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La antigüedad: Babilonia

Babilonia y sus jardines colgantes

Por: Webmaster | Publicado: 16/02/2009 17:21 | |
Mesopotamia es considerada como la cuna de las civilizaciones, algo que quizá pudiera ser discutido, pero lo que nadie puede poner en duda son los tremendos avances en agricultura, entre otras muchas cosas, que nos legaron aquellos pueblos. Por ejemplo desarrollaron todo un sistema de irrigación por surco e inundación que todavía se encuentra perfectamente vigente en la actualidad, miles de años más tarde. La civilización mesopotámica con sus imponentes zigurats, o pirámides escalonadas, desarrollaría la idea de los pensiles; auténticos jardines colgantes destinados a dar una idea de auténtica montaña. Este esfuerzo pudo alcanzar su máximo esplendor con los famosos jardines colgantes de Babilonia, de los que desgraciadamente no ha quedado ningún rastro.

Los jardines colgantes de Babilonia, la antigua Babel bíblica, situada a orillas del Eúfrates fueron considerados una de las siete maravillas del mundo antiguo. La historia de la ciudad se remonta miles de años en el tiempo, pero el periodo que nos ocupa se encuentra en los alrededores del año 600 antes de Cristo, tiempo después de que tras ser destruida casi completamente por los Asirios y éstos finalmente derrotados, fuera esplendorosamente reconstruida. Gobierna el rey Nabucodonosor II, el más famoso de todos los que llevaron su mismo nombre. Además de un gran guerrero y conquistador, este rey también es un magnífico arquitecto que ha creado una ciudad rebosante de monumentales construcciones. Solo puede encontrarse un problema; es una ciudad casi completamente plana, sin elevaciones destacables. Cuenta la historia que esto era algo que entristecía a Amitys, la esposa del rey, una princesa meda criada entre colinas de exuberante vegetación. Nabucodonosor no puede soportar ver así a su esposa y ordena traer enormes bloques de piedra, pues los ladrillos utilizados habitualmente no resistirían la humedad de la gigantesca construcción que tenía en mente: los jardines colgantes. Los jardines se realizan en piedra sobre bóveda y consisten en terrazas superpuestas a 15 metros de altura una de la otra, alcanzando una altura máxima de 90 metros. En cada terraza se deposita la tierra adecuada para plantar árboles, arbustos, flores, etc. Y finalmente se construye una máquina semejante a una noria para llevar agua hasta la terraza superior desde la que se riega todo el conjunto. En poco tiempo la vegetación resulta visible sobre la doble muralla de la ciudad: Nabucodonosor ha conseguido crear un monte de exuberante vegetación para su esposa.

En el año 539 antes de Cristo, los persas conquistan la cuidad, lo que marca el inicio de su decadencia hasta el punto en que cuando Alejandro Magno la visita algo más de un siglo más tarde ésta ya tiene partes completamente en ruinas. La nueva conquista e incendio por parte de los partos de Evemero allá por el 126 antes de Cristo sellan su final.

Esta es una de las leyendas que rodean la existencia de los famosos jardines colgantes. Personalmente la encuentro bastante atractiva, pero si no hay más remedio también podemos buscar una explicación algo más prosaica: ya desde los tiempos de Hammuarabi el espacio comprendido entre la muralla interna y externa de la ciudad se encontraba permanentemente irrigado por toda una serie de grandes canales que, además añadir valor defensivo al sistema de murallas, distribuían agua por toda la ciudad, incluidos los famosos jardines. Que bien pudieran formar parte igualmente del sistema defensivo aportando reservas de alimentos en caso de asedio; en este caso no se trataría de jardines ornamentales sino de trigales, huertos y viñas. Todo un alarde tecnológico si tenemos en cuenta la época de la que hablamos.

Escojamos la explicación que escojamos sobre los jardines colgantes, lo que resulta innegable son los avances en agricultura, jardinería y sistemas de irrigación que supusieron. Y la influencia que tuvieron éstos en las generaciones venideras.