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Me han regalado un bonsai...

Y no tengo ni idea de que hacer a continuación.

Por: Webmaster | Publicado: 16/02/2009 17:08 | |
Si ha habido suertecilla a uno, además del árbol, le habrán dado un papelito con la especie, la edad del árbol y la frecuencia de riego. Si no la ha habido, en esos momentos el futuro aficionado se encuentra contemplando una pequeña maceta con un arbolito desconocido, y preguntándose si quedaría bien o no encima del estante de la sala. Llegados a este punto, no queda más remedio que afirmar que NO. No quedaría bien encima del estante de la sala; de hecho esa podría ser una de las formas más rápidas de matar la planta.

Un bonsái no deja de ser un árbol, pequeño, pero un árbol a fin de cuentas, y como es lógico, los árboles no fueron pensados para vivir encima del televisor de casa sino a pleno sol. Este es quizá el punto más importante que debe tener en cuenta el principiante, y normalmente su primer y más grave error: el bonsái siempre ha de estar en el exterior, allí donde reciba la mayor cantidad de luz posible. Incluso en invierno deben permanecer en el exterior mientras transcurre su periodo de reposo. En la mayor parte de los casos los arbolitos son capaces de apañárselas perfectamente todo el año a la intemperie pese al frío o el viento. Por ejemplo, en Japón los bonsáis a menudo se dejan en el exterior durante los tifones, en todo caso, como concesión a la fuerza del viento, se asegura la maceta a un soporte para que no salga volando.
 
Puede que no resulte evidente, pero el ambiente en el interior de una casa suele ser demasiado oscuro, cálido y seco como para que un bonsái se desarrolle correctamente.

Tras considerar la futura colocación del bonsái, lo siguiente que suele pasar a valorar el nuevo propietario es su edad. De hecho la pregunta de ¿cuántos años tiene ese árbol? es otra de las más frecuentes. Y en realidad es de las que menos importancia tiene, si acaso se podría preguntar cuántos años lleva cultivado como bonsái.
Una planta se renueva cada año: nuevas hojas, nuevos brotes, nuevo anillo en la madera,... los tejidos de años anteriores se desprenden o se convierten en madera muerta, así que hasta cierto punto se podría afirmar que cada año la planta vuelve a tener “sólo un año”. Pero solo hasta cierto punto, puesto que con el paso del tiempo la planta madura y sus tendencias de crecimiento y brotación varían.

En general, el cultivador de bonsái trata de conseguir un árbol armonioso, estéticamente agraciado y que transmita una sensación de madurez que la planta no tendría en tan pocos años.

No es tan importante la edad que tenga un bonsái como la edad que aparenta tener.

Otro punto vital, y que suele dejarse muy a menudo de lado, es averiguar lo antes posible la especie de la que se trata, ya que de ello dependerán los cuidados que necesitará la planta. No va a necesitar la misma cantidad de agua un olivo que un arce, por poner un ejemplo extremo.

Y esto lleva al tema del riego. ¿Cuándo se debe regar el nuevo bonsái? Si uno lo ha comprado en unos grandes almacenes, es posible que el empleado, con más buena fe que otra cosa, haya comentado que basta con pulverizar las hojas una vez al día. Falso. El árbol necesitará agua en sus raíces y es por allí por donde debe tomarla, pulverizar las hojas de vez en cuando está bien como método de limpieza de polvo y contaminación, pero no se le debe confiar el riego normal, pues no aporta la suficiente cantidad de agua a la planta.

La norma general que suele funcionar bien en la mayor parte de los casos es regar cuando uno note la superficie de la tierra seca. Eso puede implicar hacerlo varias veces al día en verano y una o dos veces por semana en invierno, en función de las condiciones climáticas. No se puede dar un patrón fijo de riego pues el consumo de agua va a depender de la especie y de la ubicación del árbol. La cantidad de agua por riego dependerá un poco del sentido común y la experiencia, pero regar hasta que el agua empiece a salir por los agujeros de drenaje del fondo de la maceta es una buena política.