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Aspectos estéticos

El aspecto de nuestro primer arbolito

Por: Webmaster | Publicado: 16/02/2009 16:52 | |
Como bien se dice, sobre gustos no hay nada escrito, pero aun si dejamos a un lado las normas y estilos clásicos, existen toda una serie de detalles que quizá el comprador inexperto pueda pasar por alto y que más adelante podrán constituir un obstáculo insalvable que acabe por desanimar al aficionado, induciéndolo a abandonar por imposible aquella primera planta adquirida de forma apresurada.

La lista puede ser bastante larga, pero alguno de los puntos más importantes son:

-Marcas de alambre: El alambre es utilizado para dar forma al bonsái, mas cuando uno es descuidado, y en el caso de la producción en masa inevitablemente siempre lo son, resulta muy fácil que el alambre se clave en la corteza conforme la planta va engordando. Dependiendo de la severidad de las marcas y de la especie del árbol, el problema puede no tener solución. Por ejemplo en un haya las marcas de alambre posiblemente no desaparecerán jamás, mientras que en una conífera la rugosidad de la corteza las acabará disimulando. Con el tiempo, con mucho tiempo. Cuanto más profunda se vea la marca del alambre, más difícil será que ésta desaparezca, hasta el extremo de que si en algún punto vemos que parte del alambre ha sido engullido completamente, los feos abultamientos permanecerán allí para siempre.
Igualmente conviene evitar en lo posible árboles con alambres de aspecto oxidado cuya herrumbre ha manchado la corteza. El óxido puede resultar notablemente tóxico para algunas variedades. Para estar seguros, mejor evitar cualquier planta con marcas de alambre.

-Curvas exageradas: Con el paso del tiempo la planta va engordando y las curvas de tronco y ramas van suavizándose pero todo tiene un límite. Unas curvas grotescas en el tronco permanecerán en él para siempre, y si bien hay especies que ya tienen una tendencia natural a producirlas, en muchas otras resultan artificiosas. En este primer bonsái convendría ser lo más convencional posible, pues se facilitarán sus cuidados posteriores. Con más experiencia el aficionado ya podrá decidir que formas se adaptan mejor a cada una de las variedades para no obtener un resultado de aspecto artificial.

-Piedras y rocas decorativas: Muchos ejemplares se venden con una pequeña piedra cercana al tronco, incluso con figurillas de barro sobre ella. A pesar de que pueden resultar “monas” conviene desconfiar de estas rocas de adorno. Normalmente se colocan allí para ayudar a disimular algún defecto en la base del tronco: falta de raíces a un lado, una curva exagerada o una fea herida.

-Piedras encoladas: En alguna ocasión hemos comprobado como se vendían bonsáis con la superficie del tiesto completamente cubierta de gravilla ligeramente encolada para que no se soltara. Imagino que la idea es mejorar en algo el aspecto, mostrando la gravilla en lugar de la tierra, algo muy discutible todo hay que decirlo, pero, consideraciones estéticas aparte, estas piedrecillas encoladas nos dificultarán en gran medida la labor de riego, así que conviene retirarlas cuanto antes.

-Heridas y zonas muertas: Hay que ser especialmente cuidadoso con las heridas en troncos y ramas. Lo habitual es que las podas se hayan realizado de forma tosca dejando feas y grandes heridas que, dependiendo de la especie, pueden no cicatrizar jamás. Por seguridad, el primer bonsái adquirido debería presentar el menor número posible de heridas.

-Base del tronco: Se trata de una de las zonas claves para la formación de un bonsái. Conviene que sea más ancha que el tronco que tiene por encima, que en ella nazcan raíces repartidas de forma uniforme a su alrededor, pero sobre todo que no presente grandes heridas o feos abultamientos que puede ser imposible eliminar en un futuro.

-Raíces sobre roca: Es relativamente común encontrar arbolitos creciendo con las raíces expuestas y rodeando una pequeña piedra. Habitualmente se trata de arces. Es un estilo que puede gustar más o menos pero que, como resulta tan frecuente en este tipo de material de bonsái para centro comercial, conviene comentar. Después de la compra el árbol continuará creciendo y engordando, por lo que si la piedra parece ser muy pequeña, o ya casi se encuentra completamente engullida por las raíces, no es aconsejable adquirir la planta. Cuando la piedra desaparezca sólo quedarán unos feos bultos en la zona de las raíces y sustituir la piedra por otra mayor no es tarea sencilla, es más, en ocasiones no resulta posible.