Webs Personales Globered
Consigue tu propia página web
Portal Bonsai
0 0 0

¿Materia orgánica?

¿Debe tener nuestro sustrato ideal materia orgánica?

Por: Webmaster | Publicado: 10/12/2008 14:03 | |
3.4- ¿Materia orgánica?

Este es otro punto interesante al hablar sobre sustratos, y también un tanto polémico. Se pueden encontrar aficionados tanto a favor de su presencia en las mezclas, como otros totalmente en contra, y en realidad uno puede plantear argumentos en ambos sentidos.

Por un lado, la materia orgánica presenta algunos puntos positivos como por ejemplo ser la encargada de convertir el sustrato en algo vivo, favoreciendo la presencia de todo tipo de organismos, desde simples unicelulares hasta insectos y lombrices. Se ha calculado que en unos cuatrocientos gramos de suelo fértil puede haber del orden de billones de organismos vivos de todo tipo.
Existen bacterias que transforman el humus durante el proceso de su descomposición en elementos nutritivos aprovechables por la planta que de otra forma no estarían disponibles. Al mismo tiempo este humus irá reduciendo su volumen conforme se descompone por lo que se libera espacio para las nuevas raíces en desarrollo.
Existen asimismo bacterias que procesan el nitrógeno atmosférico formando compuestos asimilables por la planta, y hay que tener en cuenta que si bien el nitrógeno resulta vital para el correcto desarrollo de nuestros bonsáis, éstos no podrán obtenerlo de los compuestos inorgánicos pues durante el proceso de formación de dichos compuestos, el nitrógeno escapa a la atmósfera.
Además la presencia de materia orgánica ayuda a mantener la temperatura más uniforme, algo interesante pues las raíces toleran bastante peor que la parte aérea de una planta las temperaturas extremas.

Por otro lado la presencia de materia orgánica también nos va a dar algunos quebraderos de cabeza de consideración en función del tipo de que se trate, por ejemplo turbas, de cómo lo usemos y sobretodo de en que cantidad lo usemos.
Como primer punto negativo tenemos que su volumen no será constante, aumentará bastante al humedecerse e irá disminuyendo conforme se seca. Algo poco recomendable, pues estos continuos movimientos en el sustrato no suelen ser del agrado de las raíces. En casos extremos en los que la proporción de materia orgánica es muy elevada, se puede ver cómo incluso el sustrato se despega del borde de la maceta, quedando reducido a una masa compacta en torno al cepellón que resulta muy complicada de volver a humedecer adecuadamente. Y es aquí donde aparece otro de los puntos negativos del exceso de materia orgánica en el sustrato: tiende a compactarse rápidamente en grumos más o menos grandes que no dejan que el agua, ni el oxígeno, penetre bien en su interior, por lo que pueden quedar zonas del sustrato sin regar aunque veamos como el agua chorrea por el drenaje. Estas zonas compactas de materia orgánica no van a permitir que las raíces se desarrollen correctamente en su interior por falta de oxígeno y humedad, y si éstas no habían colonizado esa zona de la maceta antes de que el sustrato empezara a decaer, ya no lo harán. El proceso de compactación del sustrato es mucho más lento para los elementos inorgánicos.

La materia orgánica está formada por multitud de partículas de tamaño bastante pequeño, que se van descomponiendo en otras cada vez más y más diminutas por la acción de los microorganismos conforme pasan los meses. Esto quiere decir que buena parte de esas partículas se ven arrastradas hacia el fondo del tiesto con cada riego, donde se van acumulando, entorpeciendo cada vez más el drenaje y la aireación. Al mismo tiempo provocarán que la columna de sustrato saturado de agua mencionada anteriormente sea cada vez mayor.
Otro factor problemático del uso de materia orgánica en las mezclas son los mismos microorganismos. La presencia de materia orgánica favorece la aparición de éstos, así como la de insectos, que si bien en ocasiones son muy beneficiosos, incluso necesarios, también los hay perjudiciales en extremo. Una posible solución es esterilizar el sustrato tratándolo a altas temperaturas, o usando sustancias químicas. Existe otro método de esterilización muy utilizado en otros ámbitos que consiste en el uso de chorros de vapor a altas temperaturas, pero en este caso presenta el inconveniente de que contribuye a la pérdida de consistencia del sustrato y por tanto no es nada aconsejable. De cualquier forma, una vez esterilizado por el método que sea, habremos eliminado también aquellos microorganismos beneficiosos por los que nos interesaba tener materia orgánica en la mezcla, y como efecto secundario lo que ocurrirá es que los primeros microorganismos que lleguen y colonicen este sustrato no encontrarán competencia extendiéndose con suma rapidez. Si no hay suerte y el primero que llega es un organismo dañino para la planta, tendremos serios problemas.
Esterilizada o no, multitud de organismos acabarán colonizando esta materia orgánica: hongos, bacterias e insectos. En una maceta su actividad será bastante más frenética de lo que sería en el campo a causa de unas temperaturas más elevadas y una mayor humedad, así que la producción de CO2 de desecho será también bastante más elevada de lo que sería en el campo. Además, esta actividad acelerada redundará en la descomposición del componente orgánico del sustrato a un ritmo igualmente acelerado: no sólo se producirán grandes cantidades de CO2, sino que además el sustrato se degradará, compactándose en muy poco tiempo. Puede que este efecto no resulte demasiado importante tratándose plantas anuales, como las empleadas habitualmente en jardinería, pero con plantas leñosas, que deben permanecer varios años en el mismo sustrato, resulta un gran inconveniente. Por otro lado debemos recordar que las raíces, que también producen su cuota de CO2 de desecho, van a verse obligadas a competir con toda esa multitud de organismos por el oxígeno presente, algo que limitará su desarrollo, sobretodo en las épocas más cálidas en que la actividad de los organismos colonizadores del sustrato es mayor. De este modo nos acabaremos encontrando con el problema de tener grandes cantidades de dióxido de carbono y un sustrato con una capacidad de aireación y drenaje muy baja. El resultado es previsible: muerte de las raíces.

Para concluir, ¿es, o no es, aconsejable usar materia orgánica en las mezclas de sustratos? Pues la verdad, considerados los puntos a favor y en contra, y a la vista de la experiencia, lo mejor sería reducir su cantidad al mínimo. O casi mejor eliminarla totalmente.
También es cierto que hay algunos componentes orgánicos menos problemáticos que otros. Por ejemplo tenemos el caso del humus de lombriz, que acaba descomponiéndose más o menos rápidamente sin dejar apenas residuos que estropeen la mezcla. En este caso, mezclado adecuadamente en el sustrato, puede servir de abono durante meses para luego acabar desapareciendo sin mayores problemas. Otros componentes, como por ejemplo turbas, permanecerán en el sustrato degradándolo a un ritmo mucho más elevado de lo que ocurriría si no estuvieran presentes.

Eso si, usando mezclas formadas totalmente por componentes inorgánicos se debe tener un cierto cuidado con el abono. En este caso usar exclusivamente abonos químicos no es lo más adecuado por varias razones: la planta acabará muy posiblemente con carencia de microelementos, y su uso no favorecerá en nada la presencia de aquellos microorganismos necesarios para el buen funcionamiento de las raíces. Estaríamos recreando casi un cultivo hidropónico.
El abono orgánico, utilizado en mezclas en las que no hay nada de materia orgánica, actúa de corrector del suelo aportando los nutrientes necesarios para la planta, además de ir incorporando poco a poco, conforme se descompone, un cierto componente orgánico al sustrato. Este componente orgánico añadido con lentitud permitirá tener un suelo “vivo” sin buena parte de los inconvenientes para el drenaje y la aireación que suponía añadir directamente un porcentaje elevado de determinadas materias orgánicas.