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El bonsai China

Orígenes del bonsai en china

Por: Webmaster | Publicado: 16/02/2009 17:42 | |
La primera mención del arte del bonsái en China, o por lo menos del embrión de lo que más tarde sería el bonsái, se remonta a la época de los Tsin, allá por el siglo III antes de Cristo, pero es difícil definir un origen exacto. El antiquísimo interés chino por la creación de jardines fue derivando con la sucesiva incorporación de rocas a éstos, hacia un interés por representar un paisaje en miniatura, y en ocasiones no tan en miniatura, pues algunas de estas colinas artificiales formadas por una acumulación de grandes rocas, tierra y vegetación, llegaban a tener decenas de metros.

Conforme pasaron los años la obstinación por reproducir paisajes continuó en auge aunque la tendencia era reducir cada vez más la escala, pasando del paisaje tamaño jardín hasta un paisaje tamaño contenedor durante la dinastía Tang, allá por los siglos VII a X de nuestra era. Y del cultivo de paisajes en contenedor, al cultivo de un árbol individual no había demasiada distancia: se conserva una pintura de la época en que se puede ver a lo que parece ser una sirvienta llevando un bonsái con las dos manos sobre la tumba de Zhand Huai, segundo emperador de los Tang Wu Zetian. E incluso importantes poetas empiezan a hacer referencia en sus obras a los paisajes en miniatura.
Cuenta una antigua leyenda que existió una vez un poderoso mago chino llamado Fei Jiang-Feng capaz de encerrar en una urna casas, montañas e incluso bosques enteros. Teniendo en cuenta que en buena parte de las ocasiones estas leyendas suelen tener un cierto fondo de verdad, pude que en realidad haga referencia a uno de los pioneros en el arte del cultivo de árboles en miniatura. Por otro lado es completamente comprensible que fuera considerado como algo mágico, pues hasta hace relativamente poco tiempo las técnicas de cultivo eran poco menos que secretas, de hecho en lugares tan supuestamente civilizados e ilustrados como el París del siglo XIX, lugar en que hicieron aparición los primeros bonsáis llegados a Europa, éstos fueron considerados inicialmente maravillas, fruto sin duda de arcanas artes mágicas procedentes del lejano oriente.

Con el transcurso del tiempo, la práctica del cultivo de paisajes en contenedor fue extendiéndose cada vez más y la prueba de ello es que cada vez van apareciendo referencias más numerosas en la literatura. De cualquier forma se trataba de un arte eminentemente destinado a la nobleza, o por lo menos a las capas altas de la sociedad. Resulta algo evidente, pues ningún campesino podría permitirse el lujo de un enorme jardín con paisaje, ni dispondría del tiempo necesario para su cuidado aunque se tratara de un paisaje en maceta.

Al mismo tiempo que la práctica de cultivar paisajes en maceta ganaba adeptos, lo mismo sucedía con el cultivo de árboles individuales. Pinturas que datan de la dinastía Sung, (960-1280 de nuestra era) muestran cada vez con mayor frecuencia imágenes de plantas cultivadas en macetas profusamente decoradas. Las especies más comunes eran pinos, cipreses, bambúes, orquídeas o crisantemos. Durante esta época las plantas cultivadas en maceta recibían el nombre de “pun-wan”, pero en otros momentos de la historia fueron referidas como “pen-sai” o “pun-sai” e incluso en el periodo comprendido entre la dinastía Ming (1368-1644) e inicios de la Ching (1644-1911), el nombre usado para describir las plantas cultivadas en maceta con paisaje fue “pun-ching”, así que como se puede apreciar la denominación de estas pequeñas plantas ha sufrido gran cantidad de cambios con el paso del tiempo. Durante este periodo China vivió una época de relativa paz y prosperidad por lo que el interés por los paisajes en miniatura se extendió entre las diversas capas sociales, apareciendo como un hobby popular en diversos tratados de botánica (en una obra del 1688 aparece referido como “pen-tsuai” que resulta el equivalente chino de la palabra japonesa bonsái, un término que pasó a ser usado como un verbo, con el significado de “plantar en una maceta”).

De este renovado y creciente interés surgieron multitud de estilos dependiendo de la zona geográfica, con nombres tan curiosos como: “Estilo pagoda”, “Estilo Lombriz”, “Estilo Dragón Danzante”, etc., nombres que, dejando a un lado lo sorprendentes que resultan, denotan el alto grado de artificialidad de las formas que exhibían los árboles a los que hacían referencia. Incluso hacia el final de la dinastía Ching se encontraba en boga la tendencia de conseguir formas que recordaran determinados ideogramas de la escritura china con un significado especial. El árbol debía sugerir un pensamiento.

Estos estilos inusuales poco a poco fueron desapareciendo, pero aun así la escuela china de bonsái tiene tendencia a crear composiciones con un aspecto más artificial que la japonesa, con un mayor hincapié en el paisaje frente al árbol individual.