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Retención de agua

Aireación y capacidad del sustrato para retener agua

Por: Webmaster | Publicado: 10/12/2008 14:00 | |
3.1-Aireación y retención de agua.

El sustrato, su mezcla de componentes, ha de ser capaz de suministrar agua, nutrientes y oxígeno a la planta situada en el contenedor, o más bien debe permitir que las raíces puedan tomarlos sin dificultades. Al mismo tiempo que debe recoger los productos de desecho excretados por ésta como parte de su actividad natural. Entre estos productos de desecho se encuentra el dióxido de carbono, CO2, excretado tanto por la planta como por el resto de seres vivos que hayan colonizado ese sustrato, ya sean hongos, bacterias o insectos, que ha de poder escapar a la atmósfera sin demasiados problemas. Es decir, resulta imprescindible el uso de un sustrato poroso ya que éste debe permitir el intercambio de gases entre las raíces y la atmósfera: tomar oxígeno, y expulsar dióxido de carbono. En este intercambio se debe tener en consideración que el espacio disponible para estos gases entre las partículas del sustrato siempre es limitado, por lo que el exceso de uno de ellos va en detrimento del otro y eso repercute negativamente en el desarrollo de la planta. En realidad lo que siempre acaba ocurriendo cuando hay problemas de aireación es que los niveles de CO2 van aumentando hasta el punto en que las raíces no pueden encontrar el oxígeno necesario para trabajar.
La forma de evitar estos problemas de aireación es utilizar una mezcla de sustrato lo más porosa posible, es decir con gran cantidad de huecos entre las partículas por los que el aire pueda circular. Y para asegurar esta porosidad se debe tener especial cuidado con el tamaño de las partículas empleado: cuanto más grandes sean éstas, mayores serán los huecos que queden entre ellas, y por tanto más fácil será la aireación. Además, también va a ser de vital importancia conseguir que este tamaño sea lo más uniforme posible para todas las partículas que forman la mezcla, o por lo menos para todas aquellas que se encuentran en una misma capa del sustrato, ya que de haber partículas grandes y pequeñas mezcladas entre si, las de menor tamaño se colarían entre las mayores reduciendo así el espacio libre disponible. Como ejemplo se puede pensar en un jarrón lleno de guijarros de río; entre los guijarros van a quedar bastantes huecos por los que el aire podrá circular sin problemas. Pero si tras colocar los guijarros en el jarrón se añade arena de playa, ésta se filtrará entre los guijarros de forma que apenas quede espació libre.

A este espacio libre entre partículas se le suele llamar Capacidad de Aireación, y será en este espacio donde, tanto raíces como demás organismos colonizadores del sustrato, liberen el dióxido de carbono, y del que tomen el oxígeno. Por lo que o existe algún método de renovación o poco a poco la cantidad de uno irá aumentando y la del otro disminuyendo. El elemento encargado de forzar esta renovación es el agua de riego. Conforme esta desciende por el sustrato empuja el aire viejo fuera de la maceta a través de la superficie y los agujeros de drenaje, al mismo tiempo que hace que aire fresco penetre en su interior. En esta circunstancia radica uno de los motivos por los que se insista en que debe regarse hasta que se vea como el agua sale por los agujeros de drenaje: hay que asegurarse, no solo de empapar todo el sustrato, sino de renovar la totalidad del aire contenido en la maceta. O por lo menos la mayor parte posible.
Regando por inmersión la situación es la misma: se sumerge la maceta hasta que las burbujas de aire dejen de ascender, señal de que el aire que contenía el sustrato ha salido ya, y entonces se saca la maceta. Al salir el exceso de agua por los agujeros de drenaje arrastrará el aire fresco al interior.

Al mismo tiempo que permiten la aireación del sustrato, las partículas que lo componen también han de retener una parte del agua de riego para que las raíces puedan tomarla, así como los nutrientes que lleva disueltos, o de lo contrario esta agua saldría tan rápido como entrara a través de los agujeros de drenaje. Parte del agua de riego es absorbida por las partículas pasando a su interior en mayor o menor cantidad según el material del que se trate: nada en caso de granos de arena, bastante en caso de arcillas. Pero hay otra parte que sencillamente queda pegada a las paredes de las partículas del sustrato, compitiendo con el aire por el espacio libre dentro del sustrato. De ello se deduce que, para un mismo tipo de material y por tanto una misma capacidad de absorción de agua, el sustrato que presente una mayor superficie retendrá más agua que el que presente una más pequeña. Teniendo en cuenta que a menor tamaño de partículas, mayor superficie total, es fácil concluir que un sustrato formado por partículas de menor tamaño va a retener más agua que uno formado por partículas grandes. Usando los mismos materiales en ambos casos, claro está. Y también es fácil concluir que dado que esta agua pegada a las paredes de las partículas ocupa parte del espacio de aireación antes comentado, a mayor cantidad de agua retenida, menor cantidad de aire en el sustrato.
Como casi siempre se debe buscar un equilibrio entre ambas necesidades de la planta.

Otro aspecto interesante que conviene recordar a la hora de elegir los materiales que formarán el sustrato del bonsái es que aquellas partículas de superficie mas rugosa, o incluso porosa, van a retener una mayor cantidad de agua que aquellas que sean completamente lisas. Por ejemplo, partículas de grava volcánica retendrán más agua que otras del mismo tamaño de arena de río.

Por último también conviene tener en mente la maceta a la que irá destinado dicho sustrato, concretamente su forma. Al regar con una suficiente cantidad de agua veremos como parte de ésta sale por los orificios de drenaje por efecto de la gravedad. La cantidad de agua que salga va a depender también de la forma del tiesto. En macetas muy planas la columna de agua que se forma al regar no es muy alta, por lo que la presión que ejerce en el fondo del tiesto tampoco será elevada y escapará poco agua por el agujero de drenaje. En macetas más altas esta columna también es más alta, y por tanto la presión por centímetro cuadrado que ejerce en el fondo del tiesto por efecto de la gravedad será igualmente mayor, lo que hará que la cantidad de agua desalojada sea mas grande.