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Controlar la iluminación

El control de la iluminación puede mejorar enormemente la foto

Por: Webmaster | Publicado: 16/02/2009 22:45 | |
El control de la iluminación puede mejorar enormemente la foto, se trata de “dibujar” lo que queramos usando distintas fuentes de luz, reflectores, difusores, flash, etc.

En primera instancia debemos colocar el sujeto (bonsai) y un fondo. Idealmente el fondo debería permitir que el bonsai se apreciase en su totalidad y no desviar la atención de éste. Es recomendable usar fondos lisos y/o monocromáticos, y si podemos, intentar que quede desenfocado.

El bonsai, a su vez, no debería situarse muy cerca del fondo por dos motivos: para evitar proyectar sombras que podrían confundirse con el árbol en sí, y para asegurarnos que podemos desenfocar el fondo mientras mantenemos en foco todo el bonsai.

A continuación vamos a ver una pequeña referencia sobre aspectos concretos de la iluminación.

Fuentes de luz:

Si es luz natural solo hay una: el sol, pero puede usarse en el exterior, a través de una ventana, etc. Con lo que conseguimos efectos muy distintos.

Como fuentes de luz artificial tenemos los focos, las bombillas, etc. Una buena opción es usar un proyector de diapositivas pues genera una luz bastante fuerte y blanca.

Dirección de la luz:

La dirección de la luz afecta en donde se forman las sombras y los puntos iluminados. Se puede crear más de una dirección usando varios focos o con reflectores. Para este tipo de fotografía deberíamos intentar que las luces no fuesen muy duras y minimizar las áreas de sombra, aunque esto último lo controlaremos mejor después.

Se pueden conseguir imágenes bastante impactantes situando la fuente de luz detrás del bonsai, pero debemos tener en cuenta que estas fotos a contraluz pueden ser técnicamente difíciles pues aparecerán sombras en la parte delantera. Si queremos que se aprecie detalle, podemos usar un poco de flash de relleno en esos casos.

Para suavizar la luz se puede colocar delante de ésta algún tipo de difusor: telas translúcidas, plásticos... lo que penséis que os pueda servir. Estos difusores también nos pueden servir para cambiar el color de la iluminación.

Otra forma de suavizar la luz no enfocarla directamente sino hacerla rebotar en un reflector (paraguas, plancha de porexpan…)

Eliminación de sombras:

Lo más sencillo es usar reflectores, por ejemplo: ponemos una fuente de luz a la derecha del bonsai, lo que nos genera sombras a su izquierda. Si ponemos una plancha de porexpan a la izquierda, parte de la luz rebotará y iluminará el bonsai en la zona de sombra. Esta luz rebotada tiene menos intensidad que la directa y resulta menos dura, con lo que se puede conseguir la reducción de las sombras sin introducir efectos de doble iluminación.

Otra forma de reducir sombras es usar flash de relleno, muchas veces llamado “de sincronización lenta” en los manuales de las cámaras. Manualmente lo que se hace es seleccionar la apertura de diafragma que se necesita para el flash y realizar la medición de luz para determinar la velocidad de obturación. Con eso conseguimos compensar la luz ambiente con la que proviene del flash, disparamos con éste activado y ya está.

El flash de relleno se simplificó mucho con la aparición (hace ya tiempo) de los flashes TTL (Through The Lens), en estos casos la cámara para el flash cuando considera que ya tiene suficiente luz, con lo que nos ahorramos un paso. Con éste tipo de cámaras simplemente medimos la luz, y disparamos.

Medición de la luz:

Si la cámara es totalmente automática, no vais a poder controlarla, pero en otro caso deberíais tener en cuenta este apartado.

En primer lugar, las cámaras miden la luz reflejada en los objetos. Muchas veces disponemos de diferentes métodos de medición: con preponderancia central, medición parcial o puntual y medición matricial.

Las cámaras automáticas generalmente usan medición matricial. En este tipo, la imagen se divide en distintas zonas y la cámara compara la escena con una serie de perfiles de imágenes típicas. El resultado es sorprendentemente bueno, y más si tenemos en cuenta que se trata de una medición automática. Los únicos problemas que he tenido con mediciones de este tipo es para sujetos claros sobre un fondo oscuro. De todas formas, lo malo es que no sabemos qué va a hacer la cámara.

La medición con preponderancia central es la clásica para cámaras antiguas y condensa la mayor parte de la medida en un círculo central de aproximadamente el 40% de la imagen. Resulta bastante buena para este tipo de fotografía y además, con un poco de experiencia, podemos saber lo que va a medir la cámara e introducir las correcciones que consideremos oportunas.

En cuanto a la medición puntual es muy útil para comprobar las diferentes luminosidades de la imagen y determinar cuáles van a quedar subexpuestas o quemadas.

Corrección de la medida:

En algunas situaciones podemos querer alterar la medida de luz que ha hecho la cámara. Esto no es posible con todas las cámaras, pero resulta muy conveniente. Por ejemplo, si subexponemos un poco (1/3 o 1/2 de diafragma), podemos obtener colores más saturados que con la medida directa.

Para corregir la exposición debemos tener en cuenta como mide la luz la cámara: lo primero es que, salvo en algunos casos, la medición de luz es en blanco y negro. Lo usual es que la esté ajustada para generar lo que se llama el “gris medio”, un gris del 18%. ¿Qué significa esto? Pues que cada vez que hacemos una medición, la cámara intenta ajustar los parámetros de velocidad y apertura para dar el gris medio. Como resultado, si hacemos una foto a una escena completamente blanca, aparecerá gris en la foto final. Lo mismo ocurre para sujetos negros.

En casos extremos de este tipo se debe sobreexponer o subexponer la foto para que tenga la gama tonal adecuada, la real, vaya.

Aunque a primera vista no resulte intuitivo, un sujeto oscuro necesita que subexpongamos, pues de otra forma va a salir más claro de lo que en realidad es. Lo inverso pasa con sujetos claros, que necesitan una sobreexposición.

Por ejemplo, una escena típica de escena nevada a pleno sol de mediodía y sin nubes tiene unos blancos muy puros que la cámara intentará convertir en grises (no lo hace para tocar las narices, es que las han hecho así), y necesitaremos una sobreexposición bastante fuerte (unos 3 puntos de diafragma) para que la foto resulte correcta.

Las correcciones concretas las vais a ir aprendiendo con la experiencia, el conocimiento de la cámara y la película, y con muchas fotos “chusquillas”, como todo el mundo… no os preocupéis, nadie nace enseñado, pero no vais a tardar mucho en empezar a tener buenos resultados.

Fin y a disparar!!!! No os dejéis abrumar por el artículo, parece más difícil de lo que en realidad es, es bueno tener una base para empezar a probar pero lo mejor para aprender a fotografiar es hacer fotos, muchas fotos, intentar jugar con todo lo que os he comentado, probar diferentes encuadres, luces, materiales, etc. Y no dudéis introducir todos los cambios que se os ocurran. Sólo una condición: enviarnos las fotos y hagamos crecer esta web.