Webs Personales Globered
Consigue tu propia página web
Portal Bonsai
0 0 0

Timbó - Chivato - Jacarandá - Tipa - Etc -

Por: P a n c h o | Publicado: 28/02/2008 20:43 | | | #Cont:406

<font size=1><b>[Modificado el 28/01/2009 a las 22:10]</b></font>

Bueno, soy de Corrientes y me gustaría empezar un tema nuevo relacionado a estos arboles,generalmente de norte de nuestro pais, ESO CREO!! el motivo de estos arboles es por su similar apariencia.

No soy un experto en arboles, ni estudio nada relacionado a la forestacion, solo que me encantan estas especies, sus hojas, formas y troncos, y me gusto la idea de poder compartir con cualquier tipo de gente,de cuqalquier parte del mundo y que pueda aportar informacion, comentarios, novedades, criticas, discusiones,etc.

Dejo algunas fotos y el que quiera esta invitado a opinar...

Pancho
Página [1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 ... 40 41 ]
P a n c h o
P a n c h o
Voy a empezar por el Timbó, a sta foto la saque de una pagina... Muy linda. En 1904 la planto un sacerdote..
P a n c h o
P a n c h o
Vamos con el Chivato
Este árbol es originario de Madagascar, su nombre científico es Delonix Regia. (Del griego "delos" = notable; "onus" = uña, por la forma de sus pétalos) y "Regia" (de la palabra latina que significa real por la magnificencia de su aspecto cuando florece).
Es una leguminosa que se cultiva como especie ornamental en todo el mundo, entre los trópicos especialmente.

La palabra chivato es de origen portugués y viene a ser un sinónimo de nuestra palabra "alcahuete" . Familiarmente se le da este nombre a las cosas de color rojo brillante o que es imposible que pasen desapercibidas.

Los británicos cuando lo vieron en Madagascar le denominaron "flamboyant"

P a n c h o
P a n c h o
Ahora es el turno del Jacaranda

El jacarandá es un árbol nativo del norte de Argentina. Sin embargo, ha sido introducido en todas las zonas tropicales y subtropicales del continente americano.

El árbol como tal es más bien pequeño - mediano, y solamente individuos ya muy viejos superan los 15 metros de altura total.

Los árboles que se han plantado muy juntos o cerca de los edificios u otros árboles grandes, desarrollan una copa estirada formada por ramas muy largas y delgadas con poco follaje.

El tronco en algunos árboles es recto y en otros árboles es torcido e irregular. La corteza no es ni lisa ni áspera, de color gris claro y con ocasionales grietas verticales o reventaduras que en algunas partes del tronco pueden ser muy abundantes y en otras no. El árbol es muy susceptible a las podas o heridas que se le hacen al tronco, y la cicatrización aunque es efectiva, se caracteriza por la formación de grandes abultamientos y deformaciones alrededor de la herida.

La especie tiene la notable capacidad de producir bajo ciertas circunstancias, nuevos troncos desde la base, los cuales se desarrollan verticales, rectos y de varios metros de largo.

Las hojas del jacarandá son más que notables, primero por ser opuestas y compuestas bipinadas, con un parecido a las frondas de los helechos.

Las flores del jacarandá son típicas de la familia botánica Bignoniaceae. Son flores conformadas por 5 pétalos largos fusionados entre sí para formar una corola en forma de embudo o trompeta.

Las flores del jacarandá son de color lila, que algunas personas (dicen que son azules o celestes)

Las flores nacen juntas en grandes y largas inflorescencias o ramos ubicados en los extremos de las largas ramas, y en medio del follaje verde del árbol.

Los árboles que crecen en espacios abiertos y a plena exposición solar, forman copas densas en forma de media esfera o cúpula, que se cubren casi totalmente con los grandes ramos de flores.

Las flores del jacarandá son notablemente fragantes, y su fuerte aroma jazminado se puede sentir a varios metros de distancia. Las flores conservan su aroma mucho tiempo aún después de marchitas.

Los frutos del jacarandá son unas cápsulas secas, duras y leñosas, de forma circular, que cuando maduran se abren en dos valvas como ostras o almejas, para dejar salir unas 50 a 80 semillas.

Las semillas del jacarandá son muy pequeñas y planas, como escamas y en forma de corazón, bordeadas por una fina membrana transparente que cumple la función de un ala o paracaídas que permite a las semillas desplazarse enormes distancias con la ayuda del viento.

La madera del jacarandá es muy suave y liviana, de color blanco recién cortada pero se vuelve de color crema conforme pasa el tiempo. Esta madera posee excelentes propiedades para ser utilizada como un material para hacer esculturas, tallas, grabados, moldes, etc.
P a n c h o
P a n c h o
La Leyenda del Jacarandá..
En la provincia argentina de Corrientes nació esta leyenda en torno al jacarandá, árbol de bellas flores...

Cuando los españoles comenzaron a poblar Corrientes, trayendo consigo a sus familias, vino a habitar este suelo un caballero que traía consigo a su hija. Una bella jovencita de escasos dieciséis años, de tez blanca, ojos azul oscuro y negra cabellera. Se instalaron en una zona no muy retirada de la ciudad de las Siete Corrientes, en una reducción donde los jesuitas cumplían su misión evangelizadora y civilizadora, enseñando no sólo el amor a Cristo sino también a cultivar la tierra a los guaraníes.
Entre los jóvenes de esa reducción se distinguía Mbareté, un mocetón
veinteañero alto y fornido, que trabajaba la tierra con tesón, como queriendo arrancar de sus entrañas toda su riqueza y sus secretos.
Una tarde en que Pilar -la joven española- salió a caminar en compañía de una doncella que la servía, vio a Mbareté y fue verlo y prendarse de su apostura. El indio también la observó con disimulo al principio, con desenfado después, y admiró su blanca piel, su negro cabello y el color de sus ojos.
El encuentro fue fugaz. Tan sólo intercambiaron una mirada. Pero Mbareté la siguió con la vista hasta que la joven desapareció entre unos arbustos. El indio buscó la forma de que el jesuita le asignara tareas cerca de las casas y, en silencio, hurgaba por cuanta abertura había, para poder ubicar a la joven.
Pilar, entre tanto, no podía borrar de su retina la imagen del joven aborigen. No podía olvidar lo hermoso que le pareció con su torso desnudo, cubierto de gotas de sudor que le parecían chispas del sol que se le pegaban al cuerpo, al estar realizando su rudo trabajo.
No pasó mucho tiempo y un día Pilar y Mbareté se encontraron. Esta vez las miradas fueron largas y profundas. Tan profundas que -sin palabras- se adentraron en el espíritu de ambos, mutuamente.
Mbareté pidió ál sacerdote que los instruía que le enseñara el castellano. Y aprendió rápido todas aquellas palabras que le sirvieran para expresarle a
Pilar que la amaba desde el primer día en que se conocieron. Y buscó la forma de encontrarla a solas y poder hablarle. Y esa oportunidad la tuvo el día en que halló a la joven rodeada de indiecitos a quienes les enseñaba el catecismo. El joven se acercó al grupo y sin musitar palabra permaneció observándola hasta que los niños se fueron.
Entonces, Mbareté caminó junto a ella y, ante su asombro, le habló en español -balbuceante, al principio- para confesarle su amor. Pilar se ruborizó, se sintió confundida, quiso ocultar sus sentimientos, pero sus hermosos ojos azules y su cálida sonrisa la traicionaron y el joven pudo comprobar que era correspondido.
Los encuentros se repitieron. Mbareté le propuso huir juntos, lejos, donde su padre no pudiera encontrarlos. Le habló de construir una choza, junto al río, para ella y allí unir sus vidas. Pilar aceptó y, cuando la choza estuvo concluida, amparándose en las sombras de una noche en que Yasy les brindó su complicidad, escapó con su amado.
A la mañana siguiente, el caballero español buscó infructuosamente a su hija, hizo averiguaciones y alguien de la reducción le comentó que la habían visto frecuentemente en compañía de Mbareté y que éste también había
desaparecido.
Furioso, el padre convenció a varios compañeros para que lo ayudaran a
encontrar a la pareja y, fuertemente armados, comenzaron la búsqueda. Pasaron varios días hasta que descubrieron la choza junto al río. Sigilosamente, tomaron posiciones para observar a sus moradores. Así vieron llegar a Mbareté en su canoa, con el producto de su pesca, y vieron también salir a Pilar a recibirlo.
El padre de la joven no resistió la visión de la tierna escena de los amantes abrazados y salió de su escondite gritando el nombre de su hija y apuntando con su arma al indio. La joven vio el fuego del odio en los ojos de su padre y comprendió lo que cruzaba por su mente. Trató de evitarlo; de explicarle su actitud, pero el español siguió avanzando con el dedo en el disparador. Pilar se interpuso entre los dos hombres en el preciso instante en que la carga fue lanzada y cayó con el pecho teñido de rojo, fulminada por su propio padre. Al ver esto, Mba-reté quedó atónito, tieso, sin atinar a defenderse. Fue entonces cuando otro disparo le dio en plena frente y el joven se desplomó sobre el cuerpo de su amada.
El padre, dolorido e indignado, no se acercó siquiera a los cuerpos yacentes e instó a sus compañeros a volver a la reducción. Esa noche, la imagen de su hija no pudo apartarse de su mente, y con las primeras luces del alba, inició el camino hacia el lugar donde tan tristemente terminara ese amor tan grande que motivó que los jóvenes se olvidaran de sus
diferencias de raza.
Cuando llegó a la choza, el español no halló restos de la tragedia y en el
lugar donde la tarde anterior yaciera la pareja -sin que existiera ningún
rastro de la sangre allí derramada- se erguía un hermoso árbol de tronco
fuerte, cubierto de flores azul oscuro que se mecían suavemente con la
brisa.
El hombre tardó en comprender que Dios había sentido misericordia de los enamorados y había convertido a Mbareté en ese árbol, y que los ojos de su hija lo miraban desde todas y cada una de las azules flores del jacarandá.
P a n c h o
P a n c h o
Ahora pongo fotos de mis arbolitos, por cierto,muy jovenes...
Este es un Jacarandá...
P a n c h o
P a n c h o
Ahora un chivato de 4 meses...
Tersio
Tersio
Pancho apoyo tu iniciativa, te cuento que de los tres principalmente estoy tratando de sacar adelante dos Timpo u Paraca u oreja de negro como tambien se lo denomina aquí. En los años 80 sembre semillas que recolecte en el parque Independencia de la ciudad de San Miguel de Tucuman, salieron muy bien los plantines pero luego deje de lado su formacion por no creer en su conveniencia para bonsai, en mis primeras epocas cultivava arboles y no todos para este fin. Hace unos 2 años en una muestra de fin de año de una asociacion local determine que el mejor arbol de toda la muestra era un Timbo de una mujer que no conocia. En ese momento recorde mis pacará que aun estaban en casa de mi madre, los traje y reacondicione minimamente para realizar este año algo con ellos, imaginate crecidos de cualquier manera llenos de enredaderas etc. etc. si bien no son la panacea imagino poder mejorarlos y tener algo medianamente presentable luego de un tiempo. jacaranda tengo uno pequeño que no dice mucho y chivato u flamboyan nunca tuve. En realidad incorpore el tema autoctonas hace pocos años, cuando volvi a ocuparme mas seriamente en esta aficion apacionante.
Saludos y Gracias
P a n c h o
P a n c h o
Bueno, en realidad no solo estos tres arboles van a ser parte de este post, existen muchos arboles con estas caracteristicas y que poseen distintos nombres.
Este por ejemplo es un Osteomeles, no tengo idea si es de la flia. de los que expongo, pero es parecido... Con esto me despido por hoy y los espero para cruzar opiniones....
Pancho!!!!
P a n c h o
P a n c h o
Sus hojas...
P a n c h o
P a n c h o

<font size=1><b>[Modificado el 29/02/2008 a las 02:17]</b></font>

Gracias Tersio, en realidad mi me gusta llamarlo como los expongo, no digo que este sea el nombre,simplemente por que en mi zona los llaman asi y ya me acostumbre, los Indios guaranies lo llamaban de otra forma al timbo....
Me gustaria ver un par de fotos de tus arboles,sean jovenes o viejos..
Te dejo un abrazo y nos vemos!!!!
Pancho
Página [1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 ... 40 41 ]
Comenta