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La poda

Cuando el diablo se aburre - La poda (por JJMA)

Por: Webmaster | Publicado: 08/09/2010 12:20 | |




Saludos a todos.

Hoy nos toca la poda. Cuando me he planteado el escribir este post y lo he ido perfilando, si algo me ha parecido imprescindible ha sido el explicar unos principios básicos sobre la fisiología de un árbol.  
Y claro, como se avecinaba un tarugo de los que habitualmente redacto, pues no me queda más remedio que evitar alguna cosa, así que en este caso les va a tocar quedarse fuera a las coníferas. No les tengo manía, al contrario, me encantan y forman parte de mi colección, pero como difieren bastante fisiológicamente de los árboles “normales”, pues una buena parte de lo que escriba no les vale. Así que aunque lo que se referirá a la poda es aplicable a ambos tipos de árbol, en el caso de las coníferas deberíamos de contar con sus particularidades, por lo que aconsejo tomarnos estas indicaciones con las debidas salvedades. La verdad sea dicha, después de repasar el post, veo que me quedan cantidad de cosas por tocar o comentar, desde escuelas de poda a distintas técnicas, la poda de verano, de invierno, de formación, de mantenimiento, pero como introducción, pienso que es mas que suficiente. Además hay gente aquí lo suficientemente preparada como para poder ampliar lo expuesto. Si no lo habéis pillado, es una indirecta.

Como muchos ya sabéis, la estructura de un árbol consta de distintas zonas, las cuales realizan un trabajo específico durante la vida del árbol. De dentro hacia fuera serian: la leña, los vasos leñosos, el cambium, los vasos cribosos y la corteza. Esta estructura es la misma tanto en tronco como en ramas, y va variando a medida que una rama crece, pasando de ser una cosa a ser otra.

Esquema de la estructura. 



Realmente la parte viva de un árbol, la que trabaja (sin contar las hojas), es reducida respecto al volumen total del árbol. Cuando una ramita nace, casi es inapreciable la diferencia entre una capa y otra, y es a medida que la rama crece y lignifica, cuando esas zonas se van haciendo más apreciables, hasta ser claramente diferenciadas. Esto viene a cuento para quien quiera esquejar o acodar, que tendrá que tener muy en cuenta la edad y grosor de la rama si quiere tener éxito. Bueno, que me lío, a otra cosa.


La leña: A medida que el árbol crece, las diferentes partes del mismo se van reconvirtiendo, pasando a ser leña. Esta tiene como misión fundamental el dar consistencia a la estructura de la planta, soportarla. 

Los vasos leñosos (xilema): Son los encargados de transportar la savia bruta desde las raíces hasta las hojas para que mediante la fotosíntesis, esta savia se convierta en savia elaborada.

Los vasos cribosos (floema): Encargados de la distribución de la savia elaborada por todo el árbol.

El cambium: La zona más importante en el tema que nos ocupa. Se encuentra entre el xilema y el floema, y tiene la virtud de que es capaz de generar tejidos, tanto hacia adentro, creando vasos leñosos, como hacia fuera, creando vasos cribosos.

En esta fotografía, en la parte izquierda del corte, se puede apreciar una zona verde claro correspondiente a la capa de cambium.




La corteza: capa externa de tronco y ramas, encargada de proteger al árbol de agentes perjudiciales externos.

Como he comentado anteriormente, el cambium tiene la virtud de poder generar tanto xilemas como floemas. Es decir, que si el árbol tiene una herida, el mismo será capaz de generar una solución tanto para reparar vasos que conducen la savia bruta como la elaborada, y  además se encargará de producir la corteza necesaria para proteger la herida y que no afecte al árbol. Esta capacidad es la que nosotros hemos de aprovechar para conseguir podas que se vean lo menos posible pasado el tiempo y que además no afecten a la salud del árbol.  
Pues entonces, vamos a intentar podar de la mejor forma, para ayudar al árbol a que se recupere rápidamente, y lo mas estéticamente posible.

La velocidad de cicatrización así como la capacidad de cubrir las heridas, varían de una especia a otra, así que no se puede dar plazos para una completa cicatrización de una herida, ya que estos dependerán de la especie y del tamaño de la herida. Independientemente de la especie, es de cajón que cuanto más grande es la herida, más tardará en cerrarse, y  
unas ayuditas no le vendrán nada mal al árbol. Una muy importante es proporcionar al árbol una corteza temporal que evite el riesgo de infecciones, pudrición o anidamiento de insectos, hasta que el árbol haya sido capaz de cerrar la herida por completo. Hay diferentes formas de hacerlo, mediante pastas selladoras comerciales, caseras y naturales.  
Una cosa que también nos puede ocurrir es que el árbol deje de producir corteza, quedando una herida sin terminar de cerrar. En este caso deberemos de volver a abrir la herida, hasta poner al descubierto de nuevo la capa de cambium, para forzar al árbol a continuar con el proceso.

Un par de pastas selladoras comerciales, sin ninguna intención de hacer publicidad





Si no utilizamos pasta selladora, puede ocurrir que cierre correctamente, que no lo haga, o que lo haga a medias. Mas vale prevenir. En este caso vemos que se ha quedado a medias, y que la madera comienza a deteriorarse. Deberíamos de sanear la herida y corregir errores.




Las condiciones ambientales influyen también en el proceso de cicatrización, así como la propia actividad de la planta. Temperaturas muy altas o muy bajas no son buenas, de modo que deberíamos de evitar la poda en meses calurosos o muy fríos, tanto por las temperaturas como por la falta de actividad. Si la herida se seca, será difícil también que la herida cicatrice bien, otro motivo mas para aplicar pasta selladora. Y si hay un exceso de agua, también podemos tener problemas de hongos o de pudrición. Conclusión, importantísima una fecha correcta así como una debida protección.

Hasta aquí mas o menos conocemos el proceso por el que cicatriza una planta, pero no debemos de olvidar que todo tiene sus limites, y también podemos cometer excesos que impidan una correcta cicatrización a pesar de haber podado “de libro”. Hemos de tener a la hora de podar varios factores en cuenta, además de los ya expuestos: La salud del árbol es fundamental, el numero de ramas a podar, las que le quedaran, el estado de las raíces, y la edad de la planta. Vamos a comenzar por el final.

Edad de la planta: No cicatriza de igual forma un árbol joven que uno viejo. En un árbol joven, los caminos de savia no están tan definidos, ni son tan vigorosos como en uno viejo.  
Siendo posible identificar los caminos más vigorosos, podemos utilizar esto en nuestro beneficio, y decidir si podemos cortar más ramas o menos en una zona concreta. Además de esto, el callo resultante no será igual tampoco, formándose un callo en forma de labios en los árboles jóvenes, y en forma de corona circular en los viejos.

Estado de las raíces. Un bonsai comienza en sus raíces. Muchas veces tenemos una urgencia innecesaria en podar y modelar, descuidando el cepellón. Creo que es fundamental un cepellón sano y abundante antes de someter al árbol a procesos traumáticos, y la poda lo es, y mucho. Recordar que Bonsai es equilibrio, y de nada servirá podar bien, si las raíces no pueden proporcionar esa energía extra que será necesaria para que el árbol cicatrice.

Ramas a podar y restantes. Tienes tu planta delante, y un diseño mental o en papel a su lado, además de todo lo necesario para realizarlo. Sobran tropecientasmil ramas y nos ponemos a cortar. ¿Será la planta capaz de soportar la tala?. Un riesgo que se corre al podar abundantemente es la retirada de savia, que se puede producir por diversas causas y una de ellas es podar sin planificar. Puede que para nuestro diseño haga falta eliminar una buena proporción de ramas en una zona concreta, pero sin una debida planificación a la hora de cortar, puede que nos llevemos alguna sorpresa. Hemos hablado antes de los caminos de savia, y podemos cargárnoslos de un plumazo si no tenemos cuidado. Importante dejar ramas justo por encima o por debajo de zonas donde cortemos ramas gruesas o gran cantidad de ellas, provocando grandes cicatrices. Las ramas superiores mantendrán vivos los caminos de savia ayudando a la cicatrización, y las ramas inferiores frenaran la retirada de savia en el caso de que esta se produzca. Si planificamos esto, en sucesivas podas podemos ir eliminando las ramas innecesarias evitando sorpresas.

La salud de la planta: No por obvio hemos de dejar de recordarlo. Para someter a una planta a cualquier proceso que requiera de una reacción por su parte, hemos de asegurarnos que se encuentre saludable y fuerte o de lo contrario tenemos bastantes probabilidades de fracasar. Unas correctas condiciones de cultivo nos proporcionaran esa salud, así que mejor tener previsto antes de proceder a la poda, un fortalecimiento de la planta en la temporada anterior.

Como podar. Hay diferentes herramientas para la realización de la poda, y cada uno utiliza las que tiene a mano o las que más le gustan. En esto como en casi todo hay distintas opiniones, así que cada cual utilice lo que estime más conveniente. Simplemente indicar que usemos lo que usemos, el objetivo ha de ser cortes limpios y definidos, superficies lisas, y bordes de la herida sin saltos ni desgarros.

Esquema de corte dejando parte de la rama. A evitar a no ser que queramos convertirla en jin.





Esquema de corte a ras de tronco. A evitar o producirá callos que no quedaran a ras de tronco.




Esquema de corte irregular o desgajado. Problemas de pudrición y mala cicatrización.




Ejemplo del corte realizado mediante una podadora cóncava. Se puede apreciar la limpieza del mismo, así como lo homogéneo que resulta, así como su forma cóncava. Además de la capa de cambium, se ve que hemos profundizado lo suficiente hasta llegar a la leña, de forma que al producir el callo de cicatrización no se produzcan abultamientos.



Cuando se poda una rama, generalmente queda una herida de forma circular, ligeramente superior al diámetro de la rama cortada. Nuestro objetivo es profundizar con el corte de tal forma que quede la mayor cantidad de cambium expuesto, llegando hasta la madera. Otras veces podamos varias ramas muy juntas y queda una cicatriz formada por varios cortes. En estos casos es interesante unir los distintos cortes para conseguir una herida homogénea, de forma que la cicatrización también lo sea.

Ejemplo de una herida en la que se han unido varios cortes. El tiempo nos dirá si quedan medianamente aceptables. En este caso tengo la ventaja de que la herida queda en la parte posterior del árbol. No es excusa, pero al menos no se verá.




Debemos de evitar el cortar dejando trozos de rama (muñones) pues entonces además de tener problemas de cicatrizado, es muy probable que ese muñón no quede perfectamente cerrado, siendo foco de podredumbres y nidos de parásitos. En el caso de que cicatrice correctamente, desde luego lo que no conseguiremos es un buen aspecto estético.

Un ejemplo a evitar




No cortar a ras del tronco, pues si bien es probable que la herida cierre completamente, el callo resultante dejará un abultamiento antiestético que afeará nuestro árbol.

Sirva como ejemplo esta foto que es parte del proceso que se verá posteriormente. Si dejamos la herida tal y como se ve, el callo resultante sobresaldrá del tronco de forma antiestética. Esa pasta blanquecina es madera y savia resultante del corte con la sierra.




No cortar de forma irregular o astillando, ya que además de dificultar enormemente la cicatrización y de dejar cicatrices antiestéticas, corremos un gran riesgo de infecciones a pesar de que protejamos la herida. JEJEJE, pues de esto no puedo poner ejemplos, así que nos conformaremos con un dibujillo.

Así que la mejor forma de podar, es dejando una herida de forma lo más circular posible, cóncava, profundizando en el tronco, y limpia. De esta forma evitaremos callos antiestéticos, problemas de infecciones, y aceleraremos el proceso. 

Hasta aquí la teoría. Como cuando se me ocurren las cosas suele ser tarde, pues no dispongo de procesos gráficos detallados seguidos paso a paso, así que entre los esquemas anteriores y las fotos que coloco a continuación, espero poder aclarar gráficamente lo escrito. 


Ejemplo de eliminación de una rama de engorde. En primer lugar un detalle de la rama a podar.



Esta fotografía ya la habéis visto. Puesto que no es posible cortar la rama con la podadora cóncava sin rebajarla, lo primero que he hecho ha sido cortarla a ras de tronco mediante la sierra.




Posteriormente, utilizando la podadora cóncava, rebajamos la herida de forma que profundice en el corte, quedando de forma cóncava. Podéis apreciar que la herida resultante es bastante mayor que el diámetro de la rama eliminada. Tenerlo en cuenta, no sea que partáis el tronco por la mitad.




Por ultimo, la sellamos tal y como hemos comentado, al objeto de evitar infecciones y favorecer la cicatrización.



Un ejemplo de una herida prácticamente cerrada, le quedan dos telediarios. En una o dos temporadas mas, no se notará casi la diferencia de textura entre la corteza vieja y la producida tras la cicatrización.




Un ejemplo de cicatriz completamente cerrada. Como en la anterior, falta por homogenizar las texturas. Tiempo al tiempo. Un caso de árbol viejo en que la cicatrización se produce de forma casi simétrica. Lo ideal.




El resultado del cierre de tres cicatrices muy juntas. En este caso aunque el árbol es mío, no soy el culpable del entuerto. Debería de reabrirlas, pero puede que sea peor el remedio que la enfermedad. Para todo hay tiempo.



Una herida a mitad de proceso. Como podéis ver, el mastic va cediendo a medida que el callo crece. O se cae solo, o rascando ligeramente salta solo debido a lo rígido que queda con el tiempo. Es la cicatrización de una temporada, así que todavía le falta tiempo. En el caso de que no continúe cerrando, se debería de cortar mediante gubia o cuter la parte interior de los labios para renovar el proceso. En este caso además se aprecia que la rama es joven, pues la cicatrización se produce de forma alargada (labios) y no circular.




A pesar de tratarse de ramas finas, si no las protegemos nos puede ocurrir lo que en la foto. La madera se seca, la corteza se separa, y el proceso de cicatrización se detiene. Trabajo en vano, mas vale prevenir.



Un caso un tanto peculiar. Se trata del ápice de un acer buergerianum al cual se le dio un tajo importante. Puede que alguno no se lo crea, pero la rama que ha ayudado a la cicatrización, tiene una temporada de vida y un diámetro de 22 mm. en su unión con el tronco, con una altura de 1.8 m. Plantado en maceta de entrenamiento. Si las autoridades lo permiten, será el objetivo de una de mis escabechinas y probable post.




Se acabo. Me faltaba un dibujillo que se me ha pasado colocar, asi que lo pongo aquí.  
Corresponde a cortes de forma irregular o astillados.

Texto fotos y esquemas realizados por JJMA para PortalBonsai.





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