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Trasplante

Cuando el diablo se aburre - Trasplante (por JJMA)

Por: Webmaster | Publicado: 07/09/2010 11:50 | |




Hola a todos.

Cuando se tiene una afición, se dedica mucho tiempo a ella, y en estos meses en que poca cosa se puede hacer con nuestros árboles, la falta de actividad nos deja mucho tiempo para pensar en nuestros proyectos y en lo que se nos viene encima. Una de las actividades que pronto llegaran son la poda, el modelado y el trasplante. Es sobre el trasplante sobre lo que quiero hacer una reflexión que pueda ser útil para los foreros y que ayude un poco sobre todo a los más inexpertos.

En todo en esta vida es importante saber, pero mucho más, recordar lo que se sabe, y no viene nada mal echar la vista atrás y rememorar nuestros aciertos y errores, nuestros éxitos y  fracasos, analizar el porque y obrar en consecuencia. No hay fórmulas magistrales, y si las hay, las desconozco.

Así que sirva el probable tocho que voy a escribir, a los expertos probablemente para nada, y a los inexpertos como una pequeña guía que puede que no les asegure el éxito,  pero al menos mi intención es que los aleje del fracaso.

Muchos de vosotros puede que trasplantéis este año por primera vez, o puede que a pesar de haberlo hecho anteriormente, este año habéis decidido cambiar de sustrato, de fecha o vete tú a saber.

Decir desde ya, que casi cualquier planta puede “sobrevivir” en casi cualquier sustrato de mejor o peor forma, por lo que nada mas lejos de mi intención que dar una relación de sustratos por especies, ni de mezclas, y menos aun de entrar en un debate sobre lo que a unos les va bien, a otros mejor, y a otros magníficamente.  Habéis de ser vosotros en función de vuestro clima, disponibilidad de riego y abonado, experiencia y medios, los que decidáis el sustrato a utilizar, así que solo daré unas pautas que me parecen importantes y que os pueden ayudar a decidir la mejor mezcla para vuestras condiciones concretas.

Conviene ir mirando ya, los árboles que necesitan trasplante, si vamos a cambiarles de maceta, que es lo que queremos que hagan, los sustratos que necesitamos, drenajes, rejillas, alambre, macetas, etc. para ir haciendo acopio de material y que después no nos pille por sorpresa sin alguno de estos elementos.

Investigar, preguntar, consultar, analizar la información y tomar la decisión que más adaptada a vuestras condiciones os parezca. Cuanto más leáis sobre el tema, más dudas tendréis de cual es la mezcla de sustratos correctos. ¿Porque?. Pues sencillo y difícil de explicar a la vez. Tanto los libros de autores consagrados y por consagrar, como los artículos de revistas y post de foros etc. están escritos por gente de muy diversas zonas climáticas, “escuelas”, manías y accesibilidad a sustratos, así que cada cual adapta todas esas variables a sus condiciones particulares. En definitiva, que lo que le puede ir bien a un maestro japonés, puede ser fatal para un aficionado mediterráneo, y lo que le va ideal de la muerte a un peninsular del norte, le puede sentar como una patada en la espinilla a uno del sur.

La mejor época para trasplantar la mayor parte de los  árboles es cuando comience “su primavera”, es decir, cuando comiencen a hinchar las yemas. Ese es el momento idóneo para realizar el trasplante. Incluso antes es factible, hasta aconsejable.

¿Cómo saber si un árbol va a comenzar a brotar, antes de que comience a brotar?. Pues las raíces nos lo dirán. Lo normal cuando se va a trasplantar un árbol es que la maceta esté abarrotada de raíces, por lo que el cepellón es una masa compacta de raíces y tierra, con dificultades de drenaje y oxigenación y sin espacio para que las raíces sigan creciendo. Este es uno de los motivos que nos obligan a trasplantar. Si es posible extraer el cepellón de la maceta sin que este se desmorone, podremos ver las raíces y saber si han comenzado su actividad. Será fácilmente apreciable por un cambio del color en las puntas de las mismas, incluso un ligero crecimiento que facilita más reconocer ese comienzo de actividad. Si las raíces han comenzado a moverse, podemos trasplantar ese árbol. Para sacar el cepellón de la maceta, eliminar el alambre de anclaje del árbol que sobresale por el agujero de drenaje, golpear ligeramente la maceta por sus laterales y tirar del tronco hacia arriba sin torsionar el árbol. Si la maceta no tiene las paredes rectas sino curvadas, casi mejor que lo dejéis hasta que sea la parte aérea del árbol la que os indique el momento oportuno. Si las raíces no presentan síntomas de actividad, volvemos a meter el cepellón en la maceta, y a esperar.

Sobre los pasos a seguir en el trasplante, en la web disponéis de magníficos artículos y post que lo explican, así que escarbar un poquito y seguir los pasos.


¿Que mezcla usar?.

Muchos de vosotros os encontráis con un árbol que proviene de un centro comercial o de un vivero, con una tierra pésima. Como he dicho anteriormente, en ese tipo de tierra puede sobrevivir un árbol, y ¡vaya si lo hace!. Pues ha estado plantado en ella durante casi toda su vida y nos han vendido un arbolito pletórico de hojas y  ramas, pero que se ha ido estropeando poco a poco sin que terminemos de entenderlo. Esa tierra es “buena” y sobre todo barata para las condiciones de fabricación, transporte y mantenimiento de que disponen los viveristas, pero en nuestras casas, y con más ilusión que experiencia, se convierte en un cepo para las raíces, que las hace morir rápidamente, en parte por culpa de la tierra, y en otra buena parte por nuestro exceso de atenciones o desconocimiento. Pues esto es lo que vamos a intentar solucionar.

Vamos a enterarnos primero de las características de nuestro árbol. ¿Requiere un suelo ácido o básico?. ¿Necesita un suelo muy drenante o requiere humedad en las raíces?. ¿Queremos que engorde, que ramifique, o simplemente refinarlo o mantenerlo?. ¿Cómo vamos a abonar?. ¿Podemos regarlo según necesite?. ¿Vivimos en clima con muchas lluvias o muy seco?. Y una cuestión que podemos pasar por alto pero muy importante ¿esta sano y fuerte?. ¿Acongoja a que sí?. Pues ni es tan difícil, ni tan fácil como dar una mezcla ideal.

Para simplificar el tema, vamos a partir de una mezcla digamos “estándar” de arcillas, gravas y materia orgánica.

La arcilla nos va a proporcionar una serie de características al sustrato. Capacidad de retención de agua, granulometría mas o menos estable que permita el paso del agua y por consecuencia de aire,  y retención de nutrientes. También en función de la arcilla utilizada, tendremos un PH mayor  o menor. Ni gota de nutrientes, así que ojo.

La grava o volcánica o arena de río o aquello que decidáis utilizar, nos proporcionará estabilidad a la mezcla, es decir, la hace mas resistente a la degradación por erosión producida por los riegos etc. además de proporcionarnos algo importantísimo en cualquier mezcla, que es el drenaje. Ni gota de nutrientes, así que ojo.

Por último, la materia orgánica. Esta nos proporcionara retención de agua y nutrientes en valores muy pero que muy superiores a la arcilla, y respecto al drenaje, pues poco por no decir nada, además de una cantidad limitada de nutrientes añadida por el fabricante.

Bien ya tenemos los tres elementos básicos para el sustrato de nuestro árbol, ¿pero en que proporciones lo usamos?. Aquí nos toca darle al coco.

Como habréis leído en muchos sitios, no es aconsejable abonar hasta pasado un periodo prudencial desde el trasplante. Pues bien, eso significa que en un periodo en el que el árbol va a necesitar de una cantidad muy grande de alimento para brotar y regenerar su sistema radicular, nosotros vamos y con toda la alegría del mundo, le ponemos un sustrato que en su mayor parte no contiene ni una gotita de comidita para el árbol. Y además no vamos a poder proporcionársela durante varias semanas.  Pues aquí interviene la salud de nuestro árbol a la hora de decidirnos por como será el sustrato. Podemos hacer una mezcla teóricamente muy buena, pero que le siente fatal al árbol en ese periodo post trasplante si el árbol está débil. Hemos reducido el sistema radicular, así que es posible que debamos de reducir también la parte aérea (en Bonsái TODO es equilibrio, no lo olvidéis), y el árbol va a tener que realizar este primer esfuerzo de sus reservas, pues ni las raíces ni el sustrato van a ser capaces de mantener el equilibrio. Si el árbol está débil, puede que sea muy conveniente aumentar la cantidad de materia orgánica, o incluso añadir algún otro compuesto orgánico tipo humus para intentar suplir esas carencias. Pero atención, todo lo que pongamos de más lo estaremos sacrificando por otro lado en aspectos como el drenaje y oxigenación. (en Bonsái TODO es equilibrio, no lo olvidéis).

Con respecto al Ph del sustrato, pues combinaciones múltiples. Para no liarnos mucho seria mejor utilizar una mezcla lo más neutra posible, de forma que con ligeras aportaciones de un componente u otro podamos acercarnos a los valores ideales para cada especie. Además, utilizando una mezcla “neutra”, tendremos en teoría más controladas las variaciones de PH debidas al riego y abonado, y podremos corregirlo a medida que pase el tiempo añadiendo pequeña cantidades de productos específicos.

Requerimientos de humedad. Pues en función de que nuestro árbol necesite más o menos, deberemos de aumentar o reducir la proporción  de los tres elementos básicos anteriormente citados. Aquí ya influye mucho nuestra zona climática, posibilidades que tenemos de regar cuando el árbol lo necesite, etc. Si ponemos mucha arcilla y materia orgánica, tendremos una gran capacidad de retención de agua y menos drenaje, y si por el contrario aumentamos la cantidad de material drenante, nuestro sustrato retendrá menos agua, así que será necesario regar con mas frecuencia.

¿Que queremos que haga nuestro árbol?. Pues puede parecer una tontería, pero no lo es. Hasta ahora solo he escrito sobre los tres elementos básicos de un sustrato, pero he pasado por alto la granulometría del mismo. Cuando hablo de granulometría, me refiero al tamaño que tienen los distintos componentes. Volviendo a tomar como ejemplo el sustrato en el que vienen los árboles comerciales, o son masas pétreas de arcillas o aglomeraciones de materia orgánica. Después de todo lo leído hasta aquí, ese sustrato de drenante, nada de nada, oxigenación nula, y dificultad para el riego, toda. Vamos, un dechado de “virtudes”. Cuanto mayor sea el tamaño de grano que utilicemos, mas espacio libre quedará entre ellos, con lo que aumentamos el espacio disponible para el crecimiento de las raíces, aumentamos la cantidad de aire que puede contener el sustrato, y favorecemos el drenaje. Respecto a la forma del grano, lo voy a dejar, pues seria liarnos mas, vamos a ir poco a poco.

Queremos que nuestro árbol engorde. Pues vamos a necesitar un contenedor más grande que el actual (sin pasarnos) y una granulometría muy gruesa en todos los componentes del sustrato que utilicemos. Cuanto más grande el grano, mas circulación de aire, pero también mas necesidad de riego. Y claro, como queremos que engorde, también necesitamos que el sustrato retenga más nutrientes así que hemos de obrar en consecuencia, aportando mas elementos capaces de retener agua y nutrientes. No aconsejo pasarnos con el tamaño del contenedor, pues si lo ponemos demasiado grande las raíces se “distraen” llenándolo, y hasta pasado un tiempo no se ve un equilibrio entre el crecimiento de las raíces y el aéreo. Mas vale trasplantar con más frecuencia, ganaremos tiempo y espacio.

Queremos ramificar. Pues aquí necesitamos un tamaño de grano intermedio. Se supone que hemos conseguido el tamaño de tronco deseado, y gracias al trasplante un correcto nebari y un considerable cepellón de raíces finas. No interesan crecimientos vigorosos, sino uno controlado. En buena parte esto lo conseguiremos reduciendo el tamaño del contenedor y de la granulometría, sin olvidarnos de otras técnicas que ahora no vienen al caso. Al reducir el tamaño del grano, reducimos a su vez el espacio libre entre granos, así que aquí debemos  aumentar la cantidad de materia drenante, pues el sustrato ahora retendrá mas agua y menos aire.

Tenemos el árbol “casi” terminado, nos interesa mantener y conseguir una ramificación lo más fina y compacta posible. Pues aquí reduciremos mas todavía el tamaño del grano, y también deberíamos de disminuir la cantidad de elementos capaces de retener agua y nutrientes.

Después de todo este peñazo, supongo que muchos pensaran que hay mucha palabra y poca sustancia, pues en ningún sitio pone que es lo mejor para su caso concreto. Ni lo vas a encontrar por mucho que busques. Tendrás que informarte y probar hasta encontrar lo que mejor va en tu caso, y pedir consejo a quien más similitud con tu situación tenga, y tomar la decisión que más te convenga.

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