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Muy buenas.
Otra de ficus. La verdad es que los ficus son una especie que nunca me ha dado por cultivar, pero por cosas que pasan, ahora tengo unos cuantos entre mis árboles. Creo que uno de los primeros ejemplares que vi. y que mi impresionaron, hace ahora más de veinte años fue un ficus. En esos tiempos, los ficus que se veían eran preciosos, no como los de ahora. Grandes bases, troncos gruesos, sin curvas tipo carretera de montaña y copas amplias y densas. Nunca tuve pasta para comprar uno de ellos, ni sitio para poder tenerlo. Pero la imagen de esos ficus se me quedó grabada, y aunque ...
Tags: ficus  bonsai 
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Muy buenas.
Esto es algo que escribí hace un tiempo y que me he encontrado hoy en el ordenador. Es más una cosa curiosa que algo que se tenga que saber, pero si alguien es capaz de aprendérselo, podrá hacer de asistente tipo quirófano de un maestro japonés, y dejarlo ojiplático cada vez que solicite una herramienta en su idioma y se la pases diligentemente. Es broma. Las fotos están recogidas de aquí y de allí, y como explico en el texto original, no me las sé de memoria ni harto de grifa, pero seguro que más de uno quiere ir un poquito mas allá, y se lo aprende. ...
Tags: herramientas  bonsai 
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Muy buenas.
Si habéis leído el post de este enlace conoceréis el porque de esta continuación: Acodos y bonsai, Parte 1
El acodo se hizo en Junio con el árbol bien brotado y en plena actividad. Por lo tanto, han transcurrido nueve meses desde el acodo hasta la separación. Durante este tiempo, lo único que ha hecho ha sido regar y abonar. Comencé a abonar el árbol cuando empezaron a aparecer raíces a través de la rejilla, y realicé un abonado intenso para que acumulara reservas y estuviera lo suficientemente fuerte cuando fuese separado de ...
Tags: acodo  bonsai 
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Muy buenas.
Os voy a mostrar unas cosillas que acostumbro a hacer para que no todo lo que hay en la terraza sean arboles, y darle un poquito de color a la misma.
A veces no sé que me gustan más, si los árboles o las macetas, y pasado el tiempo me encuentro con macetas que no tienen un árbol plantado. Algunas macetas provienen de árboles trasplantados, otras de compras compulsivas, y otras ni se sabe de donde han salido. Algunas las reutilizo en pequeños árboles, otras las usa mi hija en sus arbolitos, que después regala a sus amigos y amigas, y otras me sirven para colocar ...
Tags: plantas  acento  bonsai 
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Muy buenas
Después de mucho tiempo sin postear hoy voy a escribir unas cosillas sobre el pino thumbergii o pino negro japonés. Ni idea si las experiencias que voy a dejar reflejadas son extrapolables a otras especies, puesto que por razones personales, no cultivo especies autóctonas y mi poca experiencia se limita al pino blanco japonés y hace muy poquito tiempo al pino negro. Como me es difícil ir al turrón desde el principio, una serie de reflexiones a modo de introducción.
Me remonto. Al igual que muchos de vosotros, la mayor parte de la información que se podía ...
Tags: pino  thumbergii  bonsai 
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Muy buenas.
Hoy creo que voy a conseguir ser breve y conciso, para variar. Para quien esté en la situación de crear ramificación fina con entrenudos cortos, recomiendo seguir los pasos descritos en el siguiente post, realizado por nuestro buen amigo Centro Bonsai Tenerife:
Pinzado de un arce formado
Para quien lo descrito por Centro Bonsai Tenerife todavía no le sea suficiente (que lo dudo) o requiera un nivel de autoflagelación mayor, voy a exponer una técnica de pinzado utilizada en Arces Palmados que requiere de un nivel de paciencia y dedicación solo al alcance ...
Tags: pinzado  acer  bonsai 
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Muy buenas.
A raíz de un comentario en un post que colgué anteriormente, respecto a las “piedras” o “rocas”, ahora no recuerdo, en que había plantado un árbol, se me ha ocurrido el siguiente post.
La verdad es que las fotos, sin algo que nos de una orientación sobre la proporción real de lo que estamos viendo, pueden resultar engañosas. No obstante, y sobre todo con la gente que no está acostumbrada a la utilización de tierras en forma de ................. grano ( no sabia como llamarlo), creo que el tema de la granulometría no lo tienen muy claro, y plantar en “piedrecillas” y ...
Tags: ganulometria  bonsai 
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Muy buenas.
Aunque no la parezca, de vez en cuando pienso. O reflexiono. Pero generalmente no lo hago por iniciativa propia, sino que lo hago inducido por algún agente externo. En este caso lo que me ha hecho “pensar” y escribir este post, han sido una parejita de esquejes. Tenía yo un profesor de E.G.B (si, más o menos por el jurásico), que cuando hacías algo mal, o que le desagradaba, y dabas la típica excusa de “yo pensaba qué” o “ yo creía qué”, siempre contestaba con la misma frase: “Entre pensé qué y creí qué, estaba Don Tonteque”. Esa frase se me ...
Tags: esquejes  bonsai 
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Muy buenas.
Ya tengo casi montado el sistema de riego automático, y tal y como comenté, aquí os describo tanto los materiales que he utilizado, como el montaje realizado. Llevo utilizándolo 8 años, única y exclusivamente cuando me ausento de casa mas de un día, y lógicamente en vacaciones. Es un pelin laborioso de montar, pero todo tiene su explicación, e iré intentando comentar el porque de cada cosa a medida que avance el post. Como ultimo apunte, decir que en mi caso, siempre riego yo, y el uso del riego automático es para casos excepcionales.
MATERIALES:
Un ...
Tags: riego  automático  bonsai 
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Muy buenas.
Con demasiada frecuencia, se leen post sobre problemas de árboles comerciales, caída de hojas, hojas amarillas o marrones, pudrición de raíces, etc. que generalmente tienen un supuesto culpable al que nos aferramos con fuerza, el sustrato. Primer consejo recurrente, trasplanta en cuanto sea posible. Y algunas veces la impaciencia hace que “cuando sea posible” se convierta en la peor época o momento para el árbol, con malas consecuencias.
Soy el primero en defender que un buen sustrato, es el mejor soporte para la salud de un árbol. El abono, las vitaminas, las ...
Tags: sustratos  bonsai 
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Muy buenas.
Aunque el tema de los acodos está más que trillado, hoy voy a mostraros una de las formas que tengo de hacerlos. La verdad es que no deja de ser la unión o mezcla de varios métodos o técnicas, que no viene mal conocerlas, y sobre todo practicarlas, para después poder adaptar la que mejor nos funcione o creamos más apropiada a nuestros intereses. Yo he practicado acodos de estrangulamiento, de anillo, de ventana completa, de ventana parcial, de a lo bruto, vamos de todo tipo, y eso me permite ir descubriendo ventajas e inconvenientes de cada uno, así como de ...
Tags: acodo  bonsai 
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Hola a todos
En este mensaje os quiero mostrar el como realizar una plantación en roca.
El trabajo fue realizado en mi escuela por dos alumnos: Fermin y Soraya, y aprovecho desde aquí para mandarles un saludo.
Espero que os guste y como siempre dejar claro que mi interés es ayudar simplemente.
Primero mostraremos los materiales necesarios:
- Una piedra.
Otro lado de la piedra.
La búsqueda de una piedra interesante es fundamental para que el resultado final sea el deseado.
Y el otro lado.
Las piedras igual que los bonsais tienen un frente, y debemos ...
Tags: roca  bonsai 
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Hola a Todos;
Este mensaje tratara de explicar como hacer un semillero de Arces Buergerianum, ya que han tenido una buena acogida con vuestras peticiones.
Es primer lugar esta es la semilla.
Su principal característica es el "ala", con ella el árbol intenta que sus semillas lleguen más lejos.
El arce es un árbol de climas fríos y precisa de estratificación, si queremos asegurar su germinación.
Dicho de una manera que lo podamos entender todos, la estratificación es hacerle pasar un invierno artificial a las semillas.
Según el proveedor de las semillas este periodo en la ...
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Hola a todos;
En este mensaje os muestro la forma de la que he hecho un semillero de Pino Thunmbergii.
Antes de todo dar las gracias a mi amigo JJMA sin el cual este mensaje no hubiera sido posible.
Y como siempre dejar claro que mi interes es simplemente enseñar, a quien le pueda servir esta experiencia.
Un saludo y espero que os guste.
Primer paso preparación de la bandeja.
-Utilizamos una bandeja agujerada y co una capacidad aproximada para 300 pinos.
-Ponemos una capa de drenaje, tierra volcanica gruesa.
El paso siguiente es añadir una mezcla de sepiolita, tierra ...
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Hola a Todos;
Con este Articulo comienza una nueva etapa donde cada mes tratare, diferentes temas.(Nunca a la carta)
Y que trataran como siempre de ayudar a aquellos que les pueda servir.
En este primer articulo trato de explicar de manera sencilla el pinzado de un arce en estado avanzado de formación.
Quiero hacer hincapié en que la técnica que explico solo esta indicada para arces con este estado de formación y que no debe ser usada para los otros.
Bien empezamos con las herramientas que podemos utilizar para realizar este trabajo.
Primera Foto diferentes ...
Tags: pinzar  arce  bonsai 
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Hola A todos
Este articulo trata de explicar los conceptos básicos del desfoliado. Quizás lo principal sea explicar el fin que buscamos con esta técnica.
La razón fundamental es el equilibrado del árbol.
BONSAI ES EQUILIBRIO
EQUILIBRIO ENTRE BONSAI Y ARTISTA
EN LAS IDEAS
EN LA FORMA
EN EL ESTILO
EQUILIBRIO ENTRE SUS BROTES
EN SUS RAMAS
EN SU TRONCO
EN SUS RAICES
EQUILIBRIO ENTRE SOL AIRE Y AGUA
ENTRE TIERRA Y ABONO
EN SU CRECIMIENTO
EN SU CULTIVO
EQUILIBRIO ENTRE COPA Y RAICES
ENTRE TIESTO Y ARBOL
ENTRE ELEMENTOS DE ...
Tags: defoliar  arce  bonsai 
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Hola a todos;
Este articulo es un complemento al ya publicado, Trasplante para principiantes .
En si la técnica es muy similar lo que varia en gran medida es el nivel de Formación del árbol. Y sobre todo su sistema radicular.
Se trata de un Arce Buergerianum con un tronco bastante grueso
Cuando se trata de un árbol que esta a la venta siempre los trabajos que hago son mas conservadores, con el fin de que no desmejorar su aspecto temporalmente. Aunque esto desgraciadamente en muchas ocasiones suponga un retraso en su formación.
En este caso simplemente alambramos y ...
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Hola A todos;
Primero de todo explicar que lo que me ha impulsado a poner este mensaje es las dudas que me encontrado tanto en el Chat como en el foro. Y tiene como objetivo intentar AYUDAR, ningun otro.
Es por esto que el arbol usado es el tipico olmo chino que tiene cualquier principiante.
La forma de transplantar que expongo es la que me enseño mi maestro y que llevo provando y mejorando 12 años, pero con esto no digo que sea la mejor, simplemente digo que es la mia.
Primer Paso; Preparacion de la Maceta
Materiales utilizados: Maceta, rejillas, alambre de aluminio, tijeras y ...
Tags: trasplante  bonsai 
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TECNICAS DE ENGORDE
Muy buenas.
Hoy voy a divagar un poquito sobre como hacer “engordar” un árbol.
En muchos post leo la intención del propietario de un árbol recién adquirido o conseguido de hacerlo engordar, o por el contrario, más de uno le aconseja que lo pase al suelo o a maceta de entrenamiento con ese objetivo. Una serie de reflexiones que me hago yo, y que no necesariamente ha de hacerse nadie más.
En mi opinión, en la mayor parte de las ocasiones, deberíamos de adaptar nuestro diseño al tamaño actual del árbol siempre y cuando este tenga unas características ...
Tags: técnicas  engorde  bonsai 
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Muy buenas.
Leyendo varios post referidos a los Arces, sobre todo palmatum, me he dado cuenta que la mayor parte de la gente tiene el mismo problema, o parecido, puntas de hojas secas cuando no hojas completamente secas. El buergerianum es bastante menos sensible a ese problemilla, pero las reflexiones que me hago, son válidas para ambas variedades, y diría más, son válidas casi para cualquier especie.
Pienso que un árbol, comienza en las raíces, y en mi opinión intentar cualquier técnica o trabajo en un árbol sin haber “cimentado” correctamente el mismo, es casi una perdida de ...
Tags: arces  bonsai 
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Buenas a todos.
Como abonar, con que abonar, y cuando abonar. Buena pregunta. En esto como en todo cada quien es cada quien, y cada cual es cada cual.
Esta es la forma en que lo hace quien esto escribe:
En primer lugar parto de la base de que los árboles están sanos y bien abonados la temporada anterior. Como ya he comentado otras veces, mis mezclas debido a mis métodos de cultivo están formadas exclusivamente de akadama y grava o volcánica, sin ningún aporte de otros tipos de materia. También explicar que los tengo situados a la intemperie casi todo el ...
Tags: abonado  bonsai 
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Hola a todos.
Hoy si que si termino por contar lo que quería contar.
¿Cómo mejorar sin trasplantar los sustratos de nuestro árbol comercial?.
Si habéis tenido la paciencia de leer el post número V, y sobre todo el VI, sabemos el porque son tan malos los sustratos en los que vienen plantados la mayoría de los árboles de venta en floristerías y centros comerciales. La idea de esos dos post era dar unas pequeñas indicaciones con el objeto de mantener en las mejores condiciones posibles nuestro árbol e intentar posponer un cambio de sustrato de forma precipitada, a la ...
Tags: sustratos  bonsai 
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Hola a todos.
Bueno, aquí estamos otra vez. Vamos a ver si hoy me centro y cuento lo que quería contar en el anterior post.
Recordando un poco lo expuesto en el post número V, mi exposición pretendía dar una serie de consejos con el fin de evitar trasplantes apresurados o fuera de época. La intención es buena, pero reconozco que puede ser una tarea difícil de llevar a cabo, y en este caso la técnica de ensayo-prueba-error-corrección, puede terminar con el árbol en muy malas condiciones.
Por regla general, los árboles de “venta masiva” están plantados en dos tipos de ...
Tags: riego  bonsai 
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Hola a todos.
Consejillos ante nuestra nueva adquisición.
Hasta ahora, en la saga “Cuando el diablo se aburre”, he tocado una serie de asuntos y técnicas de forma muy genérica. He tenido bastante cuidado en realizar post lo más imparciales y asépticos posible para evitar controversias y debates, ya que en ningún momento mi intención es entrar en polémica con nadie, y mucho menos intentar convencer, sino más bien ayudar a la reflexión. Lo que viene a continuación es fruto de una serie de reflexiones, y el resultado de las experiencias, éxitos ...
Tags: consejos  bonsai 
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Hola a todos.
Hoy nos toca un tema muy teórico, con lo cual se avecina un tostón de tres pares. Hablemos un poquito de botánica, o de cómo funcionan las plantas.
Cuando colgué el primer post titulado “cuando el diablo se aburre”, no pensaba que se iba a convertir en una saga, pero una cosa lleva a otra, y aquí estamos ya con la cuarta entrega.
Una idea que me rondaba la cabeza era que estaba empezando la casa por el tejado, hablando de algunas técnicas que serian mucho más sencillas de comprender si conocemos unos conceptos básicos sobre el funcionamiento de una planta. ...
Tags: botánica  bonsai 
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Hola a todos.
Hoy nos toca el defoliado.
Un inciso, una parte de lo que aquí expongo, ya ha sido tratado por mi buen amigo José Acuña, del centro de Bonsai Tenerife, en el siguiente post Defoliado de arces , por lo que recomiendo que lo veáis ya que encontrareis en el una guía excelente, tanto en conceptos como gráfica.
El defoliado es una de las técnicas aplicadas a nuestros árboles de más fácil ejecución, pero que requiere de unos conocimientos y tratamientos anteriores y posteriores correctos para que sea efectiva.
Vamos a fijar unos conceptos básicos, que ...
Tags: defoliado  bonsai 
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Saludos a todos.
Hoy nos toca la poda. Cuando me he planteado el escribir este post y lo he ido perfilando, si algo me ha parecido imprescindible ha sido el explicar unos principios básicos sobre la fisiología de un árbol.
Y claro, como se avecinaba un tarugo de los que habitualmente redacto, pues no me queda más remedio que evitar alguna cosa, así que en este caso les va a tocar quedarse fuera a las coníferas. No les tengo manía, al contrario, me encantan y forman parte de mi colección, pero como difieren bastante fisiológicamente de los árboles “normales”, pues una buena parte de lo ...
Tags: bonsai  poda 
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Hola a todos.
Cuando se tiene una afición, se dedica mucho tiempo a ella, y en estos meses en que poca cosa se puede hacer con nuestros árboles, la falta de actividad nos deja mucho tiempo para pensar en nuestros proyectos y en lo que se nos viene encima. Una de las actividades que pronto llegaran son la poda, el modelado y el trasplante. Es sobre el trasplante sobre lo que quiero hacer una reflexión que pueda ser útil para los foreros y que ayude un poco sobre todo a los más inexpertos.
En todo en esta vida es importante saber, pero mucho más, recordar lo que se sabe, y no viene nada ...
Tags: bonsai  trasplante 
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Tags: bonsai  técnicas 
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TECNICAS DE ENGORDE

Muy buenas. 

Hoy voy a divagar un poquito sobre como hacer “engordar” un árbol.

En muchos post leo la intención del propietario de un árbol recién adquirido o conseguido de hacerlo engordar, o por el contrario, más de uno le aconseja que lo pase al suelo o a maceta de entrenamiento con ese objetivo. Una serie de reflexiones que me hago yo, y que no necesariamente ha de hacerse nadie más.

En mi opinión, en la mayor parte de las ocasiones, deberíamos de adaptar nuestro diseño al tamaño actual del árbol siempre y cuando este tenga unas características adecuadas. Siempre será más rápido reestructurar un árbol de 20 cm. de altura, que intentar conseguir un árbol de 50 cm. a partir de este.

Si vamos a un vivero a adquirir material, y compramos un plantón con un tronco de 1 cm., pero pretendemos que nuestro futuro árbol, tenga 5 cm. de diámetro de tronco, nos quedan unos añitos por delante para conseguirlo, así que quizás fuese más interesante buscar un material de mayor porte, o sencillamente, cambiar nuestro objetivo de tamaño de árbol o especie. Respecto a la extracción campestre, esta reflexión también valdría. Pero en esto no me meto, que cada santo aguante su vela.

Bien, a pesar de esto, puede que seamos obstinados, o que la planta que tenemos no tenga otra opción que pasar por la “granja de engorde”. ¿Que alternativas tenemos y como lo hacemos?.

Como ya he comentado en alguna ocasión, en mi caso no dispongo de terreno donde hacer crecer las plantas, así que me apaño a base de macetas de entrenamiento. No obstante, alguna experiencia en plantaciones en suelo tengo, y la verdad es que en esencia, hacer crecer un árbol en suelo o en maceta, no difiere mucho en cuanto a conceptos, simplemente tener en cuenta las características de un sistema u otro en el cultivo, y asunto arreglado. Por la diferencia conseguida entre suelo y maceta, y el engorro que me supone pedir prestado un terreno y desplazarme hasta él, me sale más a cuenta realizar el proceso en maceta, por comodidad, y una vez que le pillas el truco, no hay mucha diferencia e incluso es más controlable la maceta que el suelo.

Primer concepto que para mí es fundamental. Cualquier técnica de engorde rápido, no está orientada a conseguir un “bonsai” rápidamente, sino a conseguir lo más rápido posible, un buen cepellón, nebari y tronco de calibre aceptable y correcta conicidad. De eso a conseguir un buen árbol hay un mundo. ¿Que quiere esto decir?. Que por hacer crecer mucho y rápido una planta, no vamos a conseguir necesariamente un “bonsai” más rápido. Esto viene a cuento de que muchas veces deberíamos de valorar cual es la mejor opción, remodelar lo que tenemos con vista a tres, cuatro, cinco años, o meternos en un proceso que puede durar varios lustros, partiendo de un plantón y teniendo como objetivo un pedazo de ejemplar. 

Segundo concepto, y aquí parafraseo a un fabricante de neumáticos. “La potencia sin control no sirve de nada” (o algo así era). Con esto no discrepo para nada de que si dejamos crecer a su aire una planta, esta crece y engorda muchísimo más rápido. Esto es de cajón de madera de árbol. Pero la verdad, los resultados conseguidos dejando crecer todo lo que nace, no suelen ser ni estéticos, ni viables a corto plazo.

Tercer concepto. Lo único que para mí resultará valido de una planta engordada en suelo o maceta, será el cepellón, el cual incluye el nebari, y el tronco. Con un poco de suerte, podremos aprovechar el nacimiento de alguna de las ramas. Pero intentar engordar tronco y ramificar al mismo tiempo, suele ralentizar el proceso, y los resultados no acostumbran a ser muy buenos. Aquí como en todo, dependerá también de la especie con la que estamos trabajando, ya que no es lo mismo hacerlo con una caducifolia, o con una planta que tenga un buen comportamiento respecto a podas y nuevas brotaciones, que hacerlo con una conífera o con una planta que tenga dificultades para rebrotar después de una poda.

¿Por donde empezamos?. Lo primero, decidir donde vamos ha realizar el proceso, campo o maceta.

CAMPO

Si tenemos a nuestra disposición un terreno donde plantar, resultaría conveniente acondicionarlo un poquito. Puede parecer una perogrullada, pero que la tierra este suelta y no apelmazada, sea fértil, y la zona disponga de insolación y ventilación suficiente hará que todo sea más fácil. Si alguno de estos factores no se dan, intentaremos corregirlos. Así que a tirar de azada, limpiar de malas hierbas el terreno, y enriquecerlo mediante compost, abonos o lo que estimemos necesario. Si para conseguir insolación es necesario derruir el muro del vecino, o talar algún árbol, pues tu mismo.

La delimitación de la zona donde se va a plantar, creando una especie de bancal, ayudará tanto en el mantenimiento, como con el riego, y el control de las malas hierbas. Hay quien utiliza tablones de madera, las viejas traviesas de madera de ferrocarril por ejemplo, además de ser estéticamente bonitas, aguantan viento y marea, y no son especialmente difíciles de conseguir. Eso sí, pesan como un muerto. Una opción más fácil, y muy utilizada es delimitar zonas individuales para cada planta mediante ladrillos o la llamada “bovedilla”, utilizada en construcción.



La delimitación de la zona donde crecerá cada árbol, no afecta en exceso al crecimiento de la planta, y nos facilitará el riego, y sobre todo, la extracción periódica del árbol para retocar el cepellón, impidiendo que las raíces se extiendan por cualquier sitio, y evitando que se crucen o enreden con las de árboles adyacentes.




MACETA

Si decidimos utilizar una maceta, esta ha de ser proporcional al calibre del tronco del árbol. No por plantar un esqueje en una bañera, este va a crecer más y más rápido. Una de las tendencias que tenemos al plantar en maceta de entrenamiento es intentar que esta sea lo más grande posible, quizás con la idea de que cuanto más tierra tenga alrededor, más se parece a plantar en suelo. Pues creo que no. El cultivo en suelo y en maceta, se parece como un huevo a una castaña, y por mi experiencia, maceta grande si, pero lo justo, nada de exageraciones. Como maceta de entrenamiento, buscaremos algo amplio, pero no necesariamente profundo, pues no nos interesa que las raíces crezcan hacia abajo, sino que cuanto antes se acostumbren a hacerlo en horizontal mejor para nuestros objetivos. 

Aquí el surtido es amplio y podemos echar a volar nuestra imaginación. Desde cajas de poli estireno expandido, de las usadas para el transporte del pescado, a cajones de madera, a macetas de plástico o cerámica. Si nos da por bricolear y hacerlas de madera, tener en cuenta el peso del conjunto para hacerlas lo suficientemente resistentes, y que la humedad las terminará dañando, así que seria conveniente darles un tratamiento protector. Y no olvidar tampoco, ni abundantes agujeros de drenaje, ni unas asas de transporte. 

Un ejemplo de cajón de madera más profundo de lo habitual, puesto que es para un enraizado en roca.



Si utilizamos macetas de plástico, las medidas comercializadas habitualmente son, para mi gusto, excesivamente altas, yo las recortaría en altura. Buena opción, los barreños utilizados para el hogar. La utilización de un color u otro dependerá de vuestras condiciones climatológicas. Simplemente apuntar que las oscuras se calentaran más que las claras. Ese calor que puede ser muy bueno para estimular el crecimiento de las raíces, puede suponer en algunos casos una demanda en el riego que no podamos atender, o el bloqueo de las funciones radiculáres por exceso de temperatura. Si no recuerdo mal, por encima de 32º C en el sustrato, las raíces comienzan a tener dificultades para realizar sus funciones. Las de cerámica o barro o gres son las que más me gustan. Yo las utilizo sin esmaltar ni pintar, y busco aquellas que no sean muy altas, no las típicas de plantar geranios.



Como macetas de entrenamiento se pueden utilizar macetas de bonsai grandes que no usemos, ya que mantienen unas buenas proporciones, o las macetas ya diseñadas para estos menesteres que nos ofrecen los fabricantes especializados. Son chulas, útiles, bien diseñadas, pero leches, hay alternativas más baratas. Eso ya dependerá del presupuesto de cada uno. Yo sigo utilizando barreños de plástico según me venga bien.



A medida que el árbol vaya cogiendo calibre, es muy probable que tengamos que ir aumentando el tamaño de la maceta, para poder proporcionarle todo el sustrato que necesita. El proceso durante la fase de engorde será ir aumentando de maceta según crece el árbol, para después, en la fase de refinado, ir reduciendo el tamaño hasta conseguir meterlo en la maceta definitiva.



Respecto al sustrato. Si plantamos en un terreno, pues lo dicho, lo podemos enriquecer como queramos, e incluso añadir algún tipo de grava o elemento que permita una mayor esponjosidad. Pero casi no, que eso ya seria mucho curro.

En maceta. Pues también dependerá un poquito del tamaño de la misma, pero cuanto más grueso sea el grano, mejor. Yo utilizo granulometrías de hasta 15 mm. de diámetro.



Aquí debemos de tener muy en cuenta nuestras condiciones climatológicas. Lo ideal de la muerte chachi piruli seria un grano muy grueso, y una mezcla muy drenante, cuanta menos retención de agua (dentro de un limite claro) mejor. El grano grueso unido a la poca retención de agua, hará que circule mucho aire entre los granos, favoreciendo el crecimiento de las raíces, y a su vez nos obligaran a regar mucho, puesto que el sustrato se secara antes. 

¿Cómo podemos buscar el compromiso entre un riego no esclavizante y un sustrato “engordante”?. Aquí todo dependerá de que utilicemos cada uno como sustrato.

La arcilla nos proporcionará retención de agua y retención de nutrientes, cuanta más utilicemos, más retendremos. La arcilla pura se degradará antes, y la verdad, no es muy aconsejable. Si utilizamos calibres muy gruesos (8-15 mm.), probablemente aguanten sin una excesiva degradación entre trasplante y trasplante, no seria la primera vez que la he utilizado a pelo en esos calibres. Si es de menos calibre, probablemente tengamos algún problema de drenaje pasado el tiempo.

En esta foto se puede apreciar el calibre de grano utilizado en una maceta de entrenamiento, y como podéis ver, el osmocote utilizado como abono. Después comentaré algo sobre el osmocote.



Los elementos drenantes, como puede ser la grava, la volcánica, la arcilla expandida, pomez, etc. conseguirán un sustrato más drenante y estable a la degradación. Pero ojo, cada elemento tiene sus características de adsorción y absorción, y seria un error pensar que no retienen agua ni nutrientes, pues lo hacen, cada cual a su manera. Dependiendo de que se utilice, tendremos que variar o adaptar la forma de regar. Por poner un ejemplo, una grava tiene una porosidad prácticamente nula, todo el agua que es capaz de “retener” lo hace porque el agua queda adherida a sus paredes, no la absorbe en su interior, por lo que su capacidad de retención es mínima. 

En cambio, el pomez, dependiendo de cómo se riegue, puede absorber mucha o poco agua. Su capacidad de retención de agua es enorme, pero como digo, depende de cómo se riegue. Si realizamos un riego somero, hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje, retendrá poco agua, pues a pesar de su gran capacidad de absorción, es muy lenta haciéndolo. En cambio si regamos varias veces seguidas, será capaz de absorber mucho agua. Esa lentitud a la hora de absorber, es proporcional a la hora de cederla, y puede mantener el sustrato con una humedad constante durante mucho tiempo, pero manteniendo los espacios entre granos libres de agua, es decir, sin encharcarnos el sustrato. Tampoco seria la primera vez que veo un árbol plantado en pomez 100%. Si se conocen las características de cada sustrato, casi todo vale.

Por último, tendríamos los elementos orgánicos, que podríamos añadir a la mezcla, sean mantillos, turbas, etc. Estos elementos tienen una alta capacidad de retención de agua, se lo chupan todo. A mí personalmente, no me gusta nada usarlos, por esa tendencia que tienen a hincharse y deshincharse, según su nivel de humedad, sin embargo reconozco que en algunas condiciones, pueden ser una ayuda a la hora de retener la humedad que no vamos a ser capaces de proporcionar mediante los riegos. Otro posible problema que pueden ocasionar es su degradación y/o acumulación en el fondo del sustrato, dificultando la evacuación del exceso de agua. Ya que hablo de materia orgánica, un apunte respecto a las turbas. Hay muchos tipos de turbas, algunas veces mal llamadas turbas. En algunos casos algunos fabricantes llaman turba a corteza de árbol y desechos vegetales en mayor o menor grado de descomposición. Eso no es turba. Realmente la turba esta formada por acumulaciones de musgo esfagno en las turberas. Dicho musgo estratificado durante muchos años en zonas húmedas produce lo que deberían de vendernos como turba. Dependiendo de la altura de donde se extraiga, será un tipo de turba u otro, con unas características de descomposición y ph, determinadas, que también depende del agua de que se alimente la turbera. Y ahondando en el tema, la turba natural no dispone de nutrientes, o si los tiene son muy escasos. La mayor parte de los nutrientes que contiene son aportados por el fabricante de forma artificial, y su duración estimada es de entre tres y cuatro meses. Un simple comentario al hilo.

ABONADO

Bueno, ya tenemos mas o menos definido el sustrato, hablemos del abonado. Respecto al abonado, la verdad es que la práctica que hemos de aplicar no difiere en exceso de lo que haríamos con cualquier otro árbol. Gran cantidad de nitrógeno, pero sin olvidarnos tampoco del fósforo y del potasio. En definitiva, un abono que contenga todo lo necesario para un crecimiento correcto de la planta. Si nos pasamos con el nitrógeno, o descuidamos el resto de elementos, nos podemos encontrar con crecimientos importantes, pero con dificultades de lignificación, es decir tallos largos, pero herbáceos, poco resistentes a cualquier agente externo. El abonado de otoño, tan importante en este caso o más, que el resto de las estaciones. De este abonado, puede depender la brotación del año siguiente, y puede comprometer el proceso. Aquí que cada cual utilice lo que más cómodo le resulte, a poco que se busque por los comercios, podemos encontrar tanto abonos inorgánicos, como orgánicos, como ambos los dos mezclados, tanto de forma liquida como sólida. Y hablando de inorgánicos sólidos, este año he experimentado con el osmocote. Como todo experimento, sirve para darse cuenta de lo que sí y de lo que no. En este caso, ha sido que no, que aplicado sobre la superficie del sustrato, tiene muy poquito efecto positivo. He llegado a la conclusión de que si no está distribuido junto a las raíces su efecto es muy leve a la hora de aportar nutrientes. Mucho más efectivo si se mezcla con el sustrato. ¿Problema?.Que no sabes cuando se ha agotado, puesto que no lo ves. Bueno, de todo se aprende. Seguiremos investigando.

Los abonos orgánicos tradicionalmente utilizados para los árboles son tan validos y efectivos para esto como para lo otro, pero el abono pata negra igual es un poco demasiado gasto para lo que intentamos conseguir en esta fase del proceso.

Introduzco de nuevo el tema de la granulometría y el sustrato con esto del abonado. Decía anteriormente que en función de lo que usemos como sustrato, podemos requerir una mayor o menor necesidad de riego. Si hemos optado por un sustrato con poca capacidad de retención de agua esto nos obligará a riegos mas frecuentes y abundantes.
Este riego abundante, utilizando abonos de disolución lenta, hará que continuamente estemos aportando nutrientes debido a la disolución casi continua del abono. Eso sí, la maceta ha de estar prácticamente cubierta de abono, y el consumo del mismo será muy alto. 
Si utilizamos abonos líquidos, podremos aumentar la frecuencia de los mismos, ya que al regar tanto, estaremos lixiviando el sustrato, y el peligro de una acumulación excesiva de sales en el mismo, disminuye.

En el caso de que nos decantemos por un sustrato más absorbente, la aplicación de abonos disminuirá en consecuencia.

Vale, pues vamos al turrón. 

Comentaba antes los objetivos a conseguir en esta fase, y hablaba del cepellón y nebari. Importantísimo conseguir un cepellón abundante, bien distribuido y lo más plano posible. Cuando cultivemos en suelo, una buena práctica es alternar el suelo y la maceta en sucesivos trasplantes. Un par de años engordando en suelo, y otro par en maceta, para conseguir una mayor cantidad de raíces ciliares, y un mejor equilibrio y de nuevo al suelo. Si dejamos mucho tiempo el árbol en el suelo, conseguiremos raíces muy gruesas y largas, pero poco aprovechables posteriormente en su paso a maceta. Es necesario un control de las raíces, equilibrándolas para que todas tengan un vigor similar. Para conseguir esto, podaremos muy cortas las mas gruesas, menos las menos vigorosas, y en algunos casos, nada las más débiles. Nuestro objetivo ha de ser raíces fuertes cerca del tronco, pero que comiencen a ramificarse lo antes posible. Las raíces gruesas que parten del tronco y llegan al extremo de la maceta, no son, o no deberían de ser válidas. 

Esta ramificación de las raíces, además de su efecto estético, tienen una funcionalidad muy importante de cara a años sucesivos. Dicen que el aspecto de la copa es el espejo de las raíces, y aunque esto no ha de tomarse a rajatabla, si que es cierto que influyen y mucho. Un cepellón abundantemente ramificado, ordenado, sin raíces cruzadas y sano, se ve reflejado de igual modo en la ramificación. Este trabajo oculto, nos facilitará posteriormente la labor de ramificación de la parte aérea del árbol.

¿Que dejamos crecer y como?.

Digamos que en este sentido, podríamos hablar de dos métodos fundamentales a la hora de engordar un plantón. Uno, dejar que crezca todo lo que sale del tronco, para provocar un rápido engrosamiento (potencia sin control), y otro, dejar crecer y podar de forma selectiva. Apunto dos líneas de trabajo, lo cual no implica que no se puedan mezclar, alternar, o incluso que pueda haber otras distintas, pero me tengo que centrar un poquito, que veo que esto se esta empezando a alargar.

Método 1: “dejo que todo crezca”. Cuanta más ramificación tenga un árbol, mayor engrosamiento. El calibre del tronco engordará más cuantas más ramas dependan de él y tenga que alimentar. Eso que en un principio puede parecer una ventaja, disponer de muchas ramas que “tiren” del tronco, se puede convertir en un inconveniente. Las ramas nacerán allí donde ellas quieran, y en muchos casos, la dominancia apical de ciertas especies, harán que la mayor parte del vigor del árbol se vaya a la parte superior del mismo, produciendo una mayor brotación en zonas altas, perjudicando a las bajas. El tronco engordara mucho y rápido, pero lo hará de forma cilíndrica, sin conicidad. Esa falta de conicidad la tendremos que solucionar posteriormente mediante una poda drástica, a la que puede que no responda correctamente, o que simplemente, nos deje una cicatriz o varias de difícil solución. En el caso que pongo a continuación, he dejado que el líder crezca a su bola, pero he alambrado una rama adyacente como futuro líder. Se puede apreciar las diferencias de grosor entre ambas, puesto que el actual líder se ha dejado sin pinzar. Cuando se corte esa rama, la cicatriz será grande, pero no exagerada, y además tendremos una rama vigorosa y más delgada que la sustituirá creando conicidad y cerrando la herida. Hay muchas formas de hacer las cosas, y muchas veces improvisamos sobre la marcha.





También nos puede ocurrir, que en determinadas zonas del tronco, tengamos una acumulación de ramas que produzcan un engrosamiento de dicha zona. Esas ramas dejadas crecer libremente, producen engrosamientos de tronco muy antiestéticas, además de que posteriormente, muchas de esas ramas, si no todas tendrán que desaparecer, dejando cicatrices.



Por último, y no menos importante. Normalmente un árbol siempre tiene una rama líder, que será la que más vigor y crecimiento tenga, y ese crecimiento generalmente será recto y vertical, formando un tronco recto y sin curvas. Si nuestra intención es realizar un vertical formal, ese tipo de crecimiento nos puede interesar, e incluso lo potenciaremos, pero si nuestro objetivo es un tronco con curvas atractivas, debemos intentar evitar dicho crecimiento por todos los medios. Aquí se podría argumentar, que para qué sirve el alambre. Pues si, siempre podríamos alambrar la rama líder de forma que adquiera las curvas que deseamos. Pero por mucho que alambremos, lo que no conseguiremos con el alambre es conicidad, dicha rama continuara creciendo cilíndrica como el palo de una escoba, con curvas, pero con un calibre similar en toda su longitud.



Método 2. El famoso crecer y cortar. Como ya he comentado, en la fase de engorde me centro en raíces y tronco. Damos por hecho que las raíces las vamos formando a medida que vamos trasplantando. ¿Cómo formar el tronco?. Para formar un tronco con curvas atractivas (incluso sin curvas), y al mismo tiempo conseguir una conicidad aceptable, un método bueno (puede que no el más rápido) es cambiar de líder varias veces en una temporada o varias. Si dejamos crecer la rama guía bastante, hacemos que esta se fortalezca y acumule gran cantidad de reservas, Si en plena temporada de crecimiento cortamos muy corto por encima de una yema, dicha yema al brotar lo hará con gran fortaleza, cerrando rápidamente la herida, y convirtiéndose en la nueva rama líder. Comenzamos a crear líneas de movimiento en el tronco. Además de esto, hemos eliminado una rama que demandaba una gran cantidad de energía por parte de las raíces, y al desaparecer esta rama, estimulamos que yemas latentes que se encuentran en troncos y ramas, se vean favorecidas para brotar. Esta brotación de yemas latentes debemos de aprovecharla en nuestro beneficio para crear lo que se llaman “ramas de sacrificio”. 

Digo lo de cortar por encima de una yema, porque hay muchas especies que reaccionan mucho mejor si sustituyes una rama por una yema que si lo haces por una ramita ya existente. Alguna explicación tendrá, pero muchas veces te confias dejando una pequeña rama ya existente, y no crece con vigor, mientras que dejando una yema, está crece como una loca. Si no tenemos una yema y dejamos una rama, y vemos que no reacciona, podamos esta también muy cortito, y seguro que tira con fuerza.



Una rama de sacrificio no es mas que aquella rama que utilizamos para nuestros propósitos, y que sabemos con certeza que va a terminar siendo cortada. La podemos utilizar para engordar más una zona determinada del tronco, para frenar posibles retiradas de savia, o las que más nos interesan en estos momentos, para engordar la zona mas baja del tronco. El primer objetivo que debemos intentar conseguir para formar el tronco, es tener la mayor cantidad de ramas lo mas abajo posible en el tronco. Mas valen muchas y delgadas que pocas y gruesas. Una situación ideal seria la que muestro en este esquema, una corona de ramas en todo el perímetro, con un único líder central. Esta acumulación de ramas hará que la zona baja del tronco engorde muchísimo, debido a la gran circulación de savia que se produce, creándonos una conicidad muy buena si la comparamos con un crecimiento sin dichas ramas de sacrificio.



Un ejemplo real de ramas de sacrificio. Se puede apreciar también las marcas dejadas por un alambre de sujeción que se me despistó, produciendo un feo abultamiento. Otra técnica que también se utiliza, pero que en mi caso, por despiste, ha producido un bulto que ahora tengo que corregir. Como veis, cualquier pequeña rama que nazca en esa zona, la dejo crecer, aunque algunas lo hacen con mas vigor que otras. Cuando toque poda, equilibraremos el tema, y si las más débiles no tiran, a frenar las más vigorosas y a potenciar las débiles.



¿Porque muchas ramas de sacrificio mejor que pocas?. Una simple cuestión de previsión y matemáticas. Si tenemos dos o tres ramas de sacrificio, y las dejamos crecer libremente, engordaran mucho y provocaran el engrosamiento en la base que buscamos. Si tenemos pocas, lo normal es dejarlas crecer sin control para que haya mucha circulación de savia, y no las cortamos para no frenar el crecimiento. Esto producirá ramas cilíndricas y gruesas, pero no nos importa puesto que las vamos a cortar. Pues no importa, pero si importa. El día que las cortemos, dejaran una cicatriz muy grande que costará mucho cerrar. Además, si disponemos de pocas ramas, tenemos concentrado el engrosamiento en pocos puntos, quedando zonas del tronco con menos afluencia de savia, lo que produce crecimientos desiguales.




Si por el contrario disponemos de muchas ramas de sacrificio, no será necesario dejar que engorden tanto (incluso no lo harán por si mismas), pudiendo incluso podarlas de vez en cuando para evitar que se disparen o se lleven toda la fuerza del árbol. Cuando toque podarlas, las cicatrices serán menores, y habremos conseguido el mismo objetivo o mejor.



Otra de las ventajas que tiene, es que la poda de estas ramas se puede hacer de forma programada, más efectivamente que si tenemos pocas. Iremos haciendo desaparecer las ramas en temporadas sucesivas, y las que van quedando, además de continuar con su labor de engorde, ayudaran a que las cicatrices cierren más rápidamente.



¿Cómo provocar el nacimiento de ramas de sacrificio?. Mediante la poda. Desde el primer momento y como ya he dicho anteriormente, dejaremos crecer y cortaremos muy cortito para estimular el nacimiento de nuevos brotes. Dependiendo del material del que partamos, esa “provocación” puede ser el cambio de líder del tronco, o si ya disponemos de alguna rama bien situada, podando también esta, para provocar la aparición de yemas en sus proximidades. Uno de los procesos que se puede seguir seria mas o menos el que reflejo en estos gráficos. Puede ser aplicable tanto a pequeños esquejes como a plantones ya más grandes. Pero como he comentado antes, mucho de lo que hagamos o podamos hacer, dependerá de la especie con la que estemos trabajando. Dependiendo de la planta, sustrato, clima, etc., la secuencia puede durar uno o dos años, o seis, no hay tiempos fijos para esto, paciencia, ya he dicho que esto es una forma de conseguir calibres más rápidamente, pero tampoco podemos pedir milagros.

Esquema nº 1

El primer paso seria cortar lo mas bajo que podamos la planta con la que queremos trabajar, aprovechando la primera o segunda yema, al objeto de conseguir una primera curva lo mas cerca posible de la base y provocar el nacimiento de nuevas ramas por debajo de este corte. Si buscamos un estilo sin curvas en el tronco, en el momento en que el nuevo líder comience a lignificar, lo alambraremos hacia arriba para que continúe el tronco lo mas recto posible. Todo lo que nazca cerca del nebari, lo dejaremos.




Esquema nº 2

Lo normal es que las yemas dejadas broten con vigor, y además aparezcan nuevas yemas, que puede que se abran o simplemente engorden, dependerá un poquito del vigor de la planta y de la época. Cuando esa nueva brotación comience a lignificar, y tengamos la seguridad de que hay yemas formadas que nos aseguren una nueva brotación, volvemos a cortar, el líder para crear otra curva, y las ramas bajas, para aumentar el número de ramas de sacrificio. Esto es muy posible que podamos hacerlo a finales de primavera, comienzo de verano. Hay que estar atentos a como se comporta la planta y a nuestro clima, pues una poda justo antes de que comience a hacer mucho calor, puede no ser buena debido al paro que se produce en verano en zonas muy calurosas y malograr la brotación. En climas menos rigurosos, el paro veraniego no se suele producir, así que hay menos riesgos.




Esquema nº 3

En este tercer paso, ya deberíamos de tener alguna curva en el tronco, así como varias ramas de sacrificio y probablemente yemas que podamos aprovechar. Si todavía hay tiempo, realizaremos esta poda esta temporada. Si vemos que está muy avanzada la temporada, esperaremos a primavera para realizarla.




Esquema nº 4

Si todo va sobre ruedas, deberíamos de tener algo más o menos como en el esquema. Una serie de ramas de sacrificio, multitud de yemas, y un único líder, que lo más probable es que haya ramificado algo, al igual que las ramas de sacrificio.



Esquema nº 5

Ahora seria el momento de realizar una poda de la rama guía, y de todas aquellas ramas de sacrificio, excesivamente vigorosas, al objeto de equilibrarlas y potenciar las más débiles, las cuales no cortaremos o lo haremos muy poquito, justo despuntar. Seguramente también tengamos muchas yemas a lo largo del tronco, algunas útiles y otras que deberemos de eliminar.




Esquema nº 6

En este paso, ya deberíamos de tener varias ramas de sacrificio, que harán que la base de nuestro tronco engorde rápidamente, e incluso debemos de ir eliminando yemas que no nazcan en buenos lugares para evitar que crezcan y produzcan cicatrices posteriores. Es muy probable que en zonas cercanas, o incluso de las mismas cicatrices producidas por los cambios de líder, tengamos nueva brotación, que saldrá justo en los exteriores de las curvas producidas por el cambio de líder. Aquí hay gente que deja que esas ramas engorden también, formando la ramificación principal a medida que se engorda el tronco. Otros las dejan crecer para que engorden y posteriormente utilizan solo la base de las ramas. Y otros lo que hacen es pinzarlas periódicamente, para evitar que engorden en exceso quitando vigor a la zona baja del árbol, y evitando de este modo ramas excesivamente gruesas y cilíndricas. A partir de aquí hay muchos librillos a aplicar. En mi caso lo que acostumbro a hacer (no siempre), es alambrar la base de las ramas hacia abajo cuando están recién lignificadas, lo cual provoca una curva natural en el nacimiento de la rama. Si es una planta con mucho vigor, no dejo que crezca mucho para evitar calibres desproporcionados con el tronco, pero si es de poco vigor, dejo que crezca, e incluso alambro de forma que las puntas de las ramas crezcan hacia arriba. Conviene recordar que si orientamos el apice de una rama hacia abajo, frenamos su crecimiento, pero si lo hacemos hacia arriba, lo potenciamos. Con esto también podemos jugar.



Al final del proceso de engorde, lo que deberíamos de intentar conseguir, es un tronco con un buen nebari, una conicidad acusada, y una proporción calibre / altura, ideal. A mí la proporción 1/6 tan reflejada en libros y normas, personalmente me parece muy exagerada. Para mi gusto, en algunas especies quedan árboles demasiado pesados, y cambiar esas proporciones a 1/8 ó 1/10, incluso 1/12, no me parece mal. Pero bueno, eso ya, a gusto de cada uno, hay árboles preciosos con troncos gordísimos y más pequeños que un bache. El tamaño de la hoja influye mucho, el estilo de formación, los hábitos de crecimiento, el gusto personal, vamos que hay multitud de variables a tener en cuenta. 

El corte de las ramas de sacrificio, lo debemos de realizar en dos o tres temporadas, de la forma que ya indiqué anteriormente, para ayudar a cerrar heridas, y que estén lo más cicatrizadas posible cuando pasemos el árbol a maceta. El paso a maceta para el proceso de refinado o ramificación lo haremos cuando ya casi tengamos conseguido el calibre deseado, puesto que hemos de tener en cuenta que el árbol en maceta de bonsai seguirá engordando, menos que hasta ahora, pero también lo hará.


Bueno, y con esto creo que ya es suficiente, que creo que este post es el más largo que he escrito. Invito a todos a que expongan sus experiencias en este tema, completando lo que he descrito. Como ya he dicho anteriormente, no es la única forma de hacerlo, y puede que incluso no sea la mejor, pero creo que como base para comenzar es bastante útil. La experiencia de cada uno aplicando distintos sistemas es, seguro, la más válida de las técnicas, y ningún libro, post, conversación o articulo, podrá nunca sustituir la experiencia propia.

Por cierto, el trabajo fino empieza ahora, a ramificar, ramificar y ramificar, conseguir volumen, armonía y equilibrio. Eso ya, en la macetita, y con unos cuantos años por delante.

Un saludo.

Texto, fotos y esquemas realizados por JJMA para Portal Bonsai. 

Webmaster
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Muy buenas.

Leyendo varios post referidos a los Arces, sobre todo palmatum, me he dado cuenta que la mayor parte de la gente tiene el mismo problema, o parecido, puntas de hojas secas cuando no hojas completamente secas. El buergerianum es bastante menos sensible a ese problemilla, pero las reflexiones que me hago, son válidas para ambas variedades, y diría más, son válidas casi para cualquier especie.

Pienso que un árbol, comienza en las raíces, y en mi opinión intentar cualquier técnica o trabajo en un árbol sin haber “cimentado” correctamente el mismo, es casi una perdida de tiempo. Y esto en los arces puede que sea el ejemplo más claro.

Ciertamente los climas no son los mismos, ni las condiciones de cultivo, ni las posibilidades de riego entre aficionados, pero creo que sea la que sea la situación de cada uno, nuestros esfuerzos si queremos mantener un arce en condiciones han de centrarse fundamentalmente en las raíces. Voy a decir algo que probablemente muchos no estén de acuerdo, sobre todo en climas calidos, pero que creo que es muy cierto. El problema principal por el que se secan las hojas de los arces no es el calor, ni el viento, ni el Sol, ni la falta de agua, es la falta de raíces. Cierto que a mayor calor, mayor viento, más Sol, menos agua, el problema se incrementa. Pero ese problema quedaría minimizado si el árbol dispusiera de un cepellón lo suficientemente abundante.

Esta foto anda en otro post del foro, el cepellón de un arce palmatum.


Las hojas correspondientes al árbol del cepellón anterior



Un ejemplo casi natural. En mi ciudad hay arces palmatum de hoja diminuta para estar en un jardín (lo comento por su delicadeza), expuestos al sol, sin sombra, y con los cuidados de riego que se aplican a todo el jardín en general. Llevan muchísimos años plantados, por lo que se les supone unas raíces abundantes. Las hojas están impecables.

Mis árboles. Están a pleno Sol desde que amanece hasta las 13:00 aproximadamente, no tienen más Sol debido a la orientación. Siempre hay alguna hoja más sensible que otras que se queda algo tocada, pero eso es inevitable. Nunca he tenido problemas de que se sequen las hojas de forma generalizada por el Sol, calor o aire seco.

Las hojas a día de hoy de un Acer Palmatum Kijohime:



Ciertos medios de paliar estos efectos son de todos conocidos y/o aconsejados, pero muchas veces, a pesar de ponerlos en práctica, el problema sigue ocurriendo. Colocar el árbol a la sombra, proporcionarle un ambiente húmedo, pulverizar agua con frecuencia, mantener el sustrato húmedo, plantarlo en sustratos de gran capacidad de retención de agua, etc. En mi opinión si bien estas practicas pueden ayudar, es evidente que no solucionan el problema. Hay cantidad de aficionados que a pesar de vivir en zonas costeras con ambientes húmedos, siguen teniendo el problema. Otros aficionados tienen los árboles en sombra y rodeados de bandejas con agua, y el problema se mantiene, y así sucesivamente. Reitero, son actuaciones que pueden ayudar, pero el problema fundamental sigue estando, al árbol le faltan raíces.

Otra foto de las hojas de otro arce kijohime:



Todo este rollo, para decir que si un arce tiene un sistema radicular abundante, el problema se reduce de forma importante. Muchas veces he comentado el tema del equilibrio, y con esta especie el equilibrio entre raíces y follaje, más que importante, es vital. ¿Porque se secan las hojas?. Sencillamente, las condiciones de aire, calor o Sol producen una mayor o menor evaporación que difícilmente vamos a poder evitar (aunque si mitigar) por muchos medios que pongamos. Las hojas requieren de una cantidad determinada de “agua” que ha de ser proporcionada por las raíces, y si estas no son capaces de proporcionarla, sencillamente se secan. Un verdadero problema, pues el crecimiento se ralentiza cuando no se para, tenemos poca actividad vegetativa, lo cual se traduce en poca ramificación, pocas yemas, etc. Y para más mala leche, solo tenemos el árbol bonito unas semanas o meses del año, hasta que las hojas comienzan a ponerse feas, después, un fistro.. Desesperante ¿verdad?.

Las hojas de un bosque de Acer Buergerianum:



Y estas, las hojas de un acer Buergerianum solitario. Decir que a excepción de la foto del cepellón, todas las fotos han sido sacadas el día nueve de Julio de 2005 para ilustrar el post.



¿Soluciones?. La paciencia. Muchas veces digo que en esta afición, lo que hoy nos parece un paso atrás, con el tiempo son dos hacia delante. Lo dicho anteriormente, intentar cultivar, modelar, etc., un árbol sin una buena cimentación, es tiempo perdido. Durante los primeros años, todos nuestros esfuerzos han de centrarse en las raíces. En un abundante, casi exagerado pan de raíces. Si conseguimos esto, y nos “olvidamos” de la parte aérea, todo lo demás será después mucho más rápido y más fácil.

Primer consejo si queremos tener un arce, debemos de poder regarlo siempre que lo necesite. Si no vamos a poder hacerlo, o lo dejamos por imposible, o nos acostumbramos al problema. ¿Porque digo esto?. Podríamos pensar que si lo plantamos en un sustrato con gran capacidad de retención de agua, el problema del riego lo tenemos solucionado ¿no?. Cierto. Pero volvemos al inicio de los problemas, no conseguiremos nunca (o si lo conseguimos, será pasados muchos años) un cepellón abundante con estos sustratos. La mejor y más rápida forma de conseguir un abundante cepellón es plantar cualquier árbol en un sustrato muy drenante, que permita el paso del aire con facilidad, retenga el agua justa, con mucho espacio entre granos. Esto es lo ideal, pero como digo, requiere de mucho riego, sobre todo en zonas calurosas. Este tipo de sustratos pueden convertirse en una tortura, pero en poco tiempo veremos los resultados.

Segundo consejo: No intentar trabajar el árbol mientras estamos creando el cepellón. Hay un momento para cada cosa, y una cosa para cada momento. Uno de los errores más habituales cuando se comienza, y que creo que todos hemos cometido, es querer hacer muchas cosas a la vez. Nos introducimos en este mundo sin saber nada o poca cosa, y de pronto nos llueve un torrente de información, técnicas, trucos, etc. y como no, intentamos aplicarlas todas a la vez, pinzar, podar, defoliar, alambrar, acodar, injertar. Todo es válido, y cuantas más cosas hagamos, más rápido irá todo. Pues va a ser que no.

A cuantos de vosotros no les ha pasado, que además de secarse las hojas de su arce, se han ido al traste buena parte de las yemas que supuestamente se convertirían en un futuro en nuevas ramas. Y cuantos han pinzado, y no ha rebrotado de las hojas que hemos dejado, cuando supuestamente debería de hacerlo. Y cuantos han podado esperando una brotación de madera vieja y no ha sacado un solo brote. Y cuantos han podado una rama para formarla desde atrás, y la puñetera ha retirado savia y se ha secado por completo. Y cuantos han defoliado y además de salir la hoja más grande, de algunos sitios simplemente se ha secado el brote. Y a cuantos .................................Un momento para cada cosa, y una cosa para cada momento.

Y ya que estoy con los arces, alargo nuevamente el post con una serie de consejos que pueden ser aplicables a otras muchas especies.

Como formaría yo (y ojo que digo yo) un arce. En primer lugar, y lo repito, me centraría en el cepellón. Aquí podríamos utilizar dos técnicas, casi tres. El suelo, o la maceta. Yo como no dispongo de suelo, me he “especializado” en engordar los árboles en maceta, pero la verdad es que la técnica no difiere mucho entre hacerlo de un modo u otro. Sustrato grueso, maceta amplia (sin pasarse) y mucha capacidad de riego. Realizar trasplantes cada dos años como mucho, a pesar de que el sustrato pueda aguantar más tiempo. Si lo hacemos en suelo, dos años en suelo, y uno o dos en maceta, y vuelta al suelo. Durante estos trasplantes, hemos de centrarnos en equilibrar las raíces, podando mucho las gruesas y no haciéndolo con las finas. De este modo ramificamos las gruesas y equilibramos las finas. Una vez que consigamos unas raíces de similar vigor alrededor del tronco, hemos de centrarnos en que todas ellas ramifiquen abundantemente. La utilización de macetas de rejilla es una buena alternativa para acelerar el proceso, pero entonces el tema del riego será todavía más peliagudo. Si utilizáis macetas de rejilla, os aconsejo trasplantar todos los años, y no utilizarlas muy grandes. Por las experiencias que yo he tenido con estas macetas, el nacimiento de raíces ciliares es espectacular. Además de muchas, lo hacen muy cerca del tronco, lo cual es mejor todavía, ya que conseguimos muchas raíces finas en la base de las raíces y no en las puntas, lo que después facilita el paso a maceta de “Bonsai”. Pero ojo, con estas macetas de rejilla, el mantener las raíces equilibradas es fundamental. Crecen muchas raíces ciliares de las raíces principales, lo cual provoca el engorde de estas, pero como no las equilibremos anualmente, nos encontraremos con raíces muy gruesas y otras bastante menos, y si esperamos dos años la diferencia de engrosamiento es más que notable. Me he encontrado raíces más gruesas que el tronco del árbol, así que podéis haceros una idea de cómo crecen.

Durante este tiempo nos hemos de olvidar de la parte aérea, o casi. Dejar crecer libremente una planta en fase de engorde y formación de cepellón es una técnica no tan simple como pueda parecer. Si dejamos la planta a su aire, la dominancia apical tenderá a crecimientos espectaculares de la parte superior, y a un engorde rápido, pero, y todo tiene un pero, la conicidad del tronco se verá perjudicada. Es necesario también planificar ese crecimiento aéreo con tino, o de lo contrario nos podemos encontrar un tronco grueso y solo eso.

Mi opción es la siguiente. Dejar crecer y cortar, al menos dos o tres veces al año, incluso más en función del vigor de la planta. Los arces se caracterizan por un crecimiento de ramas, cilíndrico y recto, muy poco aprovechable. También tienen otra característica, y es que de madera vieja brotan muy bien, pero cuando en arces hablamos de madera vieja, hablamos de ramas con muchos, muchos años. Si os habéis fijado, incluso en árboles de mucha edad, la corteza sigue manteniéndose verde. La rama ha lignificado, esta dura, pero sigue verde. Es necesario mucho tiempo para que ese tipo de ramas, incluso troncos, broten con alegría. De vez en cuando algún brote sale, pero no es lo habitual. En cambio, si que tienen una tendencia muy grande a brotar de axilas y cicatrices, incluso de forma exagerada, formando un circulo de brotes alrededor de la cicatriz. Pues esta característica, es la que yo utilizo para conseguir ramificación. Es curioso, pero incluso aunque te dediques a eliminar las yemas que salen de las cicatrices de forma sistemática, seguirá haciéndolo una y otra vez.



Si dejamos que la planta crezca sin un criterio definido, nos vamos a encontrar con multitud de ramas gruesas, sin gracia y completamente rectas, y ya he dicho que es difícil que ramifique de atrás en una rama dejada crecer a su aire. En cambio, si dejamos crecer, y cortamos muy corto varias veces durante la época de crecimiento, en primer lugar conseguiremos curvas, no troncos o ramas rectos y sosos. En segundo lugar, conseguimos cicatrices, pequeñas, que cerraran pronto sin dejar marcas, pero útiles por su tendencia a crear nuevas yemas, y además, iremos consiguiendo un mayor aspecto de vejez.

En esta fase, intentar conseguir ramificación secundaria y terciaria, es algo que debemos de descartar. Nos hemos de centrar en las raíces, tronco y ramificación principal, pero en esto último, con abundancia de ellas. Podemos ir definiendo el estilo en que vamos a formar el árbol, es más, deberíamos de tenerlo claro desde el principio. Nos interesa tener varias ramas principales entre las cuales elegiremos posteriormente las mejor dispuestas, así que tampoco nos interesa que crezcan en exceso, pues algunas desaparecerán y las cicatrices serán más grandes cuanto más dejemos engordar estas ramas, pero nos conviene tener varias, aunque en un principio estén manifiestamente juntas, o a similar altura, etc.

Pero lo que sí que nos interesa es tener muchas, y digo muchas ramas bajas, cuanto más cerca del nebari, mejor, incluso saliendo de él. Esto provocará un engorde rápido de la base del tronco. Como ápice, solo una rama, que iremos cortando varias veces a lo largo de la etapa de crecimiento. Dejar varias ramas apicales engorda mucho el tronco, pero deja feas cicatrices y una falta de conicidad evidente.

Las ramas más bajas, que posteriormente no se utilizaran en el diseño, se pueden dejar crecer libremente, incluso alambrarlas hacia arriba para facilitar el crecimiento y engorde, pero intentar mantenerlas todas equilibradas para que el engrosamiento sea homogéneo. Estas ramas, llamadas de sacrificio, también hay que planificar su engorde, y sobre todo su eliminación. Si tenemos suerte, y disponemos de varias ramas de sacrificio en la zona baja del tronco, una vez que casi hemos alcanzado el calibre de tronco deseado, iremos cortándolas en varios años, primero las frontales y alguna lateral, y así sucesivamente hasta eliminar todas. Esto hará que para cuando el árbol vaya a pasar a la fase de refinado, las cicatrices estén cerradas o casi, y al tener varias ramas de sacrificio, las mismas tendrán menos calibre haciendo el mismo efecto de engorde, pero dejando señales menos evidentes.

Respecto a las que sean ramas principales, si las hemos controlado en el crecimiento, no deberían ser demasiado gruesas, incluso van a quedar desproporcionadas respecto al grosor del tronco, pero es una tendencia habitual el hacerlas crecer hasta el calibre que queremos que tenga en esta fase, y posteriormente ramificarlas y dejarlas con un aspecto natural y una buena conicidad, supone podarlas casi hasta la base, y el resultado no suele ser muy bueno. Es mejor como decía, que crezcan controladas a base de poda. La falta de calibre inicial, se va a resolver más tarde, en el proceso de refinado. Como comentaba con respecto a las ramas de sacrificio, cuanto menos exageradas sean las ramas principales, menores serán las cicatrices que nos quedaran después.

Pues si todo ha ido bien, deberíamos de tener un buen cepellón, un calibre de tronco casi definitivo, las cicatrices cerradas, y unas ramas principales bien definidas, llega el momento de trasplantar a maceta.

Como tendremos un cepellón abundante, la primera maceta de refinado ha de ser más grande que el tamaño final que tengamos previsto para el árbol. A partir de ahora, nos centraremos en la ramificación secundaria y terciaria, sin descuidar en los trasplantes las raíces, pero seguramente ahora tendremos un cepellón elegante. Ese cepellón es el que nos va a acelerar el trabajo de ramificación, a pesar de que podemos pensar que hemos estado perdiendo el tiempo al no intentar conseguirla mientras el árbol engordaba. Me he saltado el tema del diseño, y en esto no puedo aconsejar nada, simplemente, la selección de las ramas definitivas las realizaremos en ese primer trasplante a maceta de refinado, y a partir de ese momento, lo que toca es ramificar y conseguir densidad.

Sobre la Poda. En mi caso, yo podo prácticamente todos los árboles a finales del invierno, creo que en un par de post he explicado el porqué. Pero en el caso de los arces, sobre todo los palmatum, lo hago de dos modos diferentes. Si tengo que podar antes de que comiencen a brotar, lo hago siempre una pareja de brotes después del punto en el que realmente quiero podar. Tienen una desagradable tendencia a retirar savia cuando se poda, y muchas veces ocurre que podas, y la primera pareja de yemas sencillamente se seca, y brota de la que estaba más atrás. Una forma de solucionar este problema, es sencillamente dejar la poda larga, y cuando se sabe por donde brota, realizar la poda definitiva. Si solo debemos de podar, y no es necesario hacerlo antes de la brotación, sencillamente podamos cuando el árbol comience a abrir las yemas, y de este modo tenemos la certeza de que no retirará savia pues las yemas ya activas se encargaran de frenarla.

Sobre el Pinzado. Generalmente aconsejan dejar crecer las ramas hasta que tienen seis u ocho pares de hojas, cortando posteriormente hasta dejar entre dos y tres pares. Hacer esto tiene un motivo y también un problema. El motivo, dar tiempo a que se formen las yemas que posteriormente al pinzado rebrotaran formando nuevas ramas. El problema, entrenudos largos. Este tipo de pinzado puede servir para frenar el crecimiento de una rama en las primeras fases de creación del árbol, es decir, en el engorde. Pero en la fase en que nos encontramos, pinzar de este modo no crea ramificación fina, sino larga y gruesa, y ya he comentado que de la madera de esas ramas difícilmente brotará. Yo pinzo la segunda pareja de hojas justo en el momento en que son accesibles. Y la mejor forma de hacerlo es precisamente con pinzas. Al pinzar de este modo frenamos el crecimiento de los entrenudos (aunque no en todas las variedades) y evitamos que las hojas se hagan grandes. Como “inconveniente”, la siguiente brotación tardará bastante en producirse, puesto que no hemos dado tiempo ni a madurar el primer par de hojas, ni mucho menos a que se formen las yemas de la segunda brotación, así que tendremos que esperar varias semanas para que esta se produzca. Pero conseguiremos ramas muy cortitas, y una mayor densidad de hojas.

Sobre el defoliado. Creo que sobre como defoliar hay mucho escrito así que unos simples apuntes respecto a los arces en concreto. Tanto el palmatum como el buergerianum responden perfectamente al defoliado, así que ningún problema en realizarlo si el árbol lo necesita y está fuerte para aguantarlo. Sobre los disecctum, mejor que nos olvidemos, responden fatal y lo más probable es que perdamos un montón de ramas si lo hacemos. 

Por último, comentar que las ramas principales las habíamos dejado en la fase de engorde con un calibre inferior al deseado o ideal. Debido al trabajo en las raíces, la ramificación secundaria que iremos consiguiendo será rápida y abundante, y esto provocará también el engorde de esas ramas debido a la gran cantidad de savia que circulará por las ramas. Si nos pasamos con el grosor de esas ramas, posteriormente engrosaran más, y puede que en pocos años sea necesario tener que formarlas de nuevo. Al final tendremos que hacerlo, pero cuanto más tarde ese momento mejor.

Un saludo, y suerte con los arces, preciosos pero un pelin puñeteros.

Texto y fotos realizados por JJMA para Portalbonsai

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Buenas a todos.


Como abonar, con que abonar, y cuando abonar. Buena pregunta. En esto como en todo cada quien es cada quien, y cada cual es cada cual.

Esta es la forma en que lo hace quien esto escribe:

 

En primer lugar parto de la base de que los árboles están sanos y bien abonados la temporada anterior. Como ya he comentado otras veces, mis mezclas debido a mis métodos de cultivo están formadas exclusivamente de akadama y grava o volcánica, sin ningún aporte de otros tipos de materia. También explicar que los tengo situados a la intemperie casi todo el año por lo que están expuestos a las lluvias sean muchas o pocas, y os aseguro que acostumbran a ser frecuentes y abundantes. Solo los protejo de mediados de Noviembre a finales de Febrero en un invernadero frío, más por organización que por verdadera necesidad, y por la época y la protección del invernadero casi no requieren riego. 

A cuento de que viene esto, pues me explico. Durante todo el tiempo en que me he dedicado al cultivo de árboles, siempre he regado con el agua del grifo. El agua que sale de mi grifo no es agua de glaciares nórdicos ni mucho menos, tiene su cloro, sus sales, su cal en la proporción en que toca, vamos, que no es agua de osmosis ni mucho menos. Pero la verdad sea dicha, es que excepto en verano, y no todos los veranos (por algo vivo en Siberia-Gasteiz), con el agua del grifo riego bastante poco. La mayor parte de los riegos a mis árboles los hace una coleguita muy apañada llamada Madre Naturaleza. Así que el aporte de elementos extraños o perjudiciales para el sustrato y la planta, es muy pequeño, y además, al llover tanto, el efecto de lavado del sustrato es muy frecuente, por lo que la acumulación de sales es mínima.

Al tío este se le va la pinza, empieza con el abono y habla de riegos. Pozi.

Pues todo va relacionado. Tengo una colección tanto de árboles como de plantones en distintas fases de formación bastante amplia. Regando con regadera, y teniendo en cuenta que acostumbro a regar en dos o tres pasadas, doy más viajes al deposito de agua de lluvia (también tengo uno) para llenar la regadera que para regar como tal. ¿Porque no utilizo “casi” abonos químicos solubles en el agua?. Por varias razones fundamentales.

Una, que debido a las lluvias es prácticamente imposible mantener un plan de abonado que se pueda llevar a cabo con un mínimo rigor. Si decido abonar cada diez, o cada quince días, y el abono he de aportarlo mediante el agua de riego, se da el caso de que cuando toca abonar, está lloviendo, por lo que no riego, con lo cual no abono, y he de esperar al momento propicio para hacerlo. Mal rollo, demasiado aleatorio.

Dos, si he de preparar la mezcla en la regaderita, de cuatro litros, utilizo decenas de litros de mezcla, con lo que supone de trabajo y de desperdicio de abono. Mal rollo, laborioso y caro a la larga.

Tres, si para aprovechar la mezcla lo hago por inmersión, o colocando bandejas de recogida de agua para reaprovecharla, tengo dos cosas en su contra. La panzada a mover árboles que he de pegarme, cosa a la que no estoy dispuesto y la posibilidad de transmitir posibles enfermedades de un árbol a otro mediante el agua, cosa que prefiero también evitar.

Cuatro, y esto también es muy personal. Al abonar mediante el riego con estos abonos, teniendo en cuenta que mis mezclas no poseen nutrientes por si mismas y he de confiar este aporte de nutrientes al abonado, que la acción de lavado (lixiviación) es muy alta, y que en mi opinión es mejor un abonado constante y controlado que uno puntual y aleatorio, me hace desestimar este método.

Esto respecto a por que no utilizo “casi” los abonos solubles. Y digo “casi” por que hay dos épocas concretas en que si que lo hago, así que sé de lo que hablo cuando me refiero a panzadas y a gastos. Utilizo abonos químicos solubles en dos épocas muy concretas. Una es Otoño. En Otoño retiro el abono orgánico de todos los árboles, y durante aproximadamente mes y medio o dos meses, abono con químico con una composición de N=0, P=10 y K=10. Utilizo un abono químico soluble en agua, y la razón de esta proporción de macro elementos es el no aportar ni gota de Nitrógeno, ya que la prioridad de los árboles en esta época, no es la producción de hojas, sino lignificar y acumular reservas para la brotación de la nueva temporada. Este abonado favorece mucho la producción de yemas tanto de flor como de brotación, así como la lignificación. Teóricamente, si el abonado ha sido correcto y equilibrado durante toda la temporada, tampoco es algo necesario el realizar este tipo de abonados, pero es que algunos somos muy raritos, y lo llevamos haciendo así desde hace tiempo, y nos cuesta cambiar. Simplemente es lo que yo hago, cada cual que estime si le es conveniente o no.

La otra época en que utilizo este abono es primavera, pero en este caso es menos laborioso puesto que solo lo aplico en una especie con una fase de formación concreta. Los pinos en fase de refinado, o “acabados”. Utilizo un abono sin nitrógeno durante toda el periodo de brotación de las yemas. Una vez que he seleccionado yemas, he pinzado y las acículas están abiertas y maduras, dejo de abonar con N=0, P=10 y K=10, y comienzo a abonar con orgánico. En el caso de los pinos, utilizo abono orgánico Hanagokoro. El motivo de utilizar un abono sin nitrógeno es que no me interesa en estos árboles un gran crecimiento con velas y agujas largas, sino compacto y cortito. El abono junto a la selección de yemas y pinzado corto es una buena combinación para lograr dicho objetivo. Como referencia decir que Hanagokoro tiene una composición de macro nutrientes de N=4, P=5.5 y K=1.

Esto respecto a los abonos químicos solubles. Vamos a ver que es lo que hago con el resto de especies y fases de formación.

Como ya he comentado el porque no utilizo los abonos solubles, explico también porque utilizo los orgánicos. En primer lugar y no menos importante, por comodidad. El colocar el abono sobre el sustrato y olvidarme de él durante un mes me resulta práctico y cómodo. Al menos más practico y cómodo que andar preparando la disolución de químicos para regar. Por otra parte, el aporte de nutrientes es continuado, independientemente de mi memoria o de que tenga que regar o me riegue los árboles la Madre Naturaleza. Si llueve mucho tengo la seguridad de que por mucho que la lluvia lave de nutrientes el sustrato, siempre hay abono que va aportando los nutrientes necesarios, y si el que riego soy yo, también tengo la seguridad de que aporto los nutrientes necesarios en cada riego, ya que las necesidades hídricas y de nutrientes del árbol van estrechamente relacionados a su vigor, masa foliar, etc.

Siguiendo con las coníferas, por regla general utilizo Hanagokoro también en árboles ya formados, y Biogold (N=5.5, P=6.5 y K=3.5) en árboles en formación. Son cosas mías.

Hablando de estas dos marcas una serie de apuntes. Además de las diferencias en la composición en el campo de macro nutrientes, desconozco la composición exacta de ambos en micro nutrientes, y tampoco me preocupa mucho. Que los tienen, seguro que si, y utilizando cualquiera de los dos no he detectado carencias en los árboles que me demuestren una falta de los mismos. Decir también que los requisitos en micro nutrientes de un árbol son muy importantes pero en muy pequeña cantidad, y según parece, casi cualquier medio de cultivo de los utilizados para nuestros árboles posee los micro nutrientes necesarios para una planta. Aplicando esta teoría, y a sabiendas que en los abonos orgánicos los hay, pues eso, que ni me preocupo. Si que se me ha dado el caso de árboles mal abonados en la temporada anterior, o débiles por cualquier motivo en los que he tenido que aportar algún elemento extra al abono orgánico, sobre todo en primavera, nada que no se solucione con unos quelatos o un chute de químico con buena cantidad de micro elementos. La “ventaja” del abono químico es que en cuanto lo aplicas la planta lo asimila. Su “desventaja”, que en cuanto dejas de aplicarlo, (es decir, riegas con agua sin nutrientes) has de fiarte de que el sustrato haya sido capaz de fijarlo para después cedérselo a las raíces, y eso depende mucho de las capacidades del sustrato y de la frecuencia de riegos.

Biogold es un abono orgánico ya fermentado o prefermentado, mientras que Hanagokoro al parecer no. ¿Porque digo esta tonterida?, Por las pituitarias sensibles. Mientras que Biogold no acostumbra a crear hongos ni a producir olores desagradables en el proceso de degradación-disolución, Hanagokoro si que lo hace. Es habitual que Hanagokoro se cubra de hongos si la humedad es elevada, nada peligroso, ya que ayudan al aporte de los nutrientes, pero si algo antiestético. Lo que sí que encontrareis es un olor bastante desagradable los días posteriores a su aplicación, debido a la fermentación.


Tanto el uno como el otro suelen acoger bajo ellos unos bichitos blancos diminutos, que cuando levantas el abono para cambiarlo se menean como el rabo de una lagartija. Tampoco son malos, al contrario, la micro fauna en los sustratos es altamente beneficiosa siempre que no supongan enfermedades o plagas y en este caso no lo son. Esto me hace recordar otro motivo por el que no utilizo los abonos químicos, y es que con esos abonos es más fácil cargarse esa micro fauna, así como las micorrizas.

Otra cosita a tener en cuenta con los abonos orgánicos es su facilidad para quemar el musgo. Vamos que son como el caballo de Atila, allí donde está puesto el abono, el musgo se quema. Tampoco es preocupante, una vez que lo retiras, el musgo vuelve a colonizar la zona. Bueno, esto me pasa a mí porque coloco el abono directamente sobre el sustrato o el musgo, si utilizáis esas cestitas que se pinchan en la tierra y quedan elevadas, no pasa.


 

Otra cosa más, las raíces que tontas no son van a lo más fácil. Así que en muchas ocasiones os podéis encontrar bajo las pastillas de abono las puntas de las raíces que han tirado hacia arriba en busca de nutrientes. Otro tema que se soluciona con las cestitas. Es un motivo este también por lo que se recomienda colocar el abono alejado del tronco, una forma más de obligar a las raíces a ir hacia el exterior del tronco, y no que se queden zanganeando cerca de él.

Respecto a la degradación de estos abonos y su duración. Puestos a degradarse, Biogold tiende a deshacerse, sobre todo en periodos de mucho riego o lluvia y poco Sol. Si la pastilla se mantiene húmeda durante muchos días y el Sol no la seca manteniéndola más o menos sólida, tiende a deshacerse, haciendo más dificultosa su retirada. No me gusta dejarlas que se deshagan por completo para evitar problemas de drenaje en el sustrato, así que si cuando toca retirarlas están blandengues, y se deshacen al cogerlas, mejor utilizar algo a modo de cuchara para retirarlas. Hanagokoro en este aspecto es más consistente, difícilmente se deshace, quedando como huecas y porosas una vez que están consumidas. Respecto a la duración útil de ambas podemos considerar que aportarán nutrientes durante un periodo de un mes aproximadamente, dependiendo esto de la frecuencia de riego, a mayor riego, antes perderán los nutrientes.

Respecto a cuando comienzan a aportar los nutrientes, pues aquí me tengo que fiar de lo que siempre se ha dicho y que no tengo modo alguno de corroborarlo. Vamos, que se dice, se habla, se comenta, que aproximadamente quince días después de su aplicación es cuando comienzan a aportar nutrientes, y que su duración es de aproximadamente un mes como ya he dicho antes. ¿Un mes después de su aplicación o un mes después de que comienzan a aportar nutrientes, es decir, en total seis semanas?. Pues como no lo sé, y no tengo medios para comprobarlo “científicamente” lo que yo hago es lo siguiente: Solapo las aplicaciones de abono. Es decir, que sobre la maceta hay pastillas viejas y nuevas a la vez. Les doy por regla general una vida de 6 semanas, a no ser que vea que por el riego se degradan mucho, entonces la vida que les doy es menor. Me explico. Si coloco hoy las primeras pastillas, pasadas tres semanas coloco nuevas sin retirar las viejas, y pasadas 3 semanas, retiro las primeras colocando nuevas. Y así hasta que dejo de abonar. De esta forma me cubro, y como tampoco hay miedo a sobredosis, aseguro que las pastillas que hay sobre el sustrato son útiles, o las unas o las otras.

Caspitas, pues menos mal que iban a ser solo una serie de apuntes sobre estas dos marcas de abono. Si se me ocurre alguna tonterida más, ya la añadiré, pero ahora no, que me he cansado. Como voy escribiendo según se me ocurre, pues la cosa resulta un poco liante, pero bueno, seguimos con el resto de especies.

 

Bien, para el resto de especies, estén en formación o en fase de refinado o mantenimiento, utilizo Biogold. Me da muy buenos resultados.

Este año debido a una locura senil en la que me he encontrado con 80 macetas de plantines de pino Tumberghi, Acer Buergerianum, Nioi Kaede, Acer Palmatum, Malus Halliana, Ulmus Pumila y Parvifolia y alguno más (en que momento me he puesto a plantar semillas y esquejar, a la vejez viruelas), voy a hacer una prueba con Osmocote, abono químico de liberación lenta y controlada, al menos eso pone en la caja. Como las pruebas sin comparar no son pruebas, pues abonaré una tanda con Osmocote y otra con Biogold para ver que pasa. La verdad es que la utilización del Osmocote es una incógnita para mí, pero lo voy a hacer por varios motivos. Uno, la pasta. Son muchas macetas para abonar con “pata negra”, y hay que mirar la economía. Dos, ahora lo que quiero es que crezcan rápido, ya les llegara el momento de crecer de manera más controlada y que se merezcan comer como los mayores. Y tres, hay que estar abierto a cosas nuevas, y el Osmocote parece tener buena prensa.

¿Cuándo abono?. Bien, ya he explicado lo que hago en Otoño con todos los árboles, y lo que hago en Primavera con algunos pinos. ¿Que hago el resto del año?. Pues veamos, aquí diferencio entre árboles en fase de formación y árboles en fase de refinado, y árboles trasplantados y no.


Arboles no trasplantados esta temporada.

A los árboles en periodo de formación, que me interesan que crezcan mucho, los comienzo a abonar en cuanto comienzan a dar los primeros síntomas de brotación. Entre que el abono comienza a pasar al sustrato, que tiran de reservas y tal, pues para cuando ya están bastante brotados el abono comienza a hacer sus efectos. Si las instrucciones del abono indican una pastilla por centímetro de maceta, pues no hago ni caso y coloco pastillas como por un tubo. No hay riesgo de sobredosis, y la verdad coloco el número de pastillas mas a huevo que otra cosa, pero os puedo asegurar que son muchas.

En árboles en fase de refinado, no abono hasta que no he realizado la primera tanda de pinzados. No me interesa que broten con hojas grandes y entrenudos largos, así que les hago brotar de reservas, por eso la importancia de un correcto abonado la temporada anterior. Una vez que dejo de pinzar, y tienen ese periodo tonto en que reaccionan al pinzado, producen nuevas yemas o activan las latentes que no han brotado, es cuando les aplico el abono. En este caso la cantidad es menor, aquí si que me ajusto más a la dosis de pastilla dimensiones de maceta, pero también lo hago mas o menos a voleo. Mediante el abono, también se puede controlar el crecimiento y tamaño de las hojas.


Arboles trasplantados esta temporada. 

Aquí si que aplico la máxima de no abonar un árbol hasta pasado un periodo prudencial después del trasplante, aunque como ya he dicho que no tengo claro cuando comienza el abono a aportar realmente los nutrientes, por sistema coloco las pastillas tres semanas después del trasplante en árboles en formación, ni para ti ni para mí. Nunca he tenido problemas.

Respecto a árboles en fase de refinado, continuo aplicando el no abonar hasta que no entran en la fase tonta. Tiran de reservas estos también.

¿Cuándo dejo de abonar?. Pues depende de cómo se porten los árboles. Se supone que en periodos de mucho calor, pleno verano, la actividad de la planta se reduce en lo que a brotación y crecimiento se refiere. Esto por regla general sucede, pero siempre hay excepciones. Si veo que el árbol va a su bola y sigue brotando mantengo el abonado, y si veo que realmente se para, entonces lo retiro o dejo de sustituirlo, más por una cuestión económica que funcional, ya que pienso que daño tampoco les va a hacer. Recordad que abono de forma solapada, así que generalmente dejo la última tanda de abono hasta que veo que esta “seco”, y simplemente durante las semanas de parón, no aplico abono nuevo.

Esto de dejar de abonar en verano y volver a abonar en Otoño o cuando ellos reinicien la actividad, reconozco que depende del año me da sus problemillas. La climatología es variable, y los árboles caprichosos, y no todos los años su Otoño llega cuando a mí me viene bien. Quiero decir con esto que se han dado años en que he abonado después del parón veraniego, nuevamente con orgánico para después pasar al 0-10-10, otros que directamente he pasado al 0-10-10 y otros en que he abonado con los dos a la vez porque me estaba pillando el otoño y ya había colocado el orgánico. Esto lo podéis solucionar si no os complicáis la vida tanto como lo hago yo.

 

Joooooooobá, lo que en un principio iba a ser una simple respuesta a un post, se ha convertido en un tostón de los habituales. Espero al menos que a alguien le sirva de algo.

 

Un saludo.

Texto y fotos realizadas por JJMA para Portal Bonsái.

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Hola a todos.

Hoy si que si termino por contar lo que quería contar.


¿Cómo mejorar sin trasplantar los sustratos de nuestro árbol comercial?.

Si habéis tenido la paciencia de leer el post número V, y sobre todo el VI, sabemos el porque son tan malos los sustratos en los que vienen plantados la mayoría de los árboles de venta en floristerías y centros comerciales. La idea de esos dos post era dar unas pequeñas indicaciones con el objeto de mantener en las mejores condiciones posibles nuestro árbol e intentar posponer un cambio de sustrato de forma precipitada, a la espera de la época propicia. En un principio con dichas indicaciones, no deberíamos de tener excesivos problemas con nuestro árbol, pero puede que los tengamos a pesar de todo.

Una opción que nos queda para no trasplantar hasta llegada la fecha adecuada, seria la manipulación del sustrato. Conocemos las “características” que nos dificultan un correcto riego, vamos a ver como podríamos modificarlas ligeramente en nuestro beneficio.

Uno de los consejos que con más frecuencia se leen o escuchan ante un mal sustrato o un cepellón abarrotado de raíces, es pasar el árbol a una maceta de mayor tamaño, rellenando los huecos con sustrato nuevo. Me parece bien, siempre que tengamos una serie de factores en cuenta. Leches, al escribir esta última frase me da la impresión de que siempre estoy llevando la contraria a los consejos habituales, pero os aseguro que no lo hago por llevar la contraria, simplemente, que en esto del cultivo hay tantos factores y variaciones que un consejo general puede ser correcto en un caso y totalmente desacertado en otro. Mi objetivo es explicar el porque de las cosas y que cada cual actúe en consecuencia. Si no sabemos la razón de lo que hacemos, difícilmente llegaremos a una conclusión acertada. 




Vamos a suponer que tenemos un cepellón abarrotado de raíces o un sustrato pésimo y decidimos pasar el árbol a una maceta más grande. Nos hacemos con la maceta, el nuevo sustrato, sacamos nuestro árbol del antiguo contenedor, lo metemos en el nuevo, y rellenamos. Problema solucionado, a disfrutar de una temporada de tranquilidad, ya no hay que preocuparse de la tierra. Vamos a ir por partes, que el asunto se nos puede complicar.

Pensemos primero en las raíces. Si las raíces daban síntomas de asfixia y dificultaban el drenaje por falta de espacio, el problema sigue estando, solo que ahora no lo vemos, y además nos confiamos. Que las raíces tenderán a colonizar el nuevo sustrato es evidente. Se encuentran nuevo espacio, aporte de agua y de nutrientes así que su tendencia será a crecer. Pero cuidado.

No olvidemos que no hemos tocado el cepellón, que las raíces estaban apelotonadas, y lo más grave, que el sustrato problemático sigue estando allí. Ese sustrato no ha mejorado nada, los problemas de retención de humedad o de falta de ella, de drenaje, etc., los sigue manteniendo, lo único que hemos hecho ha sido camuflarlos.




Si el árbol después de esta operación tiene el tiempo suficiente para generar nuevas raíces que aporten nutrientes y agua a la parte aérea del árbol, conseguiremos tener el árbol aparentemente sano, pero seguimos teniendo un problema. Las raíces ciliares más cercanas al tronco, las que todos buscamos para conseguir un árbol sano y que pueda vivir en una maceta pequeña, es casi seguro que morirán. Como opción de emergencia para salvar el árbol puede ser correcta, pero como opción para posponer un trasplante correcto varias temporadas, puede ser un desastre.

Los árboles son duros. Muchos de vosotros habréis visto en viveros, comercios o transportados en camiones, árboles a raíz desnuda, con cuatro pelos, y que se venden así tradicionalmente sobre todo en Primavera para plantar en jardines etc. Ese tipo de práctica, comparado con lo que nosotros hacemos con las raíces parecería una aberración, una salvajada, pero curiosamente los árboles (bastantes) sobreviven a ese trato. ¿Porque digo esto?. Pues simplemente para que sirva de ejemplo para mitigar en algo los temores que a mucha gente les entra al tener que tocar las raíces. Que las raíces son delicadas es cierto, que hay que mimarlas también, pero toquetearlas un poquito sabiendo lo que hacemos, les va a venir mejor que no hacerlo.

Si hemos decidido pasar nuestro árbol a un contenedor mayor, vamos a hacerlo con unos criterios que minimicen el riesgo. No vamos a realizar un trasplante ortodoxo, pero en primer lugar, deberíamos desenredar lo mejor posible todas esas raíces que están en el exterior del cepellón. Y además de esto, vamos a intentar eliminar la mayor cantidad posible de sustrato viejo y malo, insistiendo en la eliminación en la zona inferior del cepellón, que es la más problemática respecto a riego y drenaje. No vamos a cortar raíces, excepto aquellas que tengan síntomas claros de estar secas o podridas, para eliminar en lo posible focos de infecciones.

Con un palillo de madera (no un mondadientes, sino los que utilizan en oriente como cubiertos) iremos desenredando con cuidado las raíces, ayudados también por los dedos. No utilicéis objetos metálicos si vuestra intención es conservar las raíces, el metal y las raíces no se llevan muy bien. Recordad que debemos de tratar con mimo las raíces ciliares, que son las que alimentan al árbol, procurad no romperlas.

En el caso de un sustrato orgánico, la labor será bastante sencilla, pues se deshace con facilidad. Con este tipo de sustratos, dejarlos secar mucho antes de intentar deshacerlos, facilita bastante la operación.

En el caso de un sustrato arcilloso, la cosa se complica. Intentar deshacer estas tierras con un palillo es tarea ardua, complicada, peligrosa, por no decir frustrante. Para estos casos, justo lo contrario que con los sustratos orgánicos. Dejar unas horas el cepellón sumergido en agua lo ablandará, facilitando la tarea. En mi caso, desde que descubrí el poder erosivo del agua a presión, solo utilizo los palillos para peinar raíces e introducir el nuevo sustrato entre ellas. Para quitar la tierra vieja, los palillos en el cajón. Si disponéis de terraza o jardín y una manguera, leña al mono. Utilizad el chorro de agua para ir erosionando el cepellón desde el exterior hacia el interior y por la parte inferior, que ya he dicho que es la más importante, puesto que las puntas de las raíces tienden casi todas a estar apelotonadas en esa zona. Si no disponéis de manguera, una opción guarra, aparatosa pero apañada es la manguera de la ducha. Desenroscamos la alcachofa de la ducha, y el chorro de agua que sale por la manguera es bastante efectivo. Atención a madres, padres, esposos y esposas, novios y novias o compañeros y compañeras, que además de mirarnos pensando cualquier cosa de nosotros nos obligaran a dejar de nuevo la bañera como los chorros del oro. Si es que este tio o tia esta mas golpeado que la cama de un loco, las tontadas que puede llegar a hacer. Además del consejo de convivencia/supervivencia, colocad en el desagüe una rejilla o algo que retenga la tierra que caerá para evitar obstruirlo.




Ya hemos deshecho parcialmente el cepellón, puesto que la idea es no molestar en exceso a las raíces ya que las estamos manipulando fuera de la época más idónea, lo que debemos de hacer ahora es peinarlas. Las desenredaremos con cuidado, sin tirar de ellas si están enganchadas entre sí, utilizando tanto los palillos como los dedos, y procurando que no se rompan las ciliares, aunque esto muchas veces es inevitable, alguna caerá en el fragor de la batalla. Una vez desenredadas las extenderemos radialmente dejándolas lo mejor repartidas posible. Algunas raíces gruesas estarán dobladas y tenderán a recuperar su posición, no hay problema, ya vamos a ver como hacer que se coloquen donde queremos.

Si hemos utilizado agua para deshacer el cepellón, las raíces y nosotros estaremos como una sopa, pero si no lo hemos hecho, un pulverizador con agua a mano para humedecerlas de vez en cuando mientras realizamos todo el proceso es conveniente, para evitar que se sequen al estar al aire. Ni que decir tiene, que el resto de materiales han de estar preparados de antemano, no sea que nos encontremos con las raíces al aire y no hallamos preparado ni maceta, ni drenaje, ni mezcla, ni nada. Primero tenerlo todo preparado, y después deshacemos el cepellón.

Vamos a volverlo a meter en tierra. Tenemos la nueva maceta con la rejilla colocada en los agujeros de drenaje, los alambres para sujetar el árbol, la capa de drenaje dispuesta, y una primera capa de sustrato. Esa primera capa la pondremos con forma de volcán. Colocaremos el árbol sobre la cima del volcán, y con ligeros movimientos de giro, presionaremos hacia abajo. Retiramos el árbol, y parte del sustrato quedara pegado a la tierra vieja del cepellón y otra parte quedará en su sitio. ¿Porque hacemos esta tontería?. Un riesgo que corremos es que en las zonas centrales del cepellón, y sobre todo bajo el nuevo sustrato nos queden bolsas de aire. A esas zonas difícilmente podremos acceder con los palillos e introducir sustrato, y esas bolsas de aire si son grandes, pueden producir encharcamiento y podredumbre. Si no lo evitamos desde el principio, después es imposible. Así que si vemos que en alguna zona nos falta tierra, rellenaremos, y si nos sobra la retiraremos.



Una vez colocado en su sitio el árbol, lo sujetaremos mediante los alambres dispuestos a ese fin para que no se mueva, dispondremos las raíces de forma radial al tronco e iremos aportando tierra que introduciremos bajo las raíces de tal forma que queden lo más horizontal posibles. Si para sujetar el árbol es necesario atravesar el sustrato viejo con el alambre, lo atravesamos sin contemplaciones, mala leche seria acertar a cortar una raíz con el alambre, no creo que pase. Como comentaba antes, algunas raíces gruesas estarán dobladas, dificultando su correcto posicionamiento. Con unos trozos de alambre en forma de “U”, las iremos fijando al sustrato. Estos alambres mantendrán las raíces mas o menos en el sitio que queremos. Que el alambre sea lo suficientemente largo para penetrar en el sustrato, pero no tanto como para llegar al fondo de la maceta. No lo clavéis perpendicular, sino inclinado y además, siempre en el mismo sentido que la tendencia de la raíz a recuperar su posición. Si tiende a volverse hacia la derecha, entonces el alambre lo pincháis de izquierda a derecha. Si lo hacéis al revés, seguro que la raíz saca el alambre.



Iremos aportando sustrato, y a medida que lo hacemos, lo iremos “compactando” mediante los palillos, realizando movimientos verticales (pinchando) y de giro simultáneamente. Os quedareis sorprendidos de la cantidad de sustrato que puede llegar a usarse en una maceta. Si el sustrato tiene una granulometría correcta, al echarlo en la maceta ocupa un volumen determinado, pues a medida que lo vamos introduciendo entre las raíces con los palillos, ese volumen disminuye muchísimo. El objetivo de este proceso es evitar bolsas de aire entre las raíces, y conseguir un reparto homogéneo del sustrato en todas las zonas de la maceta. Puede parecer que lo que estoy diciendo es justo lo contrario de lo que aconsejo cuando hablo de sustratos drenantes, pues hablo de compactar, pero estoy dando por hecho de que vamos a rellenar con un sustrato con granulometrías superiores a 3-4 Mm., no con turbas ni tierras comerciales “especiales para bonsai”, y cuando digo compactar, me refiero a eliminar bolsas de aire, no a apisonar.

Por ultimo, completamos de sustrato la maceta hasta la altura deseada, y regamos el árbol.

La adición de vitaminas, hormonas enraizantes tanto en polvo como liquidas, superthrive y cualquier cosa que vendan como tratamiento antishock puede resultar beneficiosa. Desde luego daño no hará. Con esto de los productos uno nunca sabe a que atenerse. Si no los utilizas y el árbol responde, pues piensas que no hacen falta. Si no los utilizas y el árbol no responde, piensas que deberías de haberlos usado. Si los utilizas y el árbol no responde, menudo timo. Y si los utilizas y el árbol responde, has dado con el producto milagro. Si estuviésemos hablando de matemáticas en que dos más dos son cuatro, pues todo meridianamente claro, pero como hablamos de seres vivos, de diferentes estados de salud, distintos problemas, sustratos, patatín y patatan, cada uno cuenta la película según le va. Repito lo anterior, daño no les va a hacer. Si os sirve de algo, yo en los trasplantes, y por sistema, espolvoreo hormonas enraizantes en el cepellón, siempre. Si a un árbol lo someto a una poda severa de raíces, o veo que no está muy poblado de ciliares, o lo he tenido que trasplantar fuera de época por problemas, además de las hormonas le pego un chute de superthrive en alta concentración. No sé si sirve de algo, tendría que decidir entre ponerlo y no ponerlo, y todas las plantas no son iguales, pero que demonios, pudiendo hacerlo, que disfrute un poquito de la química. Nota para los buscadores convulsivos. El superthrive es más difícil de encontrar que un trabajo bien pagado, cerca de casa y con buen horario, además de caro. A veces puede costar casi tanto como el árbol, y milagros lo que se dice milagros, pues que va a ser que no.

A partir de ahora hemos de tener en cuenta una cosa a mi parecer bastante importante. Hayamos deshecho parte del cepellón o lo hayamos mantenido intacto, no deberíamos de olvidar que tenemos dos sustratos diferentes en la maceta, con unas características de riego y evaporación bastante distintas entre ellos. Es probable que más de uno se haya decidido por la tan aconsejada mezcla de akadama y grava o volcánica y utilice el color de la akadama como referente para el riego. Pues no es muy buena idea. Otra vez llevando la contraria, lo siento.

Ese nuevo sustrato se regará con gran facilidad, y perderá humedad dependiendo de las condiciones. Lo que diré ahora no es más que repetir lo dicho bastante más arriba. Si a la hora de regar nos basamos en el nuevo sustrato, y dejamos de regar cuando el agua salga por los agujeros de drenaje, casi seguro que el viejo sustrato no recibirá agua suficiente. Para evitar esto, yo pondría un nuevo sustrato con una granulometría media, y con más arcilla que grava. ¿Por qué?. Vamos a ver como consigo explicarme correctamente.



Ahora supongamos que tenemos un nuevo sustrato que absorbe mucha agua, pero que drena bien. Las diferencias entre ambos sustratos a la hora de secarse no serán tan grandes. Regaremos con menos frecuencia, pero al menos conseguiremos no poner en peligro por falta de agua las nuevas raíces que nazcan.

Ya sé que no he dado ninguna solución, pero ya he advertido de que esto no son matemáticas y que no estamos haciendo otra cosa que chapucear. Como veis, la alternativa de pasar a una maceta con nuevo sustrato no es la solución milagro, y tenemos que ser nosotros, quienes valoremos ventajas e inconvenientes que nos pueden surgir antes de hacer nada. En algún otro post he comentado que es posible mantener medianamente sanos los árboles en el sustrato original y pienso que este debería de ser un recurso cuando ya no tengamos más recursos, pero que también tiene sus inconvenientes.

A continuación voy a dar alguna idea más sobre como manipular los malos sustratos para intentar mejorarlos. Si bien son menos traumáticos para el árbol, tampoco son una solución definitiva, pero nos pueden ayudar a mantener nuestro árbol en buenas condiciones hasta el mejor momento para realizar un trasplante en condiciones.

Podemos eliminar cuñas de tierra vieja y sustituirla por nueva. Eso nos permite renovar el sustrato en zonas interiores que con la anterior alternativa no hacíamos, permitiendo el nacimiento de raíces en esas zonas, y sin tocar para nada un buen porcentaje de las raíces corriendo menos riesgos. Además conseguimos un nivel más uniforme de humedad entre tierra vieja y nueva haciéndonos más sencillo el riego.

También podemos realizar pequeños agujeros en el sustrato viejo, sin realizar ningún aporte de tierra nueva. Esto permitirá que el agua de riego penetre con mas facilidad en las zonas interiores, ya que va directamente a ellas, sin necesidad de hacerlo por absorción, además de favorecer la ventilación de las raíces. Hombre, si hacéis agujeros muy grandes, lo lógico seria rellenarlos, pero entonces esta alternativa no difiere mucho de la de eliminar cuñas.

Como podéis ver, en esto de cultivar árboles todo es relativo, intentar dar o recibir un consejo definitivo es casi imposible. No nos queda más remedio que informarnos, procesar la información, separar el grano de la paja, analizar nuestras condiciones y la de nuestros árboles, y una vez de hecho todo esto tomar una decisión. Podrá ser más o menos acertada, tener mayor o menor éxito, salvar o terminar de matar el árbol, pero será nuestra decisión y nuestra experiencia. En el cultivo de árboles lo que hoy nos puede parecer un paso hacia atrás, generalmente mañana se convierte en dos pasos hacia delante.

Se acabo.


Texto y gráficos realizados por JJMA para Portal Bonsai.

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Hola a todos.


Bueno, aquí estamos otra vez. Vamos a ver si hoy me centro y cuento lo que quería contar en el anterior post.

Recordando un poco lo expuesto en el post número V, mi exposición pretendía dar una serie de consejos con el fin de evitar trasplantes apresurados o fuera de época. La intención es buena, pero reconozco que puede ser una tarea difícil de llevar a cabo, y en este caso la técnica de ensayo-prueba-error-corrección, puede terminar con el árbol en muy malas condiciones.

Por regla general, los árboles de “venta masiva” están plantados en dos tipos de sustrato. Una tierra arcillosa, compacta y dura, o por el contrario una mezcla de materia orgánica y arena fina. Ambas tierras, olvidándonos de otros posibles problemas nos crean uno inicialmente bastante grave. ¿Cómo riego?. ¿Cuánto riego?. ¿Cada cuanto riego?. ¿Con que agua riego? 

Como soy bastante anárquico al escribir, primero listo las preguntas y después las contesto en orden contrario.

¿Con que agua riego?

De esto se ha hablado y escrito mucho tanto en los artículos de la web como en el foro. Vamos a intentar regar con agua que contenga la menor cantidad de sales disueltas que sea posible. Si el agua es mala, además de poder contener posibles compuestos químicos nocivos para la planta, los cuales ni quiero ni pretendo imaginarme, un exceso de sales dificultan el correcto funcionamiento de las raíces además de saturar el sustrato. Una pausa para publicidad, echar un vistazo al post “Cuando el diablo se aburre IV”, para entender mejor la necesidad de agua libre de sales disueltas.

¿Cada cuanto riego?

Buena pregunta. Difícil respuesta. En el post “Cuando el diablo se aburre V”, aconsejaba, por motivos de aclimatación del árbol, buscarle un emplazamiento estable. El colocar el árbol siempre en el mismo sitio nos va a ayudar también a nosotros a regar. Al tener unas condiciones estables, el consumo de agua a su vez será mas o menos homogéneo. Esto no significa que si hemos regado pasados tres días, siempre tengamos que hacerlo cada tres días, pero nos dará una idea de las necesidades de árbol. En el caso de un árbol que esté dentro de casa, pocas variaciones tendremos.

El problema nos puede surgir cuando lo tenemos en la calle. Si está expuesto a la lluvia, una temporada de lluvias continuadas pueden producir un exceso de agua en el sustrato. Recordad que me estoy refiriendo a los sustratos originales. Seria mejor protegerlo del exceso de agua, y si está lloviendo y necesita riego, aprovechar para que sea la madre naturaleza quien nos lo riegue. La insolación, temperatura y viento, también influirá en la frecuencia de riego. Recordar simplemente que es más fácil matar un árbol por exceso de riego que por defecto, así que mejor pecar de rácanos.

Ya, pero ¿Cada cuanto riego?. Otra vez voy a ir contracorriente. La técnica en tantos sitios aconsejada sobre regar cuando la superficie del sustrato esté seca, no sé yo si es aplicable a los sustratos de los que estamos hablando. Me explico y después vosotros decidís. A partir de aquí la cosa se va a liar, así que paciencia.

Si os habéis informado un poco sobre sustratos y trasplantes, habréis leído también sobre la importancia del cribado y selección del tamaño del grano, así como del diferente grosor del mismo en base a la altura en que el sustrato se encuentre en la maceta. Vamos a colocar un dibujillo, y después explico algunas de las razones por las que se hace esto.



Como se puede apreciar en el esquema anterior, primero se coloca una capa de drenaje, compuesta de guijarros mas o menos gruesos, y que tiene como misión crear una zona con mucho espacio entre granos favoreciendo la evacuación del agua, la circulación del aire, y evitando que se cieguen los agujeros de drenaje de la maceta. Esta capa de drenaje debería de estar compuesta de un material que no absorba agua ni nutrientes y consistente para que no se degrade. La idea es que no se ciegue nunca, así que intentar impedir que las raíces pasen por ella ni siquiera de visita es interesante.

Posteriormente, y según la altura de la maceta se colocan diferentes capas de diferentes grosores cada una de ellas. En este punto aclarar que el numero de capas y tamaño del grano depende mucho del cultivador, especie, altura de la maceta, etc. pero solo pretendo llegar al porque de las cosas, tiempo tendremos de adaptar lo general a nuestras particularidades. Por encima de esta capa de drenaje, se colocan las distintas capas del sustrato donde “realmente” se van a desarrollar las raíces. Más grueso en la zona inferior, menos en la superior, de una forma progresiva. ¿Porqué se hace esto?. Vamos a centrarnos solo en el tema del riego, porque por haber, hay alguna otra razón más.

Cuanto más grueso es el sustrato, mas espacios queda entre los granos, mayor circulación de aire se produce, y la humedad se evapora con mas facilidad. Cuanto más cerca de la superficie está el sustrato, el Sol, el calor y el viento, más rápidamente evapora la humedad que contiene el mismo. Si disponemos en toda la maceta de la misma granulometría, y la maceta es profunda, se nos va a secar mucho antes la parte superior que la parte interior del sustrato. En macetas bajas, esta diferencia es mínima, pero en macetas profundas puede ser notable. El objetivo de las distintas capas es tener diferentes “niveles de evaporación” con el objeto de que la humedad en cualquier nivel del sustrato sea lo mas equilibrada posible. Más retención de humedad en las zonas altas, menor en las bajas. De este modo se pretende conseguir que cuando la capa superior del sustrato esté seca, lo cual utilizamos como referente para regar, el interior también lo esté o casi.

Esto, con un sustrato decente es la teoría, y no difiere en exceso de la práctica. Pero ¿qué ocurre con los sustratos indecentes?. Como habréis podido observar, el tema de la granulometría brilla por su ausencia. Tenemos una masa mas o menos compacta toda igual, y lo del drenaje suele ser un lujo del cual no disponemos. ¿Que ocurre si regamos cuando la capa superficial está seca?. Pues sencillamente, que la zona interior del cepellón seguramente esté muy húmeda, por no decir encharcada. Ese es el motivo por el cual no me parece muy correcto regar esos sustratos siguiendo el criterio de la capa superior seca. Muchas veces leo post de foreros que riegan con ese método y los problemas se mantienen. Pensad si no puede ser por esto. Me parece un mejor criterio la observación, tanto del sustrato como de las hojas. Un poquito de paciencia, observar las hojas del árbol y al mismo tiempo el sustrato, y cuando veamos que las hojas comienzan a dar síntomas de falta de agua ver en que condiciones se encuentra el sustrato, y regar. En poco tiempo le pillareis el truco, y lo haréis de forma mecánica. No olvidéis que es más fácil matar un árbol por excesos que por defectos.



¿Cuánto riego?. ¿Cómo riego?. Estas dos las vamos a juntar en una sola, así que la respuesta va a ser el doble de larga. Toca ponerse cómodos.

Mi recomendación para un sustrato normal seria regar mediante una regadera o cualquier apaño que nos fabriquemos (hay muy buenos post en la web sobre alternativas a las regaderas) desde el exterior del sustrato, evitando la inmersión y utilizándola esta en casos muy puntuales. Algún día explicaré ventajas e inconvenientes de regar de un modo u otro. Pero con los sustratos que nos ocupan, decantarme por uno u otro método se me hace difícil. Vamos a ver porque.

Vamos a diferenciar entre los dos tipos de sustratos que nos ocupan, los arcillosos, compactos y duros, y los “orgánicos” blandos y esponjosos. Los primeros generalmente están compuestos de tierra de campo, y podemos encontrarnos dentro de todo, desde conchas de moluscos, piedras, y vete tú a saber que otras cosillas.

Sustratos arcillosos.

Riego con regadera de sustratos arcillosos.

Estos sustratos son difíciles de regar. Si lo haces por encima, es habitual que el agua patine, escurriéndose por los bordes de la maceta, o deslizándose entre el cepellón y las paredes de la maceta. Al deslizarse por el exterior del cepellón enseguida sale el agua por los agujeros de drenaje, y nos puede dar la impresión de que ya está el sustrato saturado, dejando de regar. Nada mas lejos de la realidad. Al ser tan compacto, al agua no le da tiempo de filtrarse al interior del cepellón, y lo mas seguro es que solo reciban agua las capas exteriores del cepellón. Hay que insistir mucho y desperdiciar mucha agua, para tener unas mínimas garantías (y digo mínimas) de que el agua ha llegado al interior del cepellón. La verdad es que con este tipo de sustratos, regar con regadera no es muy aconsejable.




Riego por inmersión de sustratos arcillosos.

Si regamos por inmersión, y mantenemos la maceta el suficiente tiempo dentro del agua, favorecemos la absorción del agua en todo el cepellón, y ahorramos agua. ¿Cuánto tiempo?. Pues dependerá del tamaño de la maceta y de lo compacto que esté el sustrato, pero por regla general cinco minutillos NO serán suficientes. Suelen venir tan compactos, que su porosidad es casi nula. Cuando intentéis deshacer el cepellón para trasplantarlo, veréis lo que hay en el interior y lo que cuesta meter los palillos.

Mi consejo tanto para sustratos arcillosos como orgánicos, es sumergir la maceta hasta la mitad de su altura más o menos, pero no cubrir por completo el sustrato. ¿Porque?. Si sumergimos la maceta hasta media altura, la superficie del sustrato nos indicará cuando está completamente regado, ya que la capacidad de absorción de agua tanto hacia el interior del cepellón como hacia la superficie serán similares, así que podemos pensar que si la superficie del sustrato se ha humedecido, la parte central también lo habrá hecho. Si por el contrario introducimos la maceta por completo en el agua, la superficie del sustrato no nos sirve de referente, y no podremos saber si el tiempo que lo tenemos sumergido es poco o mucho para un riego correcto.


Y la misma dificultad que tiene para humedecerse el interior del sustrato, es proporcional a la hora de secarse. Podemos tener el exterior de la tierra seca como el ojo de un tuerto, y el interior muy húmedo, y si volvemos a regar fijándonos en el exterior, no hacemos mas que mantener las raíces constantemente mojadas. Por esto mi consejo de observar tanto las hojas como el sustrato. La verdad es que hasta para una persona con experiencia le resulta difícil regar correctamente árboles plantados en estos sustratos, pero vamos a intentar minimizar los problemas. 

Sustratos orgánicos.

Los que podemos llamar “sustratos orgánicos”, compuestos por turba y/o mantillo y probablemente con adicción de arena fina. Estos son menos difíciles de regar aunque también tienen sus pegas. Si buscáis las características de la turba en el siguiente post http://www.portalbonsai.com/foro3_mensaje.asp?tema=37031&fecha=20050125002545 , veréis que es capaz de retener agua entre cinco y diez veces su peso, y eso es mucha agua. Pensemos entonces que un árbol plantado en ese sustrato, una vez completamente regado y saturado, va a disponer de agua durante un periodo de tiempo muy prolongado. La evaporación y consumo dependerá del árbol y las condiciones climatológicas, pero dentro de casa no variará mucho respecto a un sustrato arcilloso. Se producirá un desecamiento de las capas exteriores, pero mantendrá mucha humedad en las zonas interiores.

Respecto a como regarlo, veamos de nuevo las dos opciones.
 

Riego con regadera de sustratos orgánicos.

Si lo dejamos secar lo suficiente como para que la parte interior del cepellón también se seque, cosa que seria lo ideal (siempre observando la reacción de las hojas), tiene la mala costumbre de reducir también el volumen, separándose de las paredes de la maceta. A pesar de ser un sustrato que permite mejor que el arcilloso el paso del agua a través de él, no nos podemos tampoco fiar de regar por encima hasta que el agua escurra por los agujeros de drenaje. La mayor parte de esta agua de riego se escapara entre las paredes de la maceta y el cepellón. Es un buen método hacer un primer riego más o menos intenso para que el sustrato comience a absorber agua, para pasados unos minutos, volver a regar nuevamente con más intensidad. Pasa algo parecido a cuando se riega una maceta con musgo en la superficie, en la primera regada la mayor parte del agua surfea por el musgo y se va por los bordes de la maceta, y es en la segunda cuando realmente se ve que el agua pasa a través del musgo, regando el sustrato. Si es necesario hacerlo en tres veces y no dos, pues se hace.

Riego por inmersión de sustratos orgánicos. 

No difieren respecto a lo dicho sobre los sustratos arcillosos, así que lo dicho anteriormente, es válido para estos. Simplemente indicar que sí que será necesario bastante menos tiempo para que el sustrato se sature.

Respecto a la frecuencia de riego, es decir, cuando está seco el sustrato, de nuevo los consejos anteriores son válidos.
 
Tanto para un tipo de sustrato como para el otro, algún consejo más.

Eliminar cualquier elemento que pueda dificultar el paso de agua a través de los agujeros de drenaje, sea este obstáculo el famoso fieltro, tierra o barro, raíces, o cualquier otra cosa. Eso nos evitará acumulaciones de agua en el fondo de las macetas además de facilitar el riego si lo hacemos por inmersión. Bueno, lo de evitar acumulaciones es muy relativo, porque depende de cómo haya sido moldeada (o mejor dicho, desmoldada) la maceta, pero por algo se empieza, ya tendremos tiempo de cambiarla. Un día igual hablamos de porqué se “riega” una maceta nueva y vacía. Je je je, esto sé que le va a hacer mucha gracia a un habitual del foro y del chat.

Una vez que terminemos de regar, cualquiera que sea el método elegido, inclinar la maceta entre treinta y cuarenta y cinco grados, o lo que podáis sin que se caiga el sustrato, (que va a ser que no), para escurrir el sobrante de agua, primero en un sentido, y cuando deje de escurrir, inclinarla en el sentido contrario.

Y lo más importante. Tanto si mantenemos con un exceso de humedad el interior del sustrato, como si este queda seco por un defecto en el riego, tendremos problemas. Si el interior del sustrato está permanentemente húmedo, lo más probable es que se produzca una podredumbre en las raíces situadas en esa zona, provocando la muerte de ramas de una forma aleatoria en el árbol, generalmente las interiores, o una zona concreta del mismo, justo las ramas que eran alimentadas por dichas raíces.

Si por el contrario es falta de humedad, el resultado es el mismo, muerte de raíces y ramas secas.

A veces una zona del árbol da señales de enfermedad, mientras que otra parece sana. Está puede ser una de las causas. Ojo que digo puede. 

Por regla general (apréciese el matiz), un amarillamiento de las hojas, suele ser debido a falta de riego. También se puede apreciar en que los brotes nuevos nacen lacios y terminan muriendo sin llegar a desarrollarse.

Por el contrario, el exceso de riego suele presentar síntomas de ennegrecimiento de las hojas, y también de los brotes nuevos. 

Y ya me he enrollado suficiente, y al final sigo sin comentar lo que me ha llevado a escribir estos dos últimos post. A la tercera espero que sea la definitiva. Paciencia.

Texto y gráficos realizados por JJMA para Portal Bonsai.

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Hola a todos.

Consejillos ante nuestra nueva adquisición.

Hasta ahora, en la saga “Cuando el diablo se aburre”, he tocado una serie de asuntos y técnicas de forma muy genérica. He tenido bastante cuidado en realizar post lo más imparciales y asépticos posible para evitar controversias y debates, ya que en ningún momento mi intención es entrar en polémica con nadie, y mucho menos intentar convencer, sino más bien ayudar a la reflexión. Lo que viene a continuación es fruto de una serie de reflexiones, y el resultado de las experiencias, éxitos y fracasos que todo aficionado al cultivo de árboles llega a tener con el tiempo. Insisto, puede haber otras formas de hacer las cosas, incluso cosas que me ocurren a mí en determinadas condiciones no les ocurren a otros con sus condiciones, así que al que le pasé lo que yo cuento, pues igual le ayudo un poco, y al que no, pues ¡viva la Pepa¡.

Vamos a mojarnos, espero no meterme en un jardín del que salga embarrado.

Un tema recurrente en muchísimos post referidos a nuevas adquisiciones de plantas es el tema del sustrato en el que vienen plantados los árboles. Cualquiera que haya leído unos cuantos post, llega a la conclusión de que ese sustrato es malo malísimo y que conviene cambiarlo lo antes posible. Cierto, para un cultivo convencional, ese sustrato no reúne casi ninguno, por no decir ninguno de los requisitos mínimos exigibles a un buen soporte para nuestros árboles. No drena, o absorbe demasiada agua o le cuesta hacerlo, no airea las raíces, esta separado de las paredes de la maceta, o duro como una piedra, o blando y fangoso, a veces huele a podrido de la humedad que retiene, y así un largo etcétera de virtudes. Entre la ilusión que te hace tu nuevo árbol, el miedo escénico ante la nueva situación, lo que lees, lo que escuchas, parece imprescindible un trasplante urgente para evitar la muerte del árbol, y nos ponemos manos a la obra de forma inmediata. Pues aunque vaya a contracorriente, voy a exponer unas cosillas, y si después de esto sigue siendo necesario un trasplante inmediato, pues se hace, faltaría más, pero si conseguimos mantener el árbol sano hasta el momento más aconsejable, eso que creo habremos ganado.

Voy a hacer de “abogado del diablo” por unos momentos. Lo que voy a exponer  a continuación son empanadas mentales mías, sin datos contrastados con los implicados, pero no creo que se alejen en exceso de la realidad. Los productores de árboles y plantones cultivan en ese sustrato supongo que por una cuestión fundamentalmente económica. Es barato, disponible en cualquier lugar del mundo donde producen, desde China, Corea, Taiwán, Malasia e incluso hay que ver a veces lo que llega desde Japón, tela marinera. Si el índice de mortalidad (que la tendrán), no fuese asumible o rentable, serian ellos los primeros en cultivar en mejor sustrato y no lo hacen. Si el árbol no creciese sano, fuerte y vigoroso, ralentizando el proceso productivo también lo cambiarían, pero no lo hacen. Si diese problemas de mantenimiento encareciendo el producto lo cambiarían, pero no lo hacen. Pensar que en un vivero por todos conocido, puede haber cientos de miles de árboles, los cuales hay que mantener vivos y lozanos, puesto que un buen aspecto y primera impresión  son fundamentales para la venta.

¿Es tan importante el sustrato en todos esos problemas que nos surgen con nuestro nuevo árbol?. Sí pero no. Que el sustrato es MUY importante soy el primero en defenderlo, y siempre insistiré que un buen árbol comienza con un buen cepellón, y esto es muy difícil de conseguir con un mal sustrato. Pero no, los problemas iniciales cuando llega nuestro árbol a casa no son culpa directa del sustrato. Vamos a ver un poquito por encima como cultivan los árboles comerciales en viveros dedicados a la producción y después analizamos porque nos surgen esos problemas.

Solo he visitado dos grandes viveros de producción de árboles, y varios pequeños, pero me centraré en los grandes, que son los que se comen el mercado de “Bonsai” comercial.

Las plantas están en las mismas macetas que vemos cuando las adquirimos, con sus famosas mechas de riego asomando por los agujeros de drenaje, y colocados todos ellos en plataformas de grandes dimensiones. Estas plataformas se inundan de agua para regar, un riego por inmersión. Tambien  se les pulveriza agua mediante aspersores, más con el objeto de refrescar el ambiente y conseguir una humedad correcta, que con la intención de regar. La cubierta y paredes del invernadero son transparentes para permitir una correcta insolación, incluso en algunas zonas puede haber un sombreo para evitar su exceso. Hay ventanas automáticas que se abren y cierran para controlar tanto el nivel de humedad y temperatura, como para ventilar o refrescar el invernadero. Como veis, pocas diferencias o casi ninguna con las condiciones en que se aconseja tener nuestro nuevo árbol y que todos buscamos cuando metemos un árbol en casa.

¿Entonces que es lo que pasa?. ¿Porqué tenemos tantos problemas?.

Voy a intentar arrojar un poco de luz sobre este asunto. Una parte de culpa la tenemos nosotros, y otra no. Empiezo por lo que no es culpa nuestra.

Los árboles se han estado cultivando hasta ahora en unas condiciones ideales para el sistema de producción y/o mantenimiento y están pletóricos. Pero a partir del momento en que salen del vivero comienzan los problemas. Se transportan en furgonetas o camiones sometidos a los rigores climatológicos. Si hace mucho frío, eso se trasmite al interior del medio de transporte, y si hace mucho calor, aquello se puede convertir en una sauna. Si el traslado es breve, no hay mucho problema, pero si es largo, el árbol ha recibido su primer hachazo. Llega al comercio. Quitando viveros especializados, la mayor parte de comercios y grandes superficies no tienen unas condiciones de luz, temperatura y humedad minimamente aceptables para los árboles, segundo hachazo. Incluso se mantienen con la maceta envuelta en  plástico para evitar la perdida de humedad y sustrato del cepellón y dentro de unas cajas de cartón buenas para el transporte, pero fatales para la iluminación y ventilación del árbol, tercer hachazo. La mayor parte de las veces o no se riegan, o se riegan mal, o el agua es mala, o están a cargo de personal escasamente cualificado, otro hachazo más y ya van cuatro. Dependiendo del tiempo que el árbol esté en el comercio antes de su venta, puede estar mas o menos tocado, pero tocado seguro que está. De nosotros depende como clientes exigir unas mínimas condiciones de mantenimiento, tanto desde un punto de vista de la simple transacción comercial como desde un punto de vista ético o moral.

Una buena práctica si queremos adquirir un árbol en condiciones mas o menos aceptables seria estarse al loro de cuando llegan los árboles al comercio para intentar adquirirlos con la mejor salud posible y evitarnos esa serie de problemas anteriormente expuestos. Y ya de paso un ligero toque de atención al comercio si las condiciones del árbol no son las adecuadas no vendría mal, puede que al final consigamos que respeten más a los árboles y al cliente, que al final es el que paga, tanto en dinero como en decepciones. Jopeta, esto se está convirtiendo en un manifiesto, y nada más lejos de mi intención. Recordar que no por el echo de pagar mucho tienes garantías de calidad, pero pensar también porqué los pueden poner de oferta. ¿No será que no les ven futuro ni ellos mismos?.

Llega el árbol a nuestra casa, porque lo hemos comprado o nos lo han regalado. Tenemos una ilusión enorme con él, y no resistimos la tentación de tenerlo en un lugar donde lo podamos disfrutar continuamente. Si leéis esto, o hacéis una consulta en el foro respecto a vuestro árbol, entiendo que queréis proporcionar las mejores condiciones posibles para una vida larga y sana de vuestro árbol. Que el sustrato es malo, lo vengo diciendo desde el principio, pero atención, se puede mantener el árbol correctamente siguiendo una serie de normas e intentando conseguir unas condiciones lo más acordes para el árbol sin necesidad de someter al árbol a un nuevo “hachazo”.

Primero vamos a ver como proporcionarle unas buenas condiciones lo más similares posible con el vivero de donde ha salido o su hábitat natural con el fin de evitar un trasplante urgente y fuera de época, que algunas veces puede ser realmente necesario, pero que otras veces puede que sea el hachazo definitivo. No olvidemos que un árbol que no está sano responde peor a procesos traumáticos y es más susceptible de ser atacado  por plagas de insectos, hongos etc. Nuestro primer objetivo debería ser fortalecer el árbol hasta el momento optimo para el trasplante.


SITUACIÓN.

Lo primero, decidirnos por un emplazamiento estable con las mejores condiciones que le podamos proporcionar. El árbol ha estado viajando de aquí para allá, y sufre de jet lag. Necesita de un tiempo para aclimatarse a las nuevas condiciones y durante ese tiempo es normal una perdida de hojas, no es preocupante, pero conviene que no se prolongue en el tiempo.

Voy a centrarme en las especies más comunes de venta en comercios. Ficus, Carmona, Sageretia, Serissa, Junípero, Aligustre, Arce, Olmos chinos, etc., pero la verdad es que son indicaciones tan generales que valdrían para casi cualquier especie.

Algunos árboles vienen etiquetados como “de interior”, y no aporto nada nuevo si digo que árboles de interior, pues no hay. Que dentro de una casa podemos protegerlos de ciertos factores climáticos a los que no están acostumbrados o pueden afectarles, si que es cierto. Que se pueden medio adaptar a vivir dentro de una casa con unas mínimas condiciones, también. Pero sin duda alguna donde mejor van a vivir, es en la calle.

Los árboles tropicales o subtropicales agradecen la insolación, el aire y si algo les puede afectar son temperaturas muy bajas y las heladas. Si la temperatura se mantiene por encima de los 5º C., yo los tendría continuamente en el exterior. Si se prevén temperaturas bajas o heladas continuadas, buscaría un emplazamiento correcto para el árbol, y lo tendría en él hasta tener la seguridad de que el “peligro” ha pasado. Si son semanas, semanas, y si son meses, pues meses. No aconsejo sacarlo de día y meterlo en casa de noche. Solo conseguiremos que los problemas de aclimatación se prolonguen. Aquí no incluyo al olmo chino, que ese es más raro que un perro verde. Aunque se catalogaría como subtropical o tropical, aguantan el frío como campeones, incluso algunas veces se ríen de él y de nosotros, tirando la hoja por el frío y brotando al mismo tiempo. Todo lo que tienen de resistentes lo tienen de desconcertantes. 

El resto de árboles, sean caducos o perennes, continuamente en el exterior. Son pequeños, nos pueden parecer delicados, pero son árboles acostumbrados a las estaciones y al rigor del clima. Como mucho, si el frío es intenso, y sobre todo prolongado, protegerlos colocándolos en una zona con un techado o protegida del viento intenso. Colocarles un plástico por encima puede ser una solución, pero si el árbol fuese mío, utilizaría una manta agrícola, tejido que protege de heladas hasta –5º C, y que permite una correcta ventilación y luminosidad. Evitaremos posibles problemas de hongos, y el árbol estará bastante mejor ventilado. No es caro. De preocuparse por algo en zonas muy frías, preocuparse de las raíces más que por la parte aérea. Es más fácil, que por la presencia de agua en la tierra y tamaño de la maceta se hiele el sustrato y afecte a las raíces, a que se hielen las ramas

Cuando los rigores del invierno han pasado, lógicamente todos a la calle, sin distinción. La primavera no será una época en la que debamos tener especial cuidado con los árboles, al menos desde el punto de vista de temperaturas, pero si quizá con el viento seco e intenso. Lógicamente la frecuencia de riego será mayor que en Otoño e invierno, y los vientos cálidos pueden hacer que esa frecuencia  aumente. En Verano, tanto el calor, como el Sol y el viento, nos pueden dar algún problema, así que es probable que sea necesario protegerlos de algún modo, mediante un sombraje adecuado, o algún tipo de protección que les resguarde de los vientos. Esto lógicamente dependerá mucho de las características de la zona donde viváis.


CONDICIONES “CORRECTAS” EN INTERIOR. De correctas nada, pero son las menos malas.


LA ILUMINACIÓN

Empecemos por la luz. Si es natural, mejor que mejor. Si es necesario proporcionarle luz artificial, me temo que la luz que proporciona la iluminación habitual en un hogar, es bastante pobre. Deberíamos de hacernos con lámparas especificas para cultivo de plantas, que son aparatosas, no muy estéticas, caras, y que lógicamente consumen. Tener en cuenta si vais a poder proporcionarle unas condiciones lumínicas aceptables al árbol, o si estáis dispuestos a desembolsar el gasto de una lámpara. Si a pesar de ello, os decidís por una especie que tenga que estar temporadas dentro de casa, colocarlo lo más cerca posible de las ventanas. Normalmente los radiadores de la calefacción suelen estar colocados bajo las ventanas, por lo que conseguir alejarlos de fuentes de calor y acercarlos a la fuente de luz es tarea difícil. Yo puestos a elegir, elijo luz. Tengo varias plantas (todos ficus de distintas especies) y alguna otra especie aportada por amigos y familiares para su cuidado o recuperación, que en mi clima necesitan pasar largas temporadas dentro de casa. Todos ellos están frente a las ventanas y cerca de los radiadores, y a sabiendas que no es lo ideal, es menos malo que alejarlos del calor y también de la luz. El calor como tal no es malo, no olvidemos que se trata de árboles tropicales acostumbrados al calor. Realmente lo que más les afecta del asunto calefacción es la falta de humedad ambiental.


LA HUMEDAD

Pues con esto de la humedad  también soy un pelin rarito y voy a contracorriente. En mi caso, nunca pongo árboles sobre bandejas o platos  que en  el fondo tengan agua, toque esta o deje de tocar el sustrato. Y tampoco pulverizo la copa de los árboles. Sé que no es lo aconsejado habitualmente, pero yo expongo mi experiencia, y que cada cual elija lo que le parezca más correcto. ¿Porque no al agua bajo la maceta?. Pues en mi opinión (que quede claro que es mi opinión), el agua se evapora creando un ambiente más o menos húmedo alrededor del árbol, pero también esa humedad es absorbida por el sustrato a través de los agujeros de drenaje, prolongando el tiempo durante el cual el sustrato se mantiene húmedo no siendo necesario el riego, pero manteniendo un nivel de humedad más constante en el cepellón.  A mí me gusta regar, y si un árbol no necesita de un riego frecuente me empiezo a preocupar. El riego además de aportar agua al árbol, disuelve las sales para su nutrición, y también, y muy importante, expulsa gases nocivos producidos en el interior del cepellón y renueva el aire tan necesario para un correcto desarrollo de las raíces. Por eso me gusta regar mucho, que no es lo mismo que decir que me gusta mucho regar. Porque en un árbol que “chupa” agua como un loco, tenemos un síntoma claro de que sus raíces funcionan. Regar mucho para mí, es regar abundantemente y con frecuencia, no poquito y todos los días. Y tampoco pulverizo la copa, solo de vez en cuando y con el objeto de eliminar el polvo acumulado en las hojas y favorecer su funcionamiento. Y cuando digo de vez en cuando, digo una vez cada quince días, o tres semanas, o simplemente, cuando veo que les viene bien una duchita. Eso de pulverizar por sistema la copa del árbol no le encuentro una razón de ser suficientemente argumentada. ¿Por crear humedad ambiental?. Vale, una humedad ambiental puntual, el tiempo que dura el agua hasta evaporarse ¿y después?. Pulverizas agua en la copa y es inevitable que una parte caiga al sustrato, prolongando la humedad en él e impidiendo riegos más frecuentes. No me gusta, prefiero regar más. Prefiero colocar cerca del árbol algún recipiente con agua,  con una gran superficie para favorecer la evaporación, y que mantiene un nivel de humedad constante y alrededor del árbol, que es realmente donde lo necesita, no en el cepellón. No olvidemos que calor y humedad es una combinación ideal para la aparición de plagas, y sobre todo de hongos. Casi peor puede ser un exceso de humedad que un ambiente seco. Equilibrio. Aquí hago una aclaración. Estoy hablando de pulverizar agua en árboles que se cultivan en el interior de nuestras casas. En condiciones climatológicas de mucho calor, insolación o viento, una duchita fresca les viene de maravilla para refrescarlos y compensar la evaporación foliar y ayudar un poquito a las raíces en la tarea.


TEMPERATURA

Respecto a la temperatura, cualquier temperatura que haga dentro de nuestra casa y nos resulte cómoda a nosotros les va a sentar bien a nuestros árboles. No creo que sea necesario obsesionarse con ella, ya que lo hemos metido en casa para protegerlo del frío, así que mas le vale al árbol no poner pegas con esto, que nos estamos desviviendo por él y montando un circo de cuidado con bandejitas y gaitas.

Pues creo que tenemos repasados tres factores fundamentales para la supervivencia de nuestro árbol dentro de casa, la luz, la temperatura y la humedad ambiental.

Ahora me queda un asuntillo a tener en cuenta dentro de una casa, y en el que sé que también puede haber discrepancias de opinión. Las “corrientes de aire”. Hay quien dice que esto es un mito, e incluso una chorrada. Pues puede que si y puede que no, pero que queréis que os diga, yo he tenido alguna mala experiencia con ellas, y desde luego que a mí, ni mi parecen un mito y después de las consecuencias, menos todavía una chorrada. Cuando abrimos las ventanas de una habitación para ventilar y renovar el aire de la misma, todos sabemos que si hay otra ventana abierta en el extremo opuesto, se genera una corriente de aire que a veces tiene la suficiente fuerza para cerrar puertas y ventanas. Si la puerta de nuestra habitación está cerrada, el aire se renueva pero la corriente de aire no se produce. Esta situación es perfectamente asumible por el árbol e incluso deseable, no hay porque retirarlo cuando ventilamos la habitación.

Pero ¿qué ocurre si se produce la corriente de aire y tenemos al árbol expuesto a ella durante un tiempo prolongado?. Pues que se produce un desequilibrio. Sea aire mas o menos frío, mas o menos caliente, si el árbol esta expuesto a dicha corriente puede sufrir una deshidratación a pesar de tener el sustrato húmedo. Más rápido si el aire es caliente, menos si es frío, pero el resultado es el mismo, simplemente depende del tiempo que esté expuesto a dicha corriente.

¿Por qué?. Además del calor, las hojas evaporan agua debido también al aire o viento. La ropa tendida se seca antes si sopla aire, que si simplemente le da el Sol. Si esa evaporación es muy rápida, las raíces no son capaces de compensarla bombeando más, todo tiene su limite, y nos podemos encontrar con un cepellón húmedo y el árbol completamente mustio o con las hojas secas debido a un exceso de evaporación. Esto lo saben bien aquellos que viven en zonas de vientos fuertes y cálidos. Podéis hacer la prueba a ver que pasa.

Si os ocurre esto, poco podemos hacer. Si lo pillamos a tiempo, lógicamente retirarlo de la corriente de aire, pero NO regarlo aunque veáis el sustrato seco. Aquí si que aconsejo pulverizar. Colocarlo en un sitio húmedo y fresco y que no le dé el Sol, si está a oscuras tampoco pasa nada.  Pulverizar la copa, si es necesario varias veces y cuando comencéis a ver que las hojas reaccionan, humedecer el sustrato, pero sin pasaros. Pasadas una par de horas o tres, si el árbol reacciona al pulverizado y al ligero aporte de agua al sustrato, entonces regaremos en profundidad. No es mano de santo, y si el árbol no ha sufrido una deshidratación excesiva, lo habitual es que reaccione. Si no lo hace, por mas que reguéis me temo que tarari, el mito ha atacado de nuevo.

Aunque no os lo creáis, mi intención al comenzar este post, era dar una serie de truquillos para prolongar la permanencia de nuestro árbol en el sustrato original hasta la llegada de la época propicia para realizar un trasplante con garantías, además de comentar una serie de ventajas y desventajas que encuentro a la practica de rellenar de nuevo sustrato las macetas con falta de él, o de cambiarlos a pelo sin tocar el cepellón. Pero como mi capacidad para resumir resulta evidente que no existe, creo que tendremos que esperar a un nuevo post para ello.

Repito que lo anteriormente expuesto es simplemente fruto de mis experiencias y observaciones, mas o menos acertadas, más o menos válidas,  pero al final, las que tengo o he tenido. Si alguien le sirven, estupendo, si no le sirven, pues siento que se haya leído todo esto.

Un saludo.

Texto realizado por JJMA para Portal Bonsai.

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Hola a todos.


Hoy nos toca un tema muy teórico, con lo cual se avecina un tostón de tres pares. Hablemos un poquito de botánica, o de cómo funcionan las plantas.

Cuando colgué el primer post titulado “cuando el diablo se aburre”, no pensaba que se iba a convertir en una saga, pero una cosa lleva a otra, y aquí estamos ya con la cuarta entrega.

Una idea que me rondaba la cabeza era que estaba empezando la casa por el tejado, hablando de algunas técnicas que serian mucho más sencillas de comprender si conocemos unos conceptos básicos sobre el funcionamiento de una planta. También mi amigo Jin se encargo de recordármelo, así que hoy soltamos un tostón, desfacemos el entuerto, satisfacemos a Jin y de paso mi conciencia queda más tranquila. 

Vamos al turrón.

Empecemos por la base, las raíces de las plantas, muchas veces olvidadas ya que el noventa por cierto de lo que se ve de un árbol es la parte aérea y tenemos tendencia a descuidarlas. Pues eso en mi opinión es un grave error. Un bonsái comienza en sus raíces, y son tanto o más importantes desde el punto de vista funcional de un árbol que la parte aérea, por muy bonita que esta sea.

Las raíces son las encargadas de procurar el sustento del árbol, tanto mecánica como vegetativamente. Es decir, procuran el anclaje al suelo del árbol soportando su estructura y evitando que caiga, y además le proporcionan buena parte de los compuestos necesarios para que crezca y se desarrolle.

Hay dos tipos de crecimiento radicular, bastante diferenciados entre sí, y asociados a dos grandes grupos de árboles. Árboles con sistema radicular superficial, asociados generalmente a caducifolias, y árboles con sistema radicular pivotante, asociados a las coníferas. Y digo “asociados generalmente”, porque en esto como en todo no se puede generalizar. Sino, que se lo pregunten a más de uno que a la hora de sacar una caducifolia del suelo o de la maceta del vivero, se ha encontrado con una raíz pivotante más larga que una meada en una moto con pequeñas raíces en su extremo. En cambio en las coníferas, este caso es el más habitual.





Imprescindible conocer el tipo de raíz que emite nuestro árbol, al objeto de obrar en consecuencia, ya que a la hora de cortar raíces largas es muy importante saber como va a reaccionar el árbol. No responderán igual a una poda de raíces un árbol con un sistema superficial que uno con un sistema pivotante. Digamos que por regla general, un árbol con un sistema de raíces superficial, responde mejor al corte de raíces severo, provocando el nacimiento de raíces ciliares (en un ratillo explico que son las raíces ciliares) desde el corte, y por detrás de él. En cambio, en un árbol con un sistema radicular pivotante, hemos de planificar con mas tiento el corte de las raíces largas, puesto que su tendencia a la creación de raíces largas y profundas es mayor, y tendremos que ir eliminando las raíces largas en sucesivos trasplantes, consiguiendo poco a poco el nacimiento de raíces ciliares lo más cerca posible del tronco.

¿Cómo es una raíz? La verdad es que para lo que nosotros queremos saber, estructuralmente no hay mucha diferencia entre una raíz y una rama. Curiosamente, una raíz tiene la capacidad de ser raíz, y si la provocamos mucho, pero mucho mucho, nos puede dar la sorpresa de convertirse en rama o tronco. Y al revés.

Su primera misión desde su nacimiento, es sujetar la parte aérea de la planta al suelo, y después de eso, proporcionar alimento para esta. Esto me lleva al origen más habitual de un árbol en la naturaleza, su reproducción mediante las semillas. Me voy a desviar un poquito del tema, pero creo que puede resultar interesante.

Cuando una semilla germina, primero genera la raíz que la anclará al suelo, y posteriormente el tallo que le hará ver la luz. Para este proceso, utiliza las reservas acumuladas dentro de la propia semilla. Esa raíz, en su nacimiento, es una raíz pivotante sin raíces ciliares que proporcionen alimento a la nueva planta, ya hemos dicho que al inicio del proceso se alimenta de reservas contenidas en la propia semilla. Es muy interesante al objeto de disminuir esa tendencia inicial a crear raíces pivotantes largas, hacer germinar las semillas en sustratos inertes, es decir, que no contengan nutrientes. 

¿Porque?. Por explicarlo de una manera sencilla y coloquial. Nace la raíz, con su capacidad para profundizar, alimentar y ramificarse y se encuentra con un sustrato rico en nutrientes. Pues vale, la raíz que es muy cómoda y en lo primero que piensa es en crecer, se alarga para anclar lo mejor posible la planta al suelo, descuidándose de generar raíces ciliares (ya lo hará) puesto que encuentra donde alimentarse por allí por donde pasa. Es joven pero no tonta, para que esforzarse si se lo ponemos fácil. Vamos a ponérselo difícil en nuestro beneficio. Sale de la semilla, se encuentra con un sustrato sin alimento y piensa: “leches”, o nos ramificamos rapidito, o las reservas de la semilla se terminaran y ¿de donde nos vamos a alimentar?. Ya tenemos una forma de aumentar la cantidad de raíces ciliares en perjuicio de la pivotante, cosa muy importante en el cultivo.

Podemos dividir una raíz en varias partes bien diferenciadas, las cuales se van repitiendo a medida que la raíz crece y se divide. Vamos que básicamente, todas las raíces siguen el mismo esquema. La parte más cercana al tronco o a su nacimiento, que a medida que crece va lignificando y perdiendo su capacidad para absorber nutrientes, una zona de la cual salen las raíces ciliares, una zona de crecimiento y la punta o cofia, encargada de penetrar en el sustrato. Interiormente tendríamos los vasos comunicantes, encargados del transporte de la savia hasta las hojas y de su retorno.




Puestos aquí, ya nos toca hablar de otras dos subdivisiones a la hora de ponerles nombre a las raíces. Las famosas raíces ciliares y las adventicias. Vamos a ver como explico esto.

Las raíces adventicias son aquellas que surgen de la raíz pivotante y de estas raíces nacen las ciliares, esas que hemos dicho que nos interesa tener muchas y las más importantes en nuestro caso, pues son las únicas que se lo curran a la hora de alimentar el árbol. Este es un proceso continuo en el crecimiento de las raíces. Primero son raíces ciliares, para convertirse en adventicias y así hasta el final de los días del árbol. Lo podríamos comparar con un árbol genealógico, en el que están los abuelos (pivotante), los hijos (adventicia) y los nietos (ciliares) y a medida que la familia crece, los hijos se convierten en abuelos, los nietos en padres y que sea así por mucho tiempo. Todas ellos necesarios para la creación de la familia (árbol), pero sin duda, son los nietos los más necesarios en este momento para el crecimiento de la misma. No estoy seguro de no haberlo liado más con esta analogía.



¿Qué hace una raíz?. Pues aparte de soportar la parte aérea del árbol, proporcionarle los nutrientes necesarios para el crecimiento de este. Repito otra vez, que las únicas que trabajan a la hora de alimentar a la planta son las raíces ciliares, las otras solo sirven de soporte del árbol y de las propias raíces ciliares.

Vamos a ver como explicamos la famosa osmosis. Osmosis es el nombre que recibe el proceso por el cual la raíz absorbe los nutrientes de su entorno para repartirlos posteriormente por el árbol. Chachi, lo podía dejar tal cual y no liarme, pero creo que esto merece una explicación. Vamos a retomar el lenguaje sencillo y coloquial. 


La raíz esta compuesta de células, y el sustrato de componentes capaces de absorber agua y retener nutrientes. Esos nutrientes, que pueden formar parte del propio sustrato o proporcionárselos nosotros mediante el abonado, a la planta no le sirven para nada. ¡Vaya¡ ya la hemos liado. Digo que no le sirven para nada, porque esos nutrientes sin la participación del agua, son total y completamente inútiles, ya que la planta es incapaz de absorberlos. Es necesario que dichos nutrientes estén disueltos en el agua para que la raíz pueda sacar provecho de ellos. Pues vaya cosa que dice el tío este. Para que se piensa entonces que regamos las plantas, ¿para refrescarlas?. Vamos a explicar primero lo de la osmosis, y después retomo la tontería, que no lo es tanto.

Tenemos por un lado las raíces, y por otro el sustrato con sus minerales. Vamos a imaginarnos ambas cosas como una sucesión de esponjas, una encima de otra. Las esponjas de las raíces no tienen nutrientes, están secas (secas de nutrientes, no secas de secas), y las esponjas del sustrato están abarrotadas de nutrientes que son disueltos por el agua que aportamos con el riego, o el propio riego es el que aporta los nutrientes mediante el abonado.

Bien, pues la famosa osmosis, al fin y al cabo, no es más que un proceso en el cual las dos filas de esponjas van a intentar equilibrarse en su nivel de sales (ya estamos otra vez con el equilibrio) absorbiendo las células de las raíces, esas sales disueltas en agua tan necesarias para el crecimiento de las plantas. Entendemos que la planta no dispone de sales, y el sustrato las tiene disueltas en el agua (agua y sales).  Así que todo el asunto consiste en intentar que ese nivel de sales se equilibre.



Retomo aquí la tontería anterior. Decíamos más atrás que la osmosis no es mas que un proceso por el cual la raíz intenta equilibrar su contenido de sales respecto a su entorno, pero ¿qué ocurre si la concentración de sales en el agua de riego es elevada?. Pues que la hemos cagado. ¿Y porque?. Pues que para entendernos clara y llanamente, el proceso de osmosis se puede invertir. Si nuestro sustrato esta hasta las cartolas de sales, o nuestra agua de riego también, o ambas cosas las dos, en vez de pasar el agua y las sales del sustrato hacia las raíces, serán las raíces las que le pasaran el agua al sustrato. Consecuencia, que se nos secan y mueren las raíces por un exceso de sales muriendo la planta por falta de agua. ¿A que ahora la tontería no lo es tanto?. Pues nada, a repasarse el tema del riego y el abonado, que ahora no vienen al caso, pero que son importantísimos.

No pensaba hablar de los micro elementos y macro elementos, puesto que de esto hay mucho escrito, así que os remito en este aspecto a los magníficos y completísimos artículos de Sergio en esta web, simplemente indicar que todos esos compuestos químicos han de estar disponibles para la planta en forma de sales solubles, ya que si no se pueden disolver, de nada sirve su presencia. Y esto viene a cuento de que hay un elemento que se suele olvidar, que no entra en el apartado ni de macro ni de micro elementos que es el aire, elemento sin el cual las raíces lo pasan muy mal. Por eso siempre insisto tanto en la utilización de mezclas muy drenantes, no solo para evitar el encharcamiento, sino para a su vez, proporcionar el aire tan necesario para las raíces.

Otro punto a tener en cuenta. Hemos hablado de la osmosis, que en teoría, más o menos entendemos, pero no hemos hablado de la capacidad de los sustratos para facilitar o dificultar la realización de dicho proceso. Aaaaaaaaamigo, otro tema a desarrollar. Para ir abriendo boca, podemos ir mirando un post que hay titulado “Composición Sustratos” en la sección de destacados, en el cual podemos ver la capacidad que tienen los distintos sustratos para facilitar o entorpecer dicho proceso. Además de otros muchos datos de interés clarificador, claro está.

Bueno, pues creo que con el tema de las raíces ya he terminado, así que vamos a por la parte de arriba del árbol, que ya va siendo hora.

Cuando hablé de la poda en “Cuando el diablo se aburre II”, dibujé un esquema de cómo estaba compuesto el tallo, tronco o rama, como queramos llamarlo, pues todos ellos están formados del mismo modo. Hablábamos de la leña, de los vasos leñosos, el cambium los vasos cribosos y la corteza. Pues trabajo de dibujito que me ahorro, porque vamos a aprovecharlo otra vez.


A medida que una planta leñosa va creciendo, se provoca su engorde debido a la sucesiva transformación de las distintas capas que forman la estructura. Decíamos hablando de la poda, que el cambium tenia la característica de producir tanto vasos leñosos como cribosos. Pero eso no es todo, además de ser el responsable del crecimiento, lo es también del nacimiento de ramas y raíces, Y es que el cambium es la madre del cordero en este asunto del crecimiento aéreo y también del subterráneo.

La leña o médula son los vasos leñosos que han dejado de realizar su función de transporte de savia, para convertirse en leña, fundamental para darle robustez y consistencia al árbol y permitirle crecer en altura y anchura. 

Los vasos leñosos, la primera capa del árbol partiendo del interior y con una función “activa”. Es la encargada de transportar la savia bruta o sin elaborar de forma ascendente, desde las raíces hasta las hojas (leches, todavía nos faltan las hojas, esto va a ser muy muy largo), para que en ellas se produzca la fotosíntesis.

El cambium, que como hemos dicho, es el encargado de producir vasos leñosos y cribosos (engordando por ello la planta), además de producir nuevos brotes y raíces.

Los vasos cribosos, encargados de distribuir por todo el árbol la savia elaborada producida por la fotosíntesis realizada en las hojas, la cual es el alimento por el cual realmente un árbol crece ya que esta savia es la que contiene los elementos necesarios para la formación de nuevas células.

Y por último la corteza, que ya dijimos que servia de protección al árbol contra agentes externos.


Ya sabemos que tarde o temprano todo lo que sube baja, pero ¿cómo demonios sube?. Me refiero a la savia. Otra vez tendremos que echar mano al lenguaje coloquial. Existen tres procesos por los que la savia circula por el árbol, a saber: La presión, la aspiración y la capilaridad.

La presión la producen los elementos químicos absorbidos por las raíces, empujando a la savia hacia arriba. Vamos, que como por las raíces están entrando cosas, necesitan sitio para hacerlo, así que empujan hacia arriba, provocando la elevación de la savia. Un poco burda la explicación, pero para lo que nosotros queremos saber, más que suficiente.

La aspiración. Las hojas debido al calor y a la insolación, producen evaporación, y esta a su vez produce un vacío en la parte superior de los vasos comunicantes, lo cual hace ascender la savia. En definitiva, lo mismo que hacemos nosotros al tomarnos un refresco con una pajita, crear el vacío en la parte superior del canutillo para que el liquido llegue al final y nos refresque (siempre que esté frío claro). Perdonar la broma.

Por capilaridad. En esto de la capilaridad hay dos vertientes, una aplicable a un tipo de árboles y otra a otros. Ya estamos con las puñeteras coníferas que son la excepción también en esto. Tendremos que hacer un post dedicado a estas puñeteras, porque sino recuerdo mal, son muchas excepciones excepcionales las que nos surgen siempre con ellas. Cuando hablamos de los vasos comunicantes, yo al menos me los imagino como finas tuberías por donde circula la savia. La verdad es que no sé si son huecas o no, la vista no me da para tanto, pero el ejemplo de un pelo o un hilo también nos sirve. Si nosotros introducimos un hilo fino en un vaso con agua, el agua asciende por él hasta el extremo que no está en contacto con el agua. Eso es capilaridad. También si el diámetro del tubo es lo suficientemente fino, el agua asciende por capilaridad. Pero volviendo a utilizar el ejemplo de las esponjas, imaginémonos un tabique o pared construido por esponjas. Si la parte inferior del tabique esta húmedo, también por capilaridad el agua asciende hasta las esponjas superiores. Pues las bellas y simpáticas coníferas en general es así como forman su estructura celular, por lo que su comportamiento difiere de los caducifolios y perennifolios. Siempre dando la nota, lo dicho, un caso aparte.

Y por fin, para vosotros y para mi, hemos llegado a las hojas. Las hojas son las encargadas de transformar la savia bruta en savia elaborada mediante el proceso de fotosíntesis. Requisitos indispensables para que la fotosíntesis se realice correctamente, la luz del Sol (la de la lámpara también sirve pero donde vamos a parar) y el aire. Siempre andamos que si colocar el árbol cerca de la ventana y tal y cual. Pues por eso es, porque la luz es fundamental. ¿Por qué?. Pues porque la luz es el combustible o fuente de energía necesario para que todo el proceso funcione. Tenemos un coche con sus ruedas, su volante, su motor y todas esas cosas que llevan los coches, pero sin gasolina, como si tenemos un árbol de plástico. Así que mucha gasolina y de buen octanaje, es decir, mucha luz y de buena calidad. ¿Calidad?. No me voy a extender, pero que las plantas son verdes (vale, bien, venga, casi todas son verdes) lo sabemos todos. ¿Porque son verdes?. En eso está el tema. Tendría que explicarlo mejor, pero está en relación con el espectro de la luz y esas cosas, y por lo visto el verde absorbe mejor el espectro rojo, el más energético en los que se descompone la luz. Lo de la calidad venia a cuento de lo de proporcionar luz artificial a las plantas, así que sabiendo que necesitamos “luz roja” pues eso a buscar bombillas o lámparas que la proporcionen. Ojo que nos conocemos, una bombilla roja no vale, se siente.

Si no proporcionamos suficiente luz a nuestros árboles, estos compensaran la falta de luz aumentando la superficie foliar. Pero no aumentan la superficie foliar aumentando el número de hojas, lo cual seria un chollo, sino que lo hacen aumentando el tamaño de las mismas, lo cual es justo lo contrario a un chollo. Y además el crecimiento será debilucho y falto de color. Sigamos, que me lío.

¿Cómo funciona una hoja?. ¿De día o de noche?. ¡Ya estamos¡. Pues si, la fotosíntesis esta dividida en dos fases, la luminosa y la biosintética u oscura. Esto es muy complejo de explicar, vamos a resumirlo a un nivel tan básico (como todo el post en realidad) que lo podamos entender y no nos liemos. Sé que lo que escribo y como lo hago hace rechinar los dientes a los expertos en botánica, pero el objetivo es entendernos, no aprobar ciencias.

De día la hoja, debido al aporte de energía que le proporciona la luz solar se dedica a transformar la savia bruta en dos cosas principalmente, oxigeno y glucosa. El oxigeno lo expulsan gentilmente a la atmósfera (muchas gracias) y la glucosa la almacenan en las hojas. Y así todo el día, dale que te pego hasta la llegada de la noche.

A la llegada de la noche, empieza la segunda fase de la fotosíntesis, y las hojas se dedican a absorber oxigeno, el cual inicia el proceso de transformación de la glucosa en elementos asimilables por la planta, como los azucares y el almidón (savia elaborada), los cuales se distribuyen por toda la planta a través de los vasos cribosos. Esto no es estrictamente cierto, la fase biosintética se puede realizar en presencia de luz, pero bueno. Si queréis más información, preguntar por Calvin.

Y a grandes rasgos, esto es todo amigos. Después de haber digerido todo esto, podemos comprender mejor cosas como la brotación, la coloración otoñal, el acodado, etc. 

No he quedado nada satisfecho con este post, pero como el curro ya está hecho, si al menos le sirve para algo a alguien, no habrá sido trabajo en vano. 


Texto y gráficos realizados por JJMA para Portal Bonsái.

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Hola a todos.

Hoy nos toca el defoliado.

Un inciso, una parte de lo que aquí expongo, ya ha sido tratado por mi buen amigo José Acuña, del centro de Bonsai Tenerife, en el siguiente post Defoliado de arces, por lo que recomiendo que lo veáis ya que encontrareis en el una guía excelente, tanto en conceptos como gráfica.

El defoliado es una de las técnicas aplicadas a nuestros árboles de más fácil ejecución, pero que requiere de unos conocimientos y tratamientos anteriores y posteriores correctos para que sea efectiva.

Vamos a fijar unos conceptos básicos, que posteriormente iremos desarrollando y ampliando.

¿En que consiste el defoliado?. Pues en la eliminación de las hojas de un árbol. Se pueden quitar todas las hojas, a lo que llamaríamos  defoliado total, o solamente una determinada cantidad de ellas, denominado defoliado parcial.

¿Que especies se defolian?. Pues una buena parte de las caducifolias, algunas perennifolias, ¿y las coníferas?. A las coníferas vamos a dejarlas quietas paradas, pues con ellas podríamos entrar en el debate de si ciertas operaciones se pueden considerar defoliado o no, y es mejor de momento no desviar la atención del tema que nos ocupa.

¿Cómo se defolia?. Pues el proceso mecánico es bien simple, se corta el pecíolo de la hoja con una tijera, o una pinza de defoliar en las especies de pecíolo largo. En las especies de pecíolo corto, en teoría, se arranca la hoja con los dedos. Yo debo de ser muy torpe, porque esa es la teoría, pero la práctica me recomienda hacerlo con tijera aunque sea más laborioso. Por mi experiencia arrancando hojas, hay riesgo de dañar la yema de la axila, o desgajar ligeramente la rama, y la verdad, prefiero trabajar más pero hacerlo con más seguridad mediante la tijera.

¿Cuándo se defolia?. En el caso de las caducifolias, cuando la primera brotación, es decir, las hojas nacidas esta temporada y que vamos a eliminar estén lo suficientemente maduras, lo cual significa a grandes rasgos, que les ha dado tiempo a “crear” la yema que tras el defoliado se convertirá en una nueva brotación. En las perennifolias, pues me pongo en un compromiso, pues en este caso depende mucho de la especie, nivel de maduración de hojas, salud del árbol,  etc., pero pongamos que bastante avanzada la primavera o principios de verano. No olvidemos que la insolación es un buen aliado para la defoliación.

¿Porque se defolia?. Toma ya. La pregunta del millón. En la mayor parte de las publicaciones se habla fundamentalmente del defoliado como una técnica para reducir el tamaño de las hojas. Cierto, la defoliación de un árbol puede provocar el nacimiento de hojas más pequeñas si se realiza correctamente. Pero atención, también podemos conseguir justo el efecto contrario si no lo hacemos bien. Aquí se empieza a complicar el asunto. Vamos a hacer un repaso sobre algunos motivos por los que defoliamos  un árbol.

El defoliado más básico que podemos realizar es la eliminación de aquellas hojas excesivamente grandes o que se salen o alteran la silueta de nuestro árbol, o que por la razón que sea se encuentren dañadas. Podríamos definir este caso como un defoliado parcial “estético”. El numero de hojas a eliminar no debería de ser excesivo y si el árbol está sano no va a suponer ningún trastorno grave para él.

Otro motivo estético para defoliar seria conseguir una coloración otoñal más intensa. Las hojas de los caducifolios tienen su ciclo de nacimiento, maduración y muerte, y se van deteriorando a medida que avanzan las estaciones. La intensidad de color otoñal, no es la misma en una hoja vigorosa que en una que está terminando su ciclo vegetativo. Es por esto que algunos aficionados defolian sus árboles en previsión de una mejor coloración en las exposiciones de Otoño, o simplemente porque a ellos les gusta hacerlo para su disfrute personal.

Tenemos un problema en pleno periodo vegetativo y nos resulta imprescindible trasplantar el árbol. Pues como es una urgencia, cualquier cosa que hagamos para ayudar a la recuperación del árbol seguro que nos lo agradece, y en este caso defoliar puede ser una opción aconsejable. Este es un tema delicado de tratar, porque como esto no es una ciencia exacta, puede que si y puede que no, así que antes de hacerlo pensando que es mano de santo informaros bien. Y ya de paso, esto me recuerda que podría haber alguien que utilice el defoliado para trasplantar fuera de época. Ni bien ni mal sino todo lo contrario, cada cosa tiene su época propicia y su razón de ser, así que mejor no tentar a la suerte.

Equilibrar el vigor del árbol. Por todos es sabido que no todas las zonas de un árbol se desarrollan de igual forma. Hay especies en que las ramas bajas son más vigorosas que las altas y al contrario. También podemos decir que los brotes de las puntas de las ramas son más vigorosos que los brotes interiores, debido a las propias características del árbol, y también por una menor insolación y aireación.. Bien, pues el defoliado nos puede servir para equilibrar esas diferencias de vigor. Ya estamos otra vez con el equilibrio, y es que Bonsai es equilibrio. (Lo siento, no lo he podido evitar).

En el caso  que necesitemos fortalecer una zona determinada del árbol, debemos defoliar las zonas más fuertes para de ese modo ayudar a que esas zonas débiles adquieran vigor. También puede ocurrir, que sencillamente siendo el vigor del árbol el deseado, tengamos zonas excesivamente vigorosas siendo necesario frenar un poco las zonas con exceso de crecimiento, las cuales defoliaremos.

Reducir el tamaño de las hojas. Pues eso, que mediante la defoliación podemos conseguir la reducción del tamaño de las hojas. No todas las especies reducen el tamaño de la hoja en la misma proporción, ni todas son susceptibles de ser defoliadas, así que no esperéis tampoco pasar de hojas tamaño folio a cuartilla simplemente por defoliar. Indicar aquí que no es la única técnica para conseguir reducir el tamaño de las hojas, y que si no va acompañada de otras técnicas, es muy probable que no se consigan los objetivos perseguidos.

Aumentar la ramificación. Como podéis deducir, al defoliar un árbol conseguimos que brote dos veces (o tres, o cuatro) en un año, como si hubiese pasado por varios inviernos. Esto lógicamente multiplica el numero de ramas nacidas en una temporada,  lo cual significa que el trabajo de ramificación de dos o más años lo podemos conseguir en uno solo. Además, esa ramificación también produce un “envejecimiento” más acelerado del árbol.

Bueno, pues despues de todo esto, vamos a ver lo que tenemos que hacer antes de dejar calvo a nuestro árbol. No viene mal recordar informarnos antes si la especie que vamos a tratar admite bien, mal o nada esta técnica antes de realizarla, no sea que se quede calvo para siempre. Otra cosa que me parece importantísima apuntar, es que para conseguir hojas pequeñas influyen muchos factores, como son la insolación, la ramificación, el riego, el abonado el pinzado, y algo que olvidamos frecuentemente, el cepellón. Vamos, que si defoliamos, pero después no pinzamos, abonamos, regamos y proporcionamos condiciones correctas de cultivo, mas vale ahorrarnos el trabajo nosotros y la planta. Y si no disponemos de un cepellón de raíces finas abundante, difícilmente se producirá una ramificación fina y abundante.

Lo primero, tener claro cual de todos los anteriores, es el objetivo que perseguimos pues según sea, debemos obrar de una forma u otra.

El árbol ha de estar fuerte y sano. No olvidemos que aunque es una técnica sencilla de realizar, privar a la planta de todas sus hojas va a requerir un enorme esfuerzo para ella, por lo que desaconsejo defoliar árboles débiles o que no estén sanos en ese momento.

Conviene prever con anterioridad si un árbol va a ser defoliado o no esta temporada, pues un aspecto fundamental es abonar abundantemente al menos de seis a ocho semanas antes de defoliar, pues necesitará de energía extra. Atentos a la composición del abono, pues un abono alto en nitrógeno, provocará el nacimiento de hojas grandes y probablemente débiles, y podemos tener problemas para que crezca y maduren correctamente. Un abono equilibrado es lo más aconsejable. Dejaremos de abonar o retiraremos el abono una vez que defoliemos el árbol y volveremos a abonar una vez que el árbol ha vuelto a brotar. Si las hojas a eliminar nos son mas del veinte por ciento del total, no es tan importante un sobre abonado previo al defoliado.

El momento. Antes he dicho que es necesario que las hojas estén maduras. Si ese punto llega en una época muy avanzada de la temporada, puede ocurrir que el invierno llegue antes de que esa segunda brotación madure lo suficiente y nos encontremos con que no han tenido tiempo de producir las yemas para la brotación del año que viene. De vosotros depende el saber cuanto tiempo pasa para que ambas cosas, llegada del invierno y maduración,  se produzcan y no poner en peligro el árbol. Del mismo modo, si defoliamos antes de tiempo, nos podemos encontrar que el árbol no rebrote correctamente por falta de yemas, o lo haga débilmente. En Bonsai la paciencia y el tiempo son muy importantes, y si bien hay formas de “acelerar” el proceso de creación, conocer la especie con la que trabajamos, sus ciclos y reacciones son tanto o más importantes. Daros un tiempo a vosotros y al árbol para conoceros, ambos saldréis beneficiados.

Estamos ya defoliando. Esto hemos dicho que es sencillo, cortamos las hojas y listo. Pues no. Antes hablábamos de las distintas zonas de vigor, y las puntas de las ramas son las más vigorosas también. Si dejamos el árbol tal cual, esos brotes exteriores serán los primeros en salir, privando de buena parte de la energía necesaria a los brotes interiores así como de la luz y del aire. Es por esto que si queremos un crecimiento equilibrado debemos de eliminar la última yema de todos los brotes en el caso de que sea fuerte, pero podemos mantenerla en el caso de que sea débil.

A medida que vamos defoliando y viendo el interior oculto de las ramas, veremos que tenemos hojas o brotes débiles en zonas en que nos interesan que crezcan ramas. Este tipo de hojas no debemos cortarlas, favoreciendo de ese modo que se fortalezcan y crezcan, antes de que la nueva brotación vuelva a ocultarlas y a privarlas de la luz y el aire tan necesarios para un buen crecimiento. Esto en árboles formados no debería de ocurrir, al menos con frecuencia, pero es un caso que se suele dar.

Después de defoliar.

Pues ya que tenemos al árbol desnudo o casi desnudo,  podemos aprovechar para arreglarlo un poquito. Vamos a quitarle esa rama que se nos ha despistado y ha crecido hacia arriba o hacia abajo, eliminar ese entrenudo tan largo y feo, o esa ramita recta y sin gracia. El defoliado es “casi” como un invierno provocado por nosotros, en el que podemos volver a apreciar la estructura del árbol, y del mismo modo podemos aprovechar para realizar labores como el alambrado y la poda. Ojo, una cosa es una cosa y seis media docena. No vayamos a defoliar el árbol y ya de paso aprovechamos para hacer una remodelación eliminando ramas, alambrando y haciendo shari y jin como si de un articulo de revista se tratase. Equilibrio y precaución, que la planta es nuestra.

De nada sirve defoliar si después dejamos que el árbol vaya a su bola. En primer lugar, las necesidades de riego van a disminuir puesto que no hay hojas que evaporen agua, así que debemos de regar menos. Yo no soy muy partidario de pulverizar por sistema la copa de los árboles mas que en casos concretos. Pues este lo es, pulverizar diariamente el árbol favorece o ayuda a la nueva brotación.

Abono controlado, incluso no abonar hasta que las hojas maduren. De nada sirve defoliar, si después abarrotamos el árbol de chocolatinas. Solo conseguiríamos hojas grandes y entrenudos largos. Ojo otra vez con el nitrógeno, que si bien provoca crecimientos espectaculares, son pan para hoy y hambre para mañana.

Situación. Yo coloco los árboles a pleno sol. En realidad todos los árboles los tengo a pleno sol, pero hay soles y soles. No obstante, cuanta más insolación reciban, más rápido brotaran y menor será el tamaño de la nueva brotación. Pero recordar que las hojas son nuevas y delicadas, y el sol de estas fechas no es como el de la Primavera, así que según vuestras condiciones ambientales y la especie de que se trate una protección en las horas mas duras, o un ligero sombreo durante todo el día  es aconsejable. Cuidado también con los vientos secos fuertes o continuos. Esto me ha recordado otra vez que Bonsai es equilibrio, y que un cepellón abundante de raíces finas ayudará enormemente a que el árbol brote abundantemente y los probables problemas debidos a viento o sol se vean mitigados.

Seleccionar brotes. Lo habitual (aunque según la especie puede variar), es que además de la brotación que salga de las hojas cortadas, nos encontremos con multitud de brotes nuevos saliendo de madera vieja de troncos y ramas. Estos brotes tienen la mala leche de salir por la parte superior o inferior de las ramas o al menos eso nos va a parecer, que casi todos salen mal situados. Pero algunos saldrán en zonas en que deseemos una nueva rama, o cambiar la orientación de la misma. Pues nada, todos los que no sirvan, los eliminamos sin mas, y los que sirvan a tratarlos con cariño. Otra cosa que suele ocurrir es que nos salgan varios brotes agrupados en una zona concreta (muy frecuente en arces). En este caso os recomiendo dejarlos crecer un poco, y así será más sencillo quedarnos con el que más nos interese y eliminar los restantes antes de que crezcan demasiado formando un abultamiento en la base de la rama.

Pinzado. Pues tenemos otra primavera laboral por delante, al menos en el árbol defoliado. Así que no nos queda mas remedio que volver a pinzar esa nueva brotación. Si no pinzamos, las hojas se harán grandes y los entrenudos largos, y poco habremos conseguido sometiendo al árbol a semejante esfuerzo para después no aprovecharlo. Así que no lo olvidéis, importantísimo pinzar correctamente.

Recordar, que el defoliado es una operación estresante para el árbol, y no conviene realizarla por probar a ver que pasa, sino tener muy claro el motivo y las consecuencias.

Una nota de humor: A pesar de que el procesador de textos se empeña en decirme que defoliado está mal escrito, y pretende sustituirla por la palabra desfoliado, yo soy muy testarudo y siempre he dicho defoliado, y la RAE confirma que la palabra es correcta, por lo tanto yo seguiré defoliando, que no desfoliando.

Un saludo.

Texto realizado por JJMA para Portalbonsai.

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Saludos a todos.

Hoy nos toca la poda. Cuando me he planteado el escribir este post y lo he ido perfilando, si algo me ha parecido imprescindible ha sido el explicar unos principios básicos sobre la fisiología de un árbol.  
Y claro, como se avecinaba un tarugo de los que habitualmente redacto, pues no me queda más remedio que evitar alguna cosa, así que en este caso les va a tocar quedarse fuera a las coníferas. No les tengo manía, al contrario, me encantan y forman parte de mi colección, pero como difieren bastante fisiológicamente de los árboles “normales”, pues una buena parte de lo que escriba no les vale. Así que aunque lo que se referirá a la poda es aplicable a ambos tipos de árbol, en el caso de las coníferas deberíamos de contar con sus particularidades, por lo que aconsejo tomarnos estas indicaciones con las debidas salvedades. La verdad sea dicha, después de repasar el post, veo que me quedan cantidad de cosas por tocar o comentar, desde escuelas de poda a distintas técnicas, la poda de verano, de invierno, de formación, de mantenimiento, pero como introducción, pienso que es mas que suficiente. Además hay gente aquí lo suficientemente preparada como para poder ampliar lo expuesto. Si no lo habéis pillado, es una indirecta.

Como muchos ya sabéis, la estructura de un árbol consta de distintas zonas, las cuales realizan un trabajo específico durante la vida del árbol. De dentro hacia fuera serian: la leña, los vasos leñosos, el cambium, los vasos cribosos y la corteza. Esta estructura es la misma tanto en tronco como en ramas, y va variando a medida que una rama crece, pasando de ser una cosa a ser otra.

Esquema de la estructura. 



Realmente la parte viva de un árbol, la que trabaja (sin contar las hojas), es reducida respecto al volumen total del árbol. Cuando una ramita nace, casi es inapreciable la diferencia entre una capa y otra, y es a medida que la rama crece y lignifica, cuando esas zonas se van haciendo más apreciables, hasta ser claramente diferenciadas. Esto viene a cuento para quien quiera esquejar o acodar, que tendrá que tener muy en cuenta la edad y grosor de la rama si quiere tener éxito. Bueno, que me lío, a otra cosa.


La leña: A medida que el árbol crece, las diferentes partes del mismo se van reconvirtiendo, pasando a ser leña. Esta tiene como misión fundamental el dar consistencia a la estructura de la planta, soportarla. 

Los vasos leñosos (xilema): Son los encargados de transportar la savia bruta desde las raíces hasta las hojas para que mediante la fotosíntesis, esta savia se convierta en savia elaborada.

Los vasos cribosos (floema): Encargados de la distribución de la savia elaborada por todo el árbol.

El cambium: La zona más importante en el tema que nos ocupa. Se encuentra entre el xilema y el floema, y tiene la virtud de que es capaz de generar tejidos, tanto hacia adentro, creando vasos leñosos, como hacia fuera, creando vasos cribosos.

En esta fotografía, en la parte izquierda del corte, se puede apreciar una zona verde claro correspondiente a la capa de cambium.




La corteza: capa externa de tronco y ramas, encargada de proteger al árbol de agentes perjudiciales externos.

Como he comentado anteriormente, el cambium tiene la virtud de poder generar tanto xilemas como floemas. Es decir, que si el árbol tiene una herida, el mismo será capaz de generar una solución tanto para reparar vasos que conducen la savia bruta como la elaborada, y  además se encargará de producir la corteza necesaria para proteger la herida y que no afecte al árbol. Esta capacidad es la que nosotros hemos de aprovechar para conseguir podas que se vean lo menos posible pasado el tiempo y que además no afecten a la salud del árbol.  
Pues entonces, vamos a intentar podar de la mejor forma, para ayudar al árbol a que se recupere rápidamente, y lo mas estéticamente posible.

La velocidad de cicatrización así como la capacidad de cubrir las heridas, varían de una especia a otra, así que no se puede dar plazos para una completa cicatrización de una herida, ya que estos dependerán de la especie y del tamaño de la herida. Independientemente de la especie, es de cajón que cuanto más grande es la herida, más tardará en cerrarse, y  
unas ayuditas no le vendrán nada mal al árbol. Una muy importante es proporcionar al árbol una corteza temporal que evite el riesgo de infecciones, pudrición o anidamiento de insectos, hasta que el árbol haya sido capaz de cerrar la herida por completo. Hay diferentes formas de hacerlo, mediante pastas selladoras comerciales, caseras y naturales.  
Una cosa que también nos puede ocurrir es que el árbol deje de producir corteza, quedando una herida sin terminar de cerrar. En este caso deberemos de volver a abrir la herida, hasta poner al descubierto de nuevo la capa de cambium, para forzar al árbol a continuar con el proceso.

Un par de pastas selladoras comerciales, sin ninguna intención de hacer publicidad





Si no utilizamos pasta selladora, puede ocurrir que cierre correctamente, que no lo haga, o que lo haga a medias. Mas vale prevenir. En este caso vemos que se ha quedado a medias, y que la madera comienza a deteriorarse. Deberíamos de sanear la herida y corregir errores.




Las condiciones ambientales influyen también en el proceso de cicatrización, así como la propia actividad de la planta. Temperaturas muy altas o muy bajas no son buenas, de modo que deberíamos de evitar la poda en meses calurosos o muy fríos, tanto por las temperaturas como por la falta de actividad. Si la herida se seca, será difícil también que la herida cicatrice bien, otro motivo mas para aplicar pasta selladora. Y si hay un exceso de agua, también podemos tener problemas de hongos o de pudrición. Conclusión, importantísima una fecha correcta así como una debida protección.

Hasta aquí mas o menos conocemos el proceso por el que cicatriza una planta, pero no debemos de olvidar que todo tiene sus limites, y también podemos cometer excesos que impidan una correcta cicatrización a pesar de haber podado “de libro”. Hemos de tener a la hora de podar varios factores en cuenta, además de los ya expuestos: La salud del árbol es fundamental, el numero de ramas a podar, las que le quedaran, el estado de las raíces, y la edad de la planta. Vamos a comenzar por el final.

Edad de la planta: No cicatriza de igual forma un árbol joven que uno viejo. En un árbol joven, los caminos de savia no están tan definidos, ni son tan vigorosos como en uno viejo.  
Siendo posible identificar los caminos más vigorosos, podemos utilizar esto en nuestro beneficio, y decidir si podemos cortar más ramas o menos en una zona concreta. Además de esto, el callo resultante no será igual tampoco, formándose un callo en forma de labios en los árboles jóvenes, y en forma de corona circular en los viejos.

Estado de las raíces. Un bonsai comienza en sus raíces. Muchas veces tenemos una urgencia innecesaria en podar y modelar, descuidando el cepellón. Creo que es fundamental un cepellón sano y abundante antes de someter al árbol a procesos traumáticos, y la poda lo es, y mucho. Recordar que Bonsai es equilibrio, y de nada servirá podar bien, si las raíces no pueden proporcionar esa energía extra que será necesaria para que el árbol cicatrice.

Ramas a podar y restantes. Tienes tu planta delante, y un diseño mental o en papel a su lado, además de todo lo necesario para realizarlo. Sobran tropecientasmil ramas y nos ponemos a cortar. ¿Será la planta capaz de soportar la tala?. Un riesgo que se corre al podar abundantemente es la retirada de savia, que se puede producir por diversas causas y una de ellas es podar sin planificar. Puede que para nuestro diseño haga falta eliminar una buena proporción de ramas en una zona concreta, pero sin una debida planificación a la hora de cortar, puede que nos llevemos alguna sorpresa. Hemos hablado antes de los caminos de savia, y podemos cargárnoslos de un plumazo si no tenemos cuidado. Importante dejar ramas justo por encima o por debajo de zonas donde cortemos ramas gruesas o gran cantidad de ellas, provocando grandes cicatrices. Las ramas superiores mantendrán vivos los caminos de savia ayudando a la cicatrización, y las ramas inferiores frenaran la retirada de savia en el caso de que esta se produzca. Si planificamos esto, en sucesivas podas podemos ir eliminando las ramas innecesarias evitando sorpresas.

La salud de la planta: No por obvio hemos de dejar de recordarlo. Para someter a una planta a cualquier proceso que requiera de una reacción por su parte, hemos de asegurarnos que se encuentre saludable y fuerte o de lo contrario tenemos bastantes probabilidades de fracasar. Unas correctas condiciones de cultivo nos proporcionaran esa salud, así que mejor tener previsto antes de proceder a la poda, un fortalecimiento de la planta en la temporada anterior.

Como podar. Hay diferentes herramientas para la realización de la poda, y cada uno utiliza las que tiene a mano o las que más le gustan. En esto como en casi todo hay distintas opiniones, así que cada cual utilice lo que estime más conveniente. Simplemente indicar que usemos lo que usemos, el objetivo ha de ser cortes limpios y definidos, superficies lisas, y bordes de la herida sin saltos ni desgarros.

Esquema de corte dejando parte de la rama. A evitar a no ser que queramos convertirla en jin.





Esquema de corte a ras de tronco. A evitar o producirá callos que no quedaran a ras de tronco.




Esquema de corte irregular o desgajado. Problemas de pudrición y mala cicatrización.




Ejemplo del corte realizado mediante una podadora cóncava. Se puede apreciar la limpieza del mismo, así como lo homogéneo que resulta, así como su forma cóncava. Además de la capa de cambium, se ve que hemos profundizado lo suficiente hasta llegar a la leña, de forma que al producir el callo de cicatrización no se produzcan abultamientos.



Cuando se poda una rama, generalmente queda una herida de forma circular, ligeramente superior al diámetro de la rama cortada. Nuestro objetivo es profundizar con el corte de tal forma que quede la mayor cantidad de cambium expuesto, llegando hasta la madera. Otras veces podamos varias ramas muy juntas y queda una cicatriz formada por varios cortes. En estos casos es interesante unir los distintos cortes para conseguir una herida homogénea, de forma que la cicatrización también lo sea.

Ejemplo de una herida en la que se han unido varios cortes. El tiempo nos dirá si quedan medianamente aceptables. En este caso tengo la ventaja de que la herida queda en la parte posterior del árbol. No es excusa, pero al menos no se verá.




Debemos de evitar el cortar dejando trozos de rama (muñones) pues entonces además de tener problemas de cicatrizado, es muy probable que ese muñón no quede perfectamente cerrado, siendo foco de podredumbres y nidos de parásitos. En el caso de que cicatrice correctamente, desde luego lo que no conseguiremos es un buen aspecto estético.

Un ejemplo a evitar




No cortar a ras del tronco, pues si bien es probable que la herida cierre completamente, el callo resultante dejará un abultamiento antiestético que afeará nuestro árbol.

Sirva como ejemplo esta foto que es parte del proceso que se verá posteriormente. Si dejamos la herida tal y como se ve, el callo resultante sobresaldrá del tronco de forma antiestética. Esa pasta blanquecina es madera y savia resultante del corte con la sierra.




No cortar de forma irregular o astillando, ya que además de dificultar enormemente la cicatrización y de dejar cicatrices antiestéticas, corremos un gran riesgo de infecciones a pesar de que protejamos la herida. JEJEJE, pues de esto no puedo poner ejemplos, así que nos conformaremos con un dibujillo.

Así que la mejor forma de podar, es dejando una herida de forma lo más circular posible, cóncava, profundizando en el tronco, y limpia. De esta forma evitaremos callos antiestéticos, problemas de infecciones, y aceleraremos el proceso. 

Hasta aquí la teoría. Como cuando se me ocurren las cosas suele ser tarde, pues no dispongo de procesos gráficos detallados seguidos paso a paso, así que entre los esquemas anteriores y las fotos que coloco a continuación, espero poder aclarar gráficamente lo escrito. 


Ejemplo de eliminación de una rama de engorde. En primer lugar un detalle de la rama a podar.



Esta fotografía ya la habéis visto. Puesto que no es posible cortar la rama con la podadora cóncava sin rebajarla, lo primero que he hecho ha sido cortarla a ras de tronco mediante la sierra.




Posteriormente, utilizando la podadora cóncava, rebajamos la herida de forma que profundice en el corte, quedando de forma cóncava. Podéis apreciar que la herida resultante es bastante mayor que el diámetro de la rama eliminada. Tenerlo en cuenta, no sea que partáis el tronco por la mitad.




Por ultimo, la sellamos tal y como hemos comentado, al objeto de evitar infecciones y favorecer la cicatrización.



Un ejemplo de una herida prácticamente cerrada, le quedan dos telediarios. En una o dos temporadas mas, no se notará casi la diferencia de textura entre la corteza vieja y la producida tras la cicatrización.




Un ejemplo de cicatriz completamente cerrada. Como en la anterior, falta por homogenizar las texturas. Tiempo al tiempo. Un caso de árbol viejo en que la cicatrización se produce de forma casi simétrica. Lo ideal.




El resultado del cierre de tres cicatrices muy juntas. En este caso aunque el árbol es mío, no soy el culpable del entuerto. Debería de reabrirlas, pero puede que sea peor el remedio que la enfermedad. Para todo hay tiempo.



Una herida a mitad de proceso. Como podéis ver, el mastic va cediendo a medida que el callo crece. O se cae solo, o rascando ligeramente salta solo debido a lo rígido que queda con el tiempo. Es la cicatrización de una temporada, así que todavía le falta tiempo. En el caso de que no continúe cerrando, se debería de cortar mediante gubia o cuter la parte interior de los labios para renovar el proceso. En este caso además se aprecia que la rama es joven, pues la cicatrización se produce de forma alargada (labios) y no circular.




A pesar de tratarse de ramas finas, si no las protegemos nos puede ocurrir lo que en la foto. La madera se seca, la corteza se separa, y el proceso de cicatrización se detiene. Trabajo en vano, mas vale prevenir.



Un caso un tanto peculiar. Se trata del ápice de un acer buergerianum al cual se le dio un tajo importante. Puede que alguno no se lo crea, pero la rama que ha ayudado a la cicatrización, tiene una temporada de vida y un diámetro de 22 mm. en su unión con el tronco, con una altura de 1.8 m. Plantado en maceta de entrenamiento. Si las autoridades lo permiten, será el objetivo de una de mis escabechinas y probable post.




Se acabo. Me faltaba un dibujillo que se me ha pasado colocar, asi que lo pongo aquí.  
Corresponde a cortes de forma irregular o astillados.

Texto fotos y esquemas realizados por JJMA para PortalBonsai.





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Hola a todos.

Cuando se tiene una afición, se dedica mucho tiempo a ella, y en estos meses en que poca cosa se puede hacer con nuestros árboles, la falta de actividad nos deja mucho tiempo para pensar en nuestros proyectos y en lo que se nos viene encima. Una de las actividades que pronto llegaran son la poda, el modelado y el trasplante. Es sobre el trasplante sobre lo que quiero hacer una reflexión que pueda ser útil para los foreros y que ayude un poco sobre todo a los más inexpertos.

En todo en esta vida es importante saber, pero mucho más, recordar lo que se sabe, y no viene nada mal echar la vista atrás y rememorar nuestros aciertos y errores, nuestros éxitos y  fracasos, analizar el porque y obrar en consecuencia. No hay fórmulas magistrales, y si las hay, las desconozco.

Así que sirva el probable tocho que voy a escribir, a los expertos probablemente para nada, y a los inexpertos como una pequeña guía que puede que no les asegure el éxito,  pero al menos mi intención es que los aleje del fracaso.

Muchos de vosotros puede que trasplantéis este año por primera vez, o puede que a pesar de haberlo hecho anteriormente, este año habéis decidido cambiar de sustrato, de fecha o vete tú a saber.

Decir desde ya, que casi cualquier planta puede “sobrevivir” en casi cualquier sustrato de mejor o peor forma, por lo que nada mas lejos de mi intención que dar una relación de sustratos por especies, ni de mezclas, y menos aun de entrar en un debate sobre lo que a unos les va bien, a otros mejor, y a otros magníficamente.  Habéis de ser vosotros en función de vuestro clima, disponibilidad de riego y abonado, experiencia y medios, los que decidáis el sustrato a utilizar, así que solo daré unas pautas que me parecen importantes y que os pueden ayudar a decidir la mejor mezcla para vuestras condiciones concretas.

Conviene ir mirando ya, los árboles que necesitan trasplante, si vamos a cambiarles de maceta, que es lo que queremos que hagan, los sustratos que necesitamos, drenajes, rejillas, alambre, macetas, etc. para ir haciendo acopio de material y que después no nos pille por sorpresa sin alguno de estos elementos.

Investigar, preguntar, consultar, analizar la información y tomar la decisión que más adaptada a vuestras condiciones os parezca. Cuanto más leáis sobre el tema, más dudas tendréis de cual es la mezcla de sustratos correctos. ¿Porque?. Pues sencillo y difícil de explicar a la vez. Tanto los libros de autores consagrados y por consagrar, como los artículos de revistas y post de foros etc. están escritos por gente de muy diversas zonas climáticas, “escuelas”, manías y accesibilidad a sustratos, así que cada cual adapta todas esas variables a sus condiciones particulares. En definitiva, que lo que le puede ir bien a un maestro japonés, puede ser fatal para un aficionado mediterráneo, y lo que le va ideal de la muerte a un peninsular del norte, le puede sentar como una patada en la espinilla a uno del sur.

La mejor época para trasplantar la mayor parte de los  árboles es cuando comience “su primavera”, es decir, cuando comiencen a hinchar las yemas. Ese es el momento idóneo para realizar el trasplante. Incluso antes es factible, hasta aconsejable.

¿Cómo saber si un árbol va a comenzar a brotar, antes de que comience a brotar?. Pues las raíces nos lo dirán. Lo normal cuando se va a trasplantar un árbol es que la maceta esté abarrotada de raíces, por lo que el cepellón es una masa compacta de raíces y tierra, con dificultades de drenaje y oxigenación y sin espacio para que las raíces sigan creciendo. Este es uno de los motivos que nos obligan a trasplantar. Si es posible extraer el cepellón de la maceta sin que este se desmorone, podremos ver las raíces y saber si han comenzado su actividad. Será fácilmente apreciable por un cambio del color en las puntas de las mismas, incluso un ligero crecimiento que facilita más reconocer ese comienzo de actividad. Si las raíces han comenzado a moverse, podemos trasplantar ese árbol. Para sacar el cepellón de la maceta, eliminar el alambre de anclaje del árbol que sobresale por el agujero de drenaje, golpear ligeramente la maceta por sus laterales y tirar del tronco hacia arriba sin torsionar el árbol. Si la maceta no tiene las paredes rectas sino curvadas, casi mejor que lo dejéis hasta que sea la parte aérea del árbol la que os indique el momento oportuno. Si las raíces no presentan síntomas de actividad, volvemos a meter el cepellón en la maceta, y a esperar.

Sobre los pasos a seguir en el trasplante, en la web disponéis de magníficos artículos y post que lo explican, así que escarbar un poquito y seguir los pasos.


¿Que mezcla usar?.

Muchos de vosotros os encontráis con un árbol que proviene de un centro comercial o de un vivero, con una tierra pésima. Como he dicho anteriormente, en ese tipo de tierra puede sobrevivir un árbol, y ¡vaya si lo hace!. Pues ha estado plantado en ella durante casi toda su vida y nos han vendido un arbolito pletórico de hojas y  ramas, pero que se ha ido estropeando poco a poco sin que terminemos de entenderlo. Esa tierra es “buena” y sobre todo barata para las condiciones de fabricación, transporte y mantenimiento de que disponen los viveristas, pero en nuestras casas, y con más ilusión que experiencia, se convierte en un cepo para las raíces, que las hace morir rápidamente, en parte por culpa de la tierra, y en otra buena parte por nuestro exceso de atenciones o desconocimiento. Pues esto es lo que vamos a intentar solucionar.

Vamos a enterarnos primero de las características de nuestro árbol. ¿Requiere un suelo ácido o básico?. ¿Necesita un suelo muy drenante o requiere humedad en las raíces?. ¿Queremos que engorde, que ramifique, o simplemente refinarlo o mantenerlo?. ¿Cómo vamos a abonar?. ¿Podemos regarlo según necesite?. ¿Vivimos en clima con muchas lluvias o muy seco?. Y una cuestión que podemos pasar por alto pero muy importante ¿esta sano y fuerte?. ¿Acongoja a que sí?. Pues ni es tan difícil, ni tan fácil como dar una mezcla ideal.

Para simplificar el tema, vamos a partir de una mezcla digamos “estándar” de arcillas, gravas y materia orgánica.

La arcilla nos va a proporcionar una serie de características al sustrato. Capacidad de retención de agua, granulometría mas o menos estable que permita el paso del agua y por consecuencia de aire,  y retención de nutrientes. También en función de la arcilla utilizada, tendremos un PH mayor  o menor. Ni gota de nutrientes, así que ojo.

La grava o volcánica o arena de río o aquello que decidáis utilizar, nos proporcionará estabilidad a la mezcla, es decir, la hace mas resistente a la degradación por erosión producida por los riegos etc. además de proporcionarnos algo importantísimo en cualquier mezcla, que es el drenaje. Ni gota de nutrientes, así que ojo.

Por último, la materia orgánica. Esta nos proporcionara retención de agua y nutrientes en valores muy pero que muy superiores a la arcilla, y respecto al drenaje, pues poco por no decir nada, además de una cantidad limitada de nutrientes añadida por el fabricante.

Bien ya tenemos los tres elementos básicos para el sustrato de nuestro árbol, ¿pero en que proporciones lo usamos?. Aquí nos toca darle al coco.

Como habréis leído en muchos sitios, no es aconsejable abonar hasta pasado un periodo prudencial desde el trasplante. Pues bien, eso significa que en un periodo en el que el árbol va a necesitar de una cantidad muy grande de alimento para brotar y regenerar su sistema radicular, nosotros vamos y con toda la alegría del mundo, le ponemos un sustrato que en su mayor parte no contiene ni una gotita de comidita para el árbol. Y además no vamos a poder proporcionársela durante varias semanas.  Pues aquí interviene la salud de nuestro árbol a la hora de decidirnos por como será el sustrato. Podemos hacer una mezcla teóricamente muy buena, pero que le siente fatal al árbol en ese periodo post trasplante si el árbol está débil. Hemos reducido el sistema radicular, así que es posible que debamos de reducir también la parte aérea (en Bonsái TODO es equilibrio, no lo olvidéis), y el árbol va a tener que realizar este primer esfuerzo de sus reservas, pues ni las raíces ni el sustrato van a ser capaces de mantener el equilibrio. Si el árbol está débil, puede que sea muy conveniente aumentar la cantidad de materia orgánica, o incluso añadir algún otro compuesto orgánico tipo humus para intentar suplir esas carencias. Pero atención, todo lo que pongamos de más lo estaremos sacrificando por otro lado en aspectos como el drenaje y oxigenación. (en Bonsái TODO es equilibrio, no lo olvidéis).

Con respecto al Ph del sustrato, pues combinaciones múltiples. Para no liarnos mucho seria mejor utilizar una mezcla lo más neutra posible, de forma que con ligeras aportaciones de un componente u otro podamos acercarnos a los valores ideales para cada especie. Además, utilizando una mezcla “neutra”, tendremos en teoría más controladas las variaciones de PH debidas al riego y abonado, y podremos corregirlo a medida que pase el tiempo añadiendo pequeña cantidades de productos específicos.

Requerimientos de humedad. Pues en función de que nuestro árbol necesite más o menos, deberemos de aumentar o reducir la proporción  de los tres elementos básicos anteriormente citados. Aquí ya influye mucho nuestra zona climática, posibilidades que tenemos de regar cuando el árbol lo necesite, etc. Si ponemos mucha arcilla y materia orgánica, tendremos una gran capacidad de retención de agua y menos drenaje, y si por el contrario aumentamos la cantidad de material drenante, nuestro sustrato retendrá menos agua, así que será necesario regar con mas frecuencia.

¿Que queremos que haga nuestro árbol?. Pues puede parecer una tontería, pero no lo es. Hasta ahora solo he escrito sobre los tres elementos básicos de un sustrato, pero he pasado por alto la granulometría del mismo. Cuando hablo de granulometría, me refiero al tamaño que tienen los distintos componentes. Volviendo a tomar como ejemplo el sustrato en el que vienen los árboles comerciales, o son masas pétreas de arcillas o aglomeraciones de materia orgánica. Después de todo lo leído hasta aquí, ese sustrato de drenante, nada de nada, oxigenación nula, y dificultad para el riego, toda. Vamos, un dechado de “virtudes”. Cuanto mayor sea el tamaño de grano que utilicemos, mas espacio libre quedará entre ellos, con lo que aumentamos el espacio disponible para el crecimiento de las raíces, aumentamos la cantidad de aire que puede contener el sustrato, y favorecemos el drenaje. Respecto a la forma del grano, lo voy a dejar, pues seria liarnos mas, vamos a ir poco a poco.

Queremos que nuestro árbol engorde. Pues vamos a necesitar un contenedor más grande que el actual (sin pasarnos) y una granulometría muy gruesa en todos los componentes del sustrato que utilicemos. Cuanto más grande el grano, mas circulación de aire, pero también mas necesidad de riego. Y claro, como queremos que engorde, también necesitamos que el sustrato retenga más nutrientes así que hemos de obrar en consecuencia, aportando mas elementos capaces de retener agua y nutrientes. No aconsejo pasarnos con el tamaño del contenedor, pues si lo ponemos demasiado grande las raíces se “distraen” llenándolo, y hasta pasado un tiempo no se ve un equilibrio entre el crecimiento de las raíces y el aéreo. Mas vale trasplantar con más frecuencia, ganaremos tiempo y espacio.

Queremos ramificar. Pues aquí necesitamos un tamaño de grano intermedio. Se supone que hemos conseguido el tamaño de tronco deseado, y gracias al trasplante un correcto nebari y un considerable cepellón de raíces finas. No interesan crecimientos vigorosos, sino uno controlado. En buena parte esto lo conseguiremos reduciendo el tamaño del contenedor y de la granulometría, sin olvidarnos de otras técnicas que ahora no vienen al caso. Al reducir el tamaño del grano, reducimos a su vez el espacio libre entre granos, así que aquí debemos  aumentar la cantidad de materia drenante, pues el sustrato ahora retendrá mas agua y menos aire.

Tenemos el árbol “casi” terminado, nos interesa mantener y conseguir una ramificación lo más fina y compacta posible. Pues aquí reduciremos mas todavía el tamaño del grano, y también deberíamos de disminuir la cantidad de elementos capaces de retener agua y nutrientes.

Después de todo este peñazo, supongo que muchos pensaran que hay mucha palabra y poca sustancia, pues en ningún sitio pone que es lo mejor para su caso concreto. Ni lo vas a encontrar por mucho que busques. Tendrás que informarte y probar hasta encontrar lo que mejor va en tu caso, y pedir consejo a quien más similitud con tu situación tenga, y tomar la decisión que más te convenga.

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Empezamos el 2010 con la versión de PortalBonsai en cuya elaboración quizá hayan aportado más nuestros usuarios: ajustes en los menús, ajustes en el sistema de logado, ajustes en la estructura de los foros, etc.
Por el momento mantendremos este aspecto una temporada, aunque como siempre seguimos preparando novedades...
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