Ceiba pentandra
Es un árbol de grandes proporciones, considerado uno de los más grandes de la América tropical.
Entre los dominicanos la Ceiba tiene un valor sentimental-histórico. En el antiguo muelle de Santo Domingo, junto a las murallas de lo que fue la ciudad construida por los colonizadores, hay un viejo tronco de una Ceiba que fue señalado por la tradición como el árbol que sirvió para amarrar las carabelas cuando Cristóbal Colón penetró al río Ozama.
La Ceiba tiene una altura media de 50 metros, pero puede llegar a poco más de 70 metros. En la República Dominicana se conservan algunos de estos ejemplares enormes. Para tener una idea de esta altura se le podría comparar con el edificio de oficinas gubernamentales de 14 pisos en la esquina de las avenidas Francia y Leopoldo Navarro, frente al cuartel general de la Policía. Este edificio tiene 54 metros de altura, aproximadamente, sin las antenas que tiene en el techo.
El nombre Ceiba le fue dado por los taínos y se deriva de una palabra que significa bote. El tronco de las ceibas era utilizado por los taínos para construir los cayucos, como se denomina a las pequeñas embarcaciones hechas con un solo tronco de árbol, el cual es ahuecado con cincel y con fuegos controlados.
Su nombre científico es Ceiba pentandra caribaea. La designación de pentandra le viene de que tiene cinco (penta) estambres (andros) en las flores.
Es originario de la América tropical y está muy difundido desde México hasta el norte de Suramérica, en las costas del Atlántico, el Pacífico y el Caribe.
Es poco exigente con el suelo y crece, principalmente, por debajo de los 700 metros sobre el nivel del mar. Es poco afectado por las inundaciones y la sequía.
Crece en zonas secas, pero en lugares donde tiene agua, lo mismo en que lugares muy húmedos.
Aunque su floración es abundante no ocurre todos los años. En algunos casos pueden pasar hasta cinco años entre una floración y otra.
Su madera es fácilmente atacable por hongos, por lo que tiene poco valor en la ebanistería.
Sus semillas producen la llamada lana vegetal que tiene gran demanda en los mercados internacionales y se usa para rellanar almohadas, cojines y salvavidas porque esta fibra tiene una capacidad de flotación mayor que la del corcho.
Su tronco es cilíndrico y muy espigado. Puede llegar a tener hasta ocho metros de diámetro en la parte inferior. Las raíces tubulares sobresalen considerablemente del suelo en la parte en que se unen con el tronco y llegan a tener hasta 30 centímetros de grueso y hasta tres metros de alto formando especies de contrafuertes que apoyan al tronco.
Es un árbol de rápido crecimiento y según los estudios suele alcanzar los 5 metros de altura en cinco años.
Fue considerado un árbol sagrado por los nativos de América y se le atribuyen valores medicinales a sus flores, frutos, aceites y savia.