Nombre Común: Nombre científico: |
General:
De
la familia de las Aceraceae, lleva siendo cultivada desde hace siglos y
en la actualidad hay más de doscientas variedades distintas.
Se
trata de un árbol nativo del Japón, China y Corea, caducifolio y de
porte muy bajo o casi arbustivo no llegando a superar los siete u ocho
metros de altura. Su corteza es generalmente lisa, aunque existen
variedades de corteza rugosa, de color pardo y estriado en la edad
adulta, verdosa en ejemplares jóvenes. Sus hojas presentan entre cinco
y nueve lóbulos profundos y aserrados. Destaca especialmente por el
colorido de su follaje que varía espectacularmente de estación en
estación mostrando vivos tonos granates, rojizos, verdes, anaranjados o
incluso amarillos dependiendo de la variedad de arce.
Condiciones de cultivo:
Situación:
Siempre en exteriores pero tomando algunas precauciones. Si bien es
cierto que cuanto más sol reciba más espectacular será su colorido a lo
largo de las estaciones, sobretodo en primavera y otoño, además de que
el tamaño de sus hojas será menor, no es menos cierto que conviene
protegerlo de los rigores más fuertes del verano situándolo en
semisombra para evitar quemaduras en las hojas. También resulta
necesario mantenerse vigilante respecto a vientos excesivamente secos.
En invierno soporta bien el frío, aunque se deben vigilar las heladas fuertes.
Riego:
Abundante durante la estación de crecimiento y más escaso en invierno.
Gusta de ambientes húmedos por lo que vaporizar con agua puede ser una
buena idea en las épocas más calurosas para evitar daños en las hojas.
Abonado:
Abonado en los periodos activos; primavera y otoño. Con mayor
intensidad en otoño. Esperar unas semanas tras la brotación y nunca en
las épocas más calurosas.
Trasplante: Siempre en
primavera, cada uno o dos años los ejemplares jóvenes. Después la
frecuencia puede ser menor. Todo dependerá del espacio disponible para
las raíces, es decir del tamaño de la maceta. El sustrato puede ser la
mezcla normal, por ejemplo akadama mas volcánica.
Poda:
Responde bastante bien a la poda cicatrizando sin demasiados problemas.
El pinzado debe hacerse durante la estación de crecimiento dejando un
par de hojas por brote en caso de ejemplares más formados, y alguna más
para árboles jóvenes en formación. En cualquier caso se debe tener en
cuenta que los entrenudos se alargan bastante en esta especie, incluso
tras el pinzado, por lo que conviene no descuidarlo. Así mismo un
correcto pinzado contribuirá a reducir el tamaño algo grande de las
hojas de estos arces.
En verano puede realizarse el defoliado
total o parcial sin demasiados problemas, siempre que no se lleve a
cabo demasiado tarde dentro de la estación.
Propagación:
A partir de semillas sembradas en primavera tras un periodo de
estratificación. Por esquejes también resulta sencillo su reproducción,
sobretodo tomando el esqueje en primavera, justo antes de la brotación.
Plagas y enfermedades: Las plagas más corrientes son pulgones, cochinillas, orugas y araña roja, además de oídio y chancros.
Para datos mas concretos consultar el artículo sobre plagas de las sección de Técnicas y Cuidados de Portalbonsai.
Estilos más adecuados:
Se
adapta bien a la práctica totalidad de los estilos. Dado el tamaño de
las hojas es recomendable formar ejemplares de tamaños medios o grandes.
Comentarios:
Se
trata tal vez, junto con el pino, en la segunda especie emblemática
dentro del bonsái. Cultivado desde hace siglos en cualquier estilo
posible y con cualquiera de sus múltiples variedades, destaca en todo
momento por el espectáculo de color que ofrece a lo largo de las
estaciones.
Su corteza es muy delicada y quedan marcas
fácilmente si se alambra de forma descuidada, pero afortunadamente las
marcas, excepto aquellas más exageradas, tienden a desaparecer conforme
la corteza pierde su color verdoso para adquirir la tonalidad grisácea
de los ejemplares adultos.
Quizá uno de los problemas más
comunes que presenta es lo delicado de su follaje que acusa enseguida
la pérdida de agua chamuscando las puntas de sus hojas. El aficionado
deberá buscar un equilibrio entre el máximo sol posible para obtener un
colorido espectacular, y la adecuada protección para evitar
desecaciones.