riego y evaporación bastante distintas entre ellos. Es probable que más de uno se haya decidido por la tan aconsejada mezcla de akadama y grava o volcánica y utilice el color de la akadama como referente para el riego. Pues no es muy buena idea. Otra vez llevando la contraria, lo siento.

Ese nuevo sustrato se regará con gran facilidad, y perderá humedad dependiendo de las condiciones. Lo que diré ahora no es más que repetir lo dicho bastante más arriba. Si a la hora de regar nos basamos en el nuevo sustrato, y dejamos de regar cuando el agua salga por los agujeros de drenaje, casi seguro que el viejo sustrato no recibirá agua suficiente. Para evitar esto, yo pondría un nuevo sustrato con una granulometría media, y con más arcilla que grava. ¿Por qué?. Vamos a ver como consigo explicarme correctamente.



Ahora supongamos que tenemos un nuevo sustrato que absorbe mucha agua, pero que drena bien. Las diferencias entre ambos sustratos a la hora de secarse no serán tan grandes. Regaremos con menos frecuencia, pero al menos conseguiremos no poner en peligro por falta de agua las nuevas raíces que nazcan.

Ya sé que no he dado ninguna solución, pero ya he advertido de que esto no son matemáticas y que no estamos haciendo otra cosa que chapucear. Como veis, la alternativa de pasar a una maceta con nuevo sustrato no es la solución milagro, y tenemos que ser nosotros, quienes valoremos ventajas e inconvenientes que nos pueden surgir antes de hacer nada. En algún otro post he comentado que es posible mantener medianamente sanos los árboles en el sustrato original y pienso que este debería de ser un recurso cuando ya no tengamos más recursos, pero que también tiene sus inconvenientes.

A continuación voy a dar alguna idea más sobre como manipular los malos sustratos para intentar mejorarlos. Si bien son menos traumáticos para el árbol, tampoco son una solución definitiva, pero nos pueden ayudar a mantener nuestro árbol en buenas condiciones hasta el mejor momento para realizar un trasplante en condiciones.

Podemos eliminar cuñas de tierra vieja y sustituirla por nueva. Eso nos permite renovar el sustrato en zonas interiores que con la anterior alternativa no hacíamos, permitiendo el nacimiento de raíces en esas zonas, y sin tocar para nada un buen porcentaje de las raíces corriendo menos riesgos. Además conseguimos un nivel más uniforme de humedad entre tierra vieja y nueva haciéndonos más sencillo el riego.

También podemos realizar pequeños agujeros en el sustrato viejo, sin realizar ningún aporte de tierra nueva. Esto permitirá que el agua de riego penetre con mas facilidad en las zonas interiores, ya que va directamente a ellas, sin necesidad de hacerlo por absorción, además de favorecer la ventilación de las raíces. Hombre, si hacéis agujeros muy grandes, lo lógico seria rellenarlos, pero entonces esta alternativa no difiere mucho de la de eliminar cuñas.

Como podéis ver, en esto de cultivar árboles todo es relativo, intentar dar o recibir un consejo definitivo es casi imposible. No nos queda más remedio que informarnos, procesar la información, separar el grano de la paja, analizar nuestras condiciones y la de nuestros árboles, y una vez de hecho todo esto tomar una decisión. Podrá ser más o menos acertada, tener mayor o menor éxito, salvar o terminar de matar el árbol, pero será nuestra decisión y nuestra experiencia. En el cultivo de árboles lo que hoy nos puede parecer un paso hacia atrás, generalmente mañana se convierte en dos pasos hacia delante.

Se acabo.


Texto y gráficos realizados por JJMA para Portal Bonsai.

Tags: sustratos  bonsai