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Botanica

Cuando el diablo se aburre - Botánica (por JJMA)

Por: Webmaster | Publicado: 09/09/2010 11:48 | |




Hola a todos.


Hoy nos toca un tema muy teórico, con lo cual se avecina un tostón de tres pares. Hablemos un poquito de botánica, o de cómo funcionan las plantas.

Cuando colgué el primer post titulado “cuando el diablo se aburre”, no pensaba que se iba a convertir en una saga, pero una cosa lleva a otra, y aquí estamos ya con la cuarta entrega.

Una idea que me rondaba la cabeza era que estaba empezando la casa por el tejado, hablando de algunas técnicas que serian mucho más sencillas de comprender si conocemos unos conceptos básicos sobre el funcionamiento de una planta. También mi amigo Jin se encargo de recordármelo, así que hoy soltamos un tostón, desfacemos el entuerto, satisfacemos a Jin y de paso mi conciencia queda más tranquila. 

Vamos al turrón.

Empecemos por la base, las raíces de las plantas, muchas veces olvidadas ya que el noventa por cierto de lo que se ve de un árbol es la parte aérea y tenemos tendencia a descuidarlas. Pues eso en mi opinión es un grave error. Un bonsái comienza en sus raíces, y son tanto o más importantes desde el punto de vista funcional de un árbol que la parte aérea, por muy bonita que esta sea.

Las raíces son las encargadas de procurar el sustento del árbol, tanto mecánica como vegetativamente. Es decir, procuran el anclaje al suelo del árbol soportando su estructura y evitando que caiga, y además le proporcionan buena parte de los compuestos necesarios para que crezca y se desarrolle.

Hay dos tipos de crecimiento radicular, bastante diferenciados entre sí, y asociados a dos grandes grupos de árboles. Árboles con sistema radicular superficial, asociados generalmente a caducifolias, y árboles con sistema radicular pivotante, asociados a las coníferas. Y digo “asociados generalmente”, porque en esto como en todo no se puede generalizar. Sino, que se lo pregunten a más de uno que a la hora de sacar una caducifolia del suelo o de la maceta del vivero, se ha encontrado con una raíz pivotante más larga que una meada en una moto con pequeñas raíces en su extremo. En cambio en las coníferas, este caso es el más habitual.





Imprescindible conocer el tipo de raíz que emite nuestro árbol, al objeto de obrar en consecuencia, ya que a la hora de cortar raíces largas es muy importante saber como va a reaccionar el árbol. No responderán igual a una poda de raíces un árbol con un sistema superficial que uno con un sistema pivotante. Digamos que por regla general, un árbol con un sistema de raíces superficial, responde mejor al corte de raíces severo, provocando el nacimiento de raíces ciliares (en un ratillo explico que son las raíces ciliares) desde el corte, y por detrás de él. En cambio, en un árbol con un sistema radicular pivotante, hemos de planificar con mas tiento el corte de las raíces largas, puesto que su tendencia a la creación de raíces largas y profundas es mayor, y tendremos que ir eliminando las raíces largas en sucesivos trasplantes, consiguiendo poco a poco el nacimiento de raíces ciliares lo más cerca posible del tronco.

¿Cómo es una raíz? La verdad es que para lo que nosotros queremos saber, estructuralmente no hay mucha diferencia entre una raíz y una rama. Curiosamente, una raíz tiene la capacidad de ser raíz, y si la provocamos mucho, pero mucho mucho, nos puede dar la sorpresa de convertirse en rama o tronco. Y al revés.

Su primera misión desde su nacimiento, es sujetar la parte aérea de la planta al suelo, y después de eso, proporcionar alimento para esta. Esto me lleva al origen más habitual de un árbol en la naturaleza, su reproducción mediante las semillas. Me voy a desviar un poquito del tema, pero creo que puede resultar interesante.

Cuando una semilla germina, primero genera la raíz que la anclará al suelo, y posteriormente el tallo que le hará ver la luz. Para este proceso, utiliza las reservas acumuladas dentro de la propia semilla. Esa raíz, en su nacimiento, es una raíz pivotante sin raíces ciliares que proporcionen alimento a la nueva planta, ya hemos dicho que al inicio del proceso se alimenta de reservas contenidas en la propia semilla. Es muy interesante al objeto de disminuir esa tendencia inicial a crear raíces pivotantes largas, hacer germinar las semillas en sustratos inertes, es decir, que no contengan nutrientes. 

¿Porque?. Por explicarlo de una manera sencilla y coloquial. Nace la raíz, con su capacidad para profundizar, alimentar y ramificarse y se encuentra con un sustrato rico en nutrientes. Pues vale, la raíz que es muy cómoda y en lo primero que piensa es en crecer, se alarga para anclar lo mejor posible la planta al suelo, descuidándose de generar raíces ciliares (ya lo hará) puesto que encuentra donde alimentarse por allí por donde pasa. Es joven pero no tonta, para que esforzarse si se lo ponemos fácil. Vamos a ponérselo difícil en nuestro beneficio. Sale de la semilla, se encuentra con un sustrato sin alimento y piensa: “leches”, o nos ramificamos rapidito, o las reservas de la semilla se terminaran y ¿de donde nos vamos a alimentar?. Ya tenemos una forma de aumentar la cantidad de raíces ciliares en perjuicio de la pivotante, cosa muy importante en el cultivo.

Podemos dividir una raíz en varias partes bien diferenciadas, las cuales se van repitiendo a medida que la raíz crece y se divide. Vamos que básicamente, todas las raíces siguen el mismo esquema. La parte más cercana al tronco o a su nacimiento, que a medida que crece va lignificando y perdiendo su capacidad para absorber nutrientes, una zona de la cual salen las raíces ciliares, una zona de crecimiento y la punta o cofia, encargada de penetrar en el sustrato. Interiormente tendríamos los vasos comunicantes, encargados del transporte de la savia hasta las hojas y de su retorno.




Puestos aquí, ya nos toca hablar de otras dos subdivisiones a la hora de ponerles nombre a las raíces. Las famosas raíces ciliares y las adventicias. Vamos a ver como explico esto.

Las raíces adventicias son aquellas que surgen de la raíz pivotante y de estas raíces nacen las ciliares, esas que hemos dicho que nos interesa tener muchas y las más importantes en nuestro caso, pues son las únicas que se lo curran a la hora de alimentar el árbol. Este es un proceso continuo en el crecimiento de las raíces. Primero son raíces ciliares, para convertirse en adventicias y así hasta el final de los días del árbol. Lo podríamos comparar con un árbol genealógico, en el que están los abuelos (pivotante), los hijos (adventicia) y los nietos (ciliares) y a medida que la familia crece, los hijos se convierten en abuelos, los nietos en padres y que sea así por mucho tiempo. Todas ellos necesarios para la creación de la familia (árbol), pero sin duda, son los nietos los más necesarios en este momento para el crecimiento de la misma. No estoy seguro de no haberlo liado más con esta analogía.



¿Qué hace una raíz?. Pues aparte de soportar la parte aérea del árbol, proporcionarle los nutrientes necesarios para el crecimiento de este. Repito otra vez, que las únicas que trabajan a la hora de alimentar a la planta son las raíces ciliares, las otras solo sirven de soporte del árbol y de las propias raíces ciliares.

Vamos a ver como explicamos la famosa osmosis. Osmosis es el nombre que recibe el proceso por el cual la raíz absorbe los nutrientes de su entorno para repartirlos posteriormente por el árbol. Chachi, lo podía dejar tal cual y no liarme, pero creo que esto merece una explicación. Vamos a retomar el lenguaje sencillo y coloquial. 


La raíz esta compuesta de células, y el sustrato de componentes capaces de absorber agua y retener nutrientes. Esos nutrientes, que pueden formar parte del propio sustrato o proporcionárselos nosotros mediante el abonado, a la planta no le sirven para nada. ¡Vaya¡ ya la hemos liado. Digo que no le sirven para nada, porque esos nutrientes sin la participación del agua, son total y completamente inútiles, ya que la planta es incapaz de absorberlos. Es necesario que dichos nutrientes estén disueltos en el agua para que la raíz pueda sacar provecho de ellos. Pues vaya cosa que dice el tío este. Para que se piensa entonces que regamos las plantas, ¿para refrescarlas?. Vamos a explicar primero lo de la osmosis, y después retomo la tontería, que no lo es tanto.

Tenemos por un lado las raíces, y por otro el sustrato con sus minerales. Vamos a imaginarnos ambas cosas como una sucesión de esponjas, una encima de otra. Las esponjas de las raíces no tienen nutrientes, están secas (secas de nutrientes, no secas de secas), y las esponjas del sustrato están abarrotadas de nutrientes que son disueltos por el agua que aportamos con el riego, o el propio riego es el que aporta los nutrientes mediante el abonado.

Bien, pues la famosa osmosis, al fin y al cabo, no es más que un proceso en el cual las dos filas de esponjas van a intentar equilibrarse en su nivel de sales (ya estamos otra vez con el equilibrio) absorbiendo las células de las raíces, esas sales disueltas en agua tan necesarias para el crecimiento de las plantas. Entendemos que la planta no dispone de sales, y el sustrato las tiene disueltas en el agua (agua y sales).  Así que todo el asunto consiste en intentar que ese nivel de sales se equilibre.



Retomo aquí la tontería anterior. Decíamos más atrás que la osmosis no es mas que un proceso por el cual la raíz intenta equilibrar su contenido de sales respecto a su entorno, pero ¿qué ocurre si la concentración de sales en el agua de riego es elevada?. Pues que la hemos cagado. ¿Y porque?. Pues que para entendernos clara y llanamente, el proceso de osmosis se puede invertir. Si nuestro sustrato esta hasta las cartolas de sales, o nuestra agua de riego también, o ambas cosas las dos, en vez de pasar el agua y las sales del sustrato hacia las raíces, serán las raíces las que le pasaran el agua al sustrato. Consecuencia, que se nos secan y mueren las raíces por un exceso de sales muriendo la planta por falta de agua. ¿A que ahora la tontería no lo es tanto?. Pues nada, a repasarse el tema del riego y el abonado, que ahora no vienen al caso, pero que son importantísimos.

No pensaba hablar de los micro elementos y macro elementos, puesto que de esto hay mucho escrito, así que os remito en este aspecto a los magníficos y completísimos artículos de Sergio en esta web, simplemente indicar que todos esos compuestos químicos han de estar disponibles para la planta en forma de sales solubles, ya que si no se pueden disolver, de nada sirve su presencia. Y esto viene a cuento de que hay un elemento que se suele olvidar, que no entra en el apartado ni de macro ni de micro elementos que es el aire, elemento sin el cual las raíces lo pasan muy mal. Por eso siempre insisto tanto en la utilización de mezclas muy drenantes, no solo para evitar el encharcamiento, sino para a su vez, proporcionar el aire tan necesario para las raíces.

Otro punto a tener en cuenta. Hemos hablado de la osmosis, que en teoría, más o menos entendemos, pero no hemos hablado de la capacidad de los sustratos para facilitar o dificultar la realización de dicho proceso. Aaaaaaaaamigo, otro tema a desarrollar. Para ir abriendo boca, podemos ir mirando un post que hay titulado “Composición Sustratos” en la sección de destacados, en el cual podemos ver la capacidad que tienen los distintos sustratos para facilitar o entorpecer dicho proceso. Además de otros muchos datos de interés clarificador, claro está.

Bueno, pues creo que con el tema de las raíces ya he terminado, así que vamos a por la parte de arriba del árbol, que ya va siendo hora.

Cuando hablé de la poda en “Cuando el diablo se aburre II”, dibujé un esquema de cómo estaba compuesto el tallo, tronco o rama, como queramos llamarlo, pues todos ellos están formados del mismo modo. Hablábamos de la leña, de los vasos leñosos, el cambium los vasos cribosos y la corteza. Pues trabajo de dibujito que me ahorro, porque vamos a aprovecharlo otra vez.


A medida que una planta leñosa va creciendo, se provoca su engorde debido a la sucesiva transformación de las distintas capas que forman la estructura. Decíamos hablando de la poda, que el cambium tenia la característica de producir tanto vasos leñosos como cribosos. Pero eso no es todo, además de ser el responsable del crecimiento, lo es también del nacimiento de ramas y raíces, Y es que el cambium es la madre del cordero en este asunto del crecimiento aéreo y también del subterráneo.

La leña o médula son los vasos leñosos que han dejado de realizar su función de transporte de savia, para convertirse en leña, fundamental para darle robustez y consistencia al árbol y permitirle crecer en altura y anchura. 

Los vasos leñosos, la primera capa del árbol partiendo del interior y con una función “activa”. Es la encargada de transportar la savia bruta o sin elaborar de forma ascendente, desde las raíces hasta las hojas (leches, todavía nos faltan las hojas, esto va a ser muy muy largo), para que en ellas se produzca la fotosíntesis.

El cambium, que como hemos dicho, es el encargado de producir vasos leñosos y cribosos (engordando por ello la planta), además de producir nuevos brotes y raíces.

Los vasos cribosos, encargados de distribuir por todo el árbol la savia elaborada producida por la fotosíntesis realizada en las hojas, la cual es el alimento por el cual realmente un árbol crece ya que esta savia es la que contiene los elementos necesarios para la formación de nuevas células.

Y por último la corteza, que ya dijimos que servia de protección al árbol contra agentes externos.


Ya sabemos que tarde o temprano todo lo que sube baja, pero ¿cómo demonios sube?. Me refiero a la savia. Otra vez tendremos que echar mano al lenguaje coloquial. Existen tres procesos por los que la savia circula por el árbol, a saber: La presión, la aspiración y la capilaridad.

La presión la producen los elementos químicos absorbidos por las raíces, empujando a la savia hacia arriba. Vamos, que como por las raíces están entrando cosas, necesitan sitio para hacerlo, así que empujan hacia arriba, provocando la elevación de la savia. Un poco burda la explicación, pero para lo que nosotros queremos saber, más que suficiente.

La aspiración. Las hojas debido al calor y a la insolación, producen evaporación, y esta a su vez produce un vacío en la parte superior de los vasos comunicantes, lo cual hace ascender la savia. En definitiva, lo mismo que hacemos nosotros al tomarnos un refresco con una pajita, crear el vacío en la parte superior del canutillo para que el liquido llegue al final y nos refresque (siempre que esté frío claro). Perdonar la broma.

Por capilaridad. En esto de la capilaridad hay dos vertientes, una aplicable a un tipo de árboles y otra a otros. Ya estamos con las puñeteras coníferas que son la excepción también en esto. Tendremos que hacer un post dedicado a estas puñeteras, porque sino recuerdo mal, son muchas excepciones excepcionales las que nos surgen siempre con ellas. Cuando hablamos de los vasos comunicantes, yo al menos me los imagino como finas tuberías por donde circula la savia. La verdad es que no sé si son huecas o no, la vista no me da para tanto, pero el ejemplo de un pelo o un hilo también nos sirve. Si nosotros introducimos un hilo fino en un vaso con agua, el agua asciende por él hasta el extremo que no está en contacto con el agua. Eso es capilaridad. También si el diámetro del tubo es lo suficientemente fino, el agua asciende por capilaridad. Pero volviendo a utilizar el ejemplo de las esponjas, imaginémonos un tabique o pared construido por esponjas. Si la parte inferior del tabique esta húmedo, también por capilaridad el agua asciende hasta las esponjas superiores. Pues las bellas y simpáticas coníferas en general es así como forman su estructura celular, por lo que su comportamiento difiere de los caducifolios y perennifolios. Siempre dando la nota, lo dicho, un caso aparte.

Y por fin, para vosotros y para mi, hemos llegado a las hojas. Las hojas son las encargadas de transformar la savia bruta en savia elaborada mediante el proceso de fotosíntesis. Requisitos indispensables para que la fotosíntesis se realice correctamente, la luz del Sol (la de la lámpara también sirve pero donde vamos a parar) y el aire. Siempre andamos que si colocar el árbol cerca de la ventana y tal y cual. Pues por eso es, porque la luz es fundamental. ¿Por qué?. Pues porque la luz es el combustible o fuente de energía necesario para que todo el proceso funcione. Tenemos un coche con sus ruedas, su volante, su motor y todas esas cosas que llevan los coches, pero sin gasolina, como si tenemos un árbol de plástico. Así que mucha gasolina y de buen octanaje, es decir, mucha luz y de buena calidad. ¿Calidad?. No me voy a extender, pero que las plantas son verdes (vale, bien, venga, casi todas son verdes) lo sabemos todos. ¿Porque son verdes?. En eso está el tema. Tendría que explicarlo mejor, pero está en relación con el espectro de la luz y esas cosas, y por lo visto el verde absorbe mejor el espectro rojo, el más energético en los que se descompone la luz. Lo de la calidad venia a cuento de lo de proporcionar luz artificial a las plantas, así que sabiendo que necesitamos “luz roja” pues eso a buscar bombillas o lámparas que la proporcionen. Ojo que nos conocemos, una bombilla roja no vale, se siente.

Si no proporcionamos suficiente luz a nuestros árboles, estos compensaran la falta de luz aumentando la superficie foliar. Pero no aumentan la superficie foliar aumentando el número de hojas, lo cual seria un chollo, sino que lo hacen aumentando el tamaño de las mismas, lo cual es justo lo contrario a un chollo. Y además el crecimiento será debilucho y falto de color. Sigamos, que me lío.

¿Cómo funciona una hoja?. ¿De día o de noche?. ¡Ya estamos¡. Pues si, la fotosíntesis esta dividida en dos fases, la luminosa y la biosintética u oscura. Esto es muy complejo de explicar, vamos a resumirlo a un nivel tan básico (como todo el post en realidad) que lo podamos entender y no nos liemos. Sé que lo que escribo y como lo hago hace rechinar los dientes a los expertos en botánica, pero el objetivo es entendernos, no aprobar ciencias.

De día la hoja, debido al aporte de energía que le proporciona la luz solar se dedica a transformar la savia bruta en dos cosas principalmente, oxigeno y glucosa. El oxigeno lo expulsan gentilmente a la atmósfera (muchas gracias) y la glucosa la almacenan en las hojas. Y así todo el día, dale que te pego hasta la llegada de la noche.

A la llegada de la noche, empieza la segunda fase de la fotosíntesis, y las hojas se dedican a absorber oxigeno, el cual inicia el proceso de transformación de la glucosa en elementos asimilables por la planta, como los azucares y el almidón (savia elaborada), los cuales se distribuyen por toda la planta a través de los vasos cribosos. Esto no es estrictamente cierto, la fase biosintética se puede realizar en presencia de luz, pero bueno. Si queréis más información, preguntar por Calvin.

Y a grandes rasgos, esto es todo amigos. Después de haber digerido todo esto, podemos comprender mejor cosas como la brotación, la coloración otoñal, el acodado, etc. 

No he quedado nada satisfecho con este post, pero como el curro ya está hecho, si al menos le sirve para algo a alguien, no habrá sido trabajo en vano. 


Texto y gráficos realizados por JJMA para Portal Bonsái.

Tags: botánica  bonsai