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El agua

¿Qué tipo de agua hay que utilizar?

Por: Webmaster | Publicado: 10/12/2008 11:16 | |
Lo mejor es utilizar agua, pura y simplemente agua. Y ahí radica la dificultad del asunto: encontrar agua que sea sólo eso, agua. Todo el agua que nos rodea contiene una cierta cantidad de sales y demás elementos disueltos que algunos, y en determinadas concentraciones, son beneficiosos para la planta pero la mayoría no.

Interesa utilizar aguas con un contenido en sustancias disueltas lo más bajo posible idealmente cero, aunque esto nunca se de, ni tan siquiera en el agua destilada como ya veremos.

¿Por qué utilizar este tipo de aguas? Pues sencillamente por las especiales condiciones en viven los bonsais. En primer lugar un bonsai debe crecer en el espacio bastante limitado de la maceta y en segundo lugar los procesos naturales que ayudan a renovar / limpiar el suelo en plena naturaleza en la maceta no tienen lugar. En la maceta el exceso de sales y desechos se acumula hasta que uno cambia la tierra, por este motivo se debe evitar en lo posible precisamente que lleguen a acumularse. Se trata de un principio válido para cualquier tipo de planta que viva en una maceta, pero sobretodo para aquellas como los bonsais que vivan en macetas particularmente pequeñas.

En resumidas cuentas: cuanto menor sea el contenido en sales disueltas del agua menor será la cantidad que quede como residuo en el sustrato, y puesto que a fin de cuentas los elementos nutritivos que necesita el árbol ya se los proporcionamos con el abono tampoco resulta de vital importancia que el agua contenga “nutrientes”. Hay que tener siempre en mente que cualquier planta en una maceta vive en un ambiente totalmente controlado con las ventajas e inconvenientes que ello conlleva.

Una forma de conocer el contenido en sales del agua utilizada es midiendo la conductividad de ésta. A mayor conductividad mayor contenido en sales y por lo tanto peor es el agua. Existen aparatos portátiles del tamaño de un bolígrafo un tanto rechoncho que nos proporcionan una lectura sobre la conductividad bastante precisa por el simple método de sumergir un extremo en un recipiente con agua y esperar unos segundos. Las lecturas suelen venir en la unidad Partes Por Millón (ppm).

Como referencia se podría decir que una conductividad de alrededor de 100ppm o menos indica un agua realmente buena para regar, sobre las 150ppm el agua es buena, entre 150 y 200ppm el agua empieza a ser regular y por encima de 250ppm mejor no utilizarla. Podemos hacernos una idea de la calidad del agua corriente que tenemos en muchas de nuestras ciudades con solo decir que conductividades de hasta 2500ppm no son nada raras.
Otra forma de saber si el agua empleada es aceptable consiste en fijarse en la propia planta. Si el agua no es la adecuada el árbol enseguida dará muestras de debilidad; las hojas amarillearán y se caerán. Pero mucho antes de eso surgirán otros síntomas: El primero es la presencia de musgo. Un musgo verde y sano es un claro indicativo de una buena calidad del agua, si éste amarillea, adquiere textura acartonada o aparece recubierto por una costra blanquecina sabremos que el agua no es buena y que seguramente acabará afectando al árbol. Otro síntoma de un exceso de sales aparecerá en la propia maceta que acabará con los bordes recubiertos de esa misma costra blanquecina (que no es otra cosa que un depósito de sales minerales) e incluso las patas si somos lo suficientemente descuidados como para permitir que el agua forme un charquito semi permanente bajo la maceta.

¿Qué agua utilizar entonces? Pues así de entrada el agua corriente queda descartada de inmediato casi en la mayoría de casos. En zonas rurales es otra historia, por supuesto. Se debería comprobar en cada caso.
Un punto importante es que no basta con recoger agua corriente en un recipiente y dejarla reposar para que se evapore el cloro. Este es el menor de nuestros problemas pues se trata de un elemento volátil que permanece poco tiempo en el agua. Con esto no solo no ganamos nada (las sales permanecen), sino que además empeoramos aun más la calidad del agua ya que parte de ésta se evapora junto al cloro provocando que la densidad de sales se incremente: Queda la misma cantidad de sales disueltas en menos agua.

En teoría el agua ideal para regar es el agua de lluvia. Pero desgraciadamente eso es en sólo en teoría. La gran actividad industrial que rodea la mayor parte de los núcleos urbanos hace la atmósfera sobre nuestras ciudades contenga un buen número de sustancias contaminantes que son arrastradas por la lluvia, llegando a producirse en casos extremos el fenómeno de la lluvia ácida. En situaciones normales lo que acaba sucediendo es que el agua caída durante los primeros 15 o 20 minutos literalmente “limpia” la atmósfera sobre nuestras ciudades arrastrando consigo los contaminantes por lo que no es nada recomendable recogerla para regar. En zonas más alejadas de grandes núcleos urbanos los cielos suelen estar más limpios y el agua de lluvia es entonces sumamente adecuada, el problema ahora es que en la zona en cuestión quizá no llueva lo suficiente como para acumular el agua necesaria para todos nuestros bonsais.

El agua de pozos, manantiales y ríos puede ser adecuada dependiendo de su contenido en sales y / o contaminación.

El agua mineral embotellada puede ser una solución, a ser posible que sea de baja mineralización, pero tiene el inconveniente de que hay que transportarla y si el número de bonsais es elevado resulta impracticable.

El agua destilada debe ser descartada. En principio el proceso de destilación comúnmente empleado elimina la mayor parte de las sales disueltas en el agua como por ejemplo la cal, lo cual es bueno para nosotros ( y para nuestros electrodomésticos ), pero a costa de sustituirla por sodio lo cual resulta nefasto para la planta.

Otra posible solución es emplear filtros de osmosis inversa. Este tipo de filtros elimina alrededor del 90% de los elementos disueltos en el agua sin añadir nada en el proceso resultando un agua realmente buena. Por ejemplo si el agua corriente de que se dispone ronda los 1500ppm, tras pasarla por el filtro quedaría en unos 150ppm lo que resulta plenamente satisfactorio para regar. Los inconvenientes, alguno debería tener, son el precio relativamente elevado de este tipo de filtros y el hecho de que desperdicie una cierta cantidad de agua en el proceso de filtrado.