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Momotaro

Cuento japonés: Momotaro

Por: Webmaster | Publicado: 16/02/2009 21:59 | |
Había una vez una vieja y un viejo que vivían en las montañas. Cada día, el viejo iba a la montaña y recogía leña, mientras la mujer iba al río y lavaba la ropa. Un día, ella estaba precisamente lavando cuando un melocotón grande vino abajo flotando por el río hacia ella. Como era una fruta grande y de aspecto jugoso, ella pensó que a su esposo le gustaría comerlo; así que lo recogió y lo llevó a su hogar. Cuando el viejo volvió para el almuerzo y vio el bonito melocotón, se puso realmente contento. La vieja cortó el gran melocotón en medio con un cuchillo. Pero, ¡Qué sorpresa! Un lindo niñito estaba dentro del melocotón. Los dos viejos, que nunca habían tenido niños, estaban realmente agradecidos a los dioses que les habían enviado un pequeño en este fruto.

Ya que había nacido en un melocotón, ellos decidieron llamarlo Momotaro, que en japonés significa "muchacho melocotón". La anciana cocinó prontamente una comida para el chico, quien comió tanto como pudo; cuanto más comía, más crecía. Pronto llegó a ser un muchacho fuerte y alto.
No importa cuán alto o fuerte era, Momotaro era un muchacho perezoso. Día tras día, todo lo que hacía era dormir y comer. En la aldea, los otros muchachos iban a la montaña y recogían leña; mientras Momotaro era el único que no hacía nada. Esto preocupó a los dos viejos, que pidieron a los otros muchachos que trataran de hacer que Momotaro fuera al trabajo con ellos.
Los muchachos entonces lo invitaron," ¿Momotaro, quieres venir con nosotros? Vamos a recoger leña. "
Pero él contestó," No tengo una canasta, por lo tanto no puedo ir con vosotros. " y se volvió a dormir.
Al día siguiente, ellos lo invitaron nuevamente," ¿Momotaro, quieres venir con nosotros? Vamos a recoger leña. "
Y él les contestó," No tengo ningunas sandalias, así que no puedo ir con vosotros. " y se volvió a dormir. Al oír esto, la mujer vieja se enojó con Momotaro por ser tan perezoso, y al día siguiente él fue a recoger leña con los otros muchachos.
Mientras los muchachos trabajaban y cogían la leña, Momotaro tomó una siesta. Cuando el trabajo se terminó, los muchachos decidieron volver a la aldea. Entonces, Momotaro despertó y les dijo," Yo cogeré la leña y volveré con ustedes".
Ellos replicaron," Si empiezas a trabajar ahora, regresaremos demasiado tarde. "
Momotaro hizo oídos sordos a aquello y fue hacia un árbol muy grande. Agarrándolo por el medio de su tronco, lo arrancó de raíz. ¡Asombroso! Los muchachos no podían creer lo que veían sus ojos. Así, el alto y fuerte Momotaro llevó el gran árbol, mientras los otros muchachos llevaban manojos de leña a la aldea. El viejo y la vieja se asombraron cuando vieron a Momotaro llevar este árbol enorme como si fuera un mero fajo de leña.

El señor del condado oyó sobre esto y deseó conocer a Momotaro; así que al día siguiente Momotaro fue a verlo. El señor le dijo," los Ogros han amenazado y robado a mis campesinos durante mucho tiempo. Si eres tan fuerte como he oído, irás y los castigarás." Momotaro entonces aceptó ir a la Isla de los Ogros.

Para el viaje, los ancianos cocieron algunas galletitas de mijo y se las dieron a Momotaro. Anduvo mucho tiempo y, en su camino, encontró un perro.

" ¿Momotaro, dónde vas? " dijo el perro.
" A la Isla de los Ogros, para castigarlos. "
" ¿Y qué es eso que llevas? "
" Las mejores galletitas de mijo del Japón. "
" ¿Podrías darme una y que vaya contigo? " se ofreció el perro.
Momotaro le dió una galletita y ambos siguieron el camino juntos.

Pronto se encontraron con un mono.
" ¿Momotaro, dónde vais? "preguntó el mono.
" A la Isla de los Ogros, para castigarlos. "
" ¿Y qué es eso que llevas? "
" Las mejores galletitas de mijo del Japón. "
" ¿Podrías darme una y que vaya contigo? "dijo el mono. Momotaro entonces le dió una galletita y siguieron camino los tres.

Entonces se encontraron un faisán.
" A la Isla de los Ogros, para castigarlos. "
" ¿Y qué es eso que llevas? "
" Las mejores galletitas de mijo del Japón. "
" ¿Podrías darme una y que vaya contigo? " se ofreció el faisán. Así que Momotaro le dió una galletita al faisán también.

Momotaro, el perro, el mono y el faisán fueron juntos a la Isla de los Ogros en barco. Navegaban pero no podían ver la isla, así que el faisán remontó vuelo y, desde el cielo, pudo ver la isla y guiar el barco. Pronto arribaron a la Isla de los Ogros. Allí, en la isla, había un gran castillo con una puerta enorme. Estaba bien cerrada, pero el mono pudo colarse con facilidad y abrió la enorme puerta .
Momotaro entró y dijo a los ogros, quienes estaban de fiesta: " Mi nombre es Momotaro, y he venido para castigaros. "Los ogros se le rieron en la cara, pero el perro corrió hacia ellos y los mordió, lo cual dió tiempo a Momotaro de desenvainar su espada. Momotaro y sus compañeros, al haber comido las mejores galletitas de mijo del Japón, no conocían el miedo y eran fuertes.
Al final los ogros gritaban pidiendo perdón," Nunca seremos malos nuevamente, por favor perdona nuestras vidas. "

Los ogros, derrotados, dieron a Momotaro su tesoro. Él lo tomó y volvió con sus compañeros, quienes habían comido las mejores galletitas de mijo del Japón y le habían ayudado a derrotar a los ogros. La pareja de ancianos, quienes se habían preocupado mucho por Momotaro, los acogieron calurosamente.

Desde ese día Momotaro y los dos viejos vivieron felizmente juntos.